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david – Página 7 – David Fernández

Reflexión y reacción

Hoy, día de reflexión, he decidido hacerlo a mi manera y he leído (por fin!) Reacciona, la obra coordinada por Rosa María Artal y en la que colaboran plumas tan importantes como Ignacio Escolar o José Luis Sampedro. Es una pequeña gran obra que nos da, como su subtítulo indica, 10 razones por las que debes actuar frente a la crisis económica, política y social.Una lectura muy interesante para este día de reflexión, rodeados de movilización y lucha por una regeneración y profundización democrática de nuestro sistema. En definitiva, 10 razones para seguir dejándonos soñar a los utópicos que, en estos días, vemos la utopía más cerca que nunca.

Me tomo la libertad de reproducir un fragmento del apartado redactado por José Luis Sampedro, así como reproduzco al final del post un video a mi juicio muy interesante. Reflexionemos, reaccionemos y llenemos las urnas de votos de rebeldía mañana. Y el lunes a seguir acampando, discutiendo y debatiendo para conseguir una sociedad más justa.

¿Democracia? (extacto del artículo «Debajo de la alfombra» de José Luis Sampedro en Reacciona)

Es verdad que el pueblo vota y eso sirve para etiquetar el sistema, falsamente, como democrático, pero la mayoría acude a las urnas o se abstiene sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. Esos votos condicionados por la presión mediática y las campañas electorales sirven al poder dominante para dar la impresión de que se somete al veredicto de la voluntad popular expresada en libertad en las urnas. En ocasiones, como se ha visto, sirven incluso para avalar la corrupción. Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento.

Ya en la primera infancia se inculcan al niño creencias, que la mente infantil no puede sino asumir. Así continúa la formación mental de súbditos en las sucesivas etapas de una enseñanza orientada a formar productores competitivos y consumidores, que son los que interesan a los dominantes. Fuera de las aulas los medios audiovisuales siguen inculcando las ideas del mando, sugieren preferencias políticas y desvían el interés de las personas hacia los atractivos del consumismo y los espectáculos. Es imposible enumerar la infinidad de argucias contra el pensamiento crítico, sin el cual la famosa libertad de expresión pierde su valor. Con un somero repaso a los programas y a los resultados electorales de nuestro entorno desbriremos fácilmente bajo la alfombra, etiquetada y vendida como «democracia occidental», un sistema oligárquico en manos de las minorías dominantes.

Resumiendo: queda claro que la crisis -en principio un problema económico- nace de una dominación política (gobiernos sumisos al poder financiero) en la que influye el problema social de los votantes condicionados por la propaganda. En la degradación de esos tres niveles del suelo bajo la alfombra -económico, político, social- se encuentran las respuestas a nuestras tres preguntas iniciales. En la terna, sin duda, el poder del dinero es el más fuerte.

Experimentos de democracia

La mecha está encendida. En las calles de Asturies al menos ya se respira este movimiento, en los bares, en las tiendas, en los puestos de trabajo, todos hablan de «estos guajes que tan acampaos».  En todos, sin excepción, se escuchan halagos, se escuchan conversaciones más o menos agitadas que coinciden en definir este movimiento como necesario, urgente y esperado. Nadie, o casi nadie, duda de la legitimidad y de la justicia de lo que aquí se reivindica y eso puede marcar el camino de un movimiento social de futuro incierto pero de fuerza desbordante y, al menos por el momento, con un profundo caracter democrático, rebelde y solidario.

Hoy estuve unas horas en la acampada de Uviéu/Oviedo, dadas las fechas, a los estudiantes nos resulta complicado compatibilizarlo con los exámenes, pero la necesidad y la sed de cambio, nos obliga a salir y arropar al movimiento en cuanto los apuntes nos dan una tregua. La experiencia de la acampada, como otras que hubo con otros conflictos sociales, nos sirve como laboratorio de ideas, como un pequeño experimento de democracia y participación directa de los ciudadanos. Unos están aquí todo el día, otros sólo vamos unas horas, muchos pasan y acaban quedándose, pero esto interesa y mucho y esa es la clave.

Uno ya lleva unos años militando tanto en organizaciones políticas como en movimientos sociales y en muchas ocasiones se hace cuesta arriba y muy triste llegar a asambleas o reuniones y ver siempre las mismas caras, la misma gente. Eso no ocurre en este movimiento, aquí ves caras nuevas, gente ilusionada que no está pervertida por los sectarismos e inquinas partidistas y, sobre todo, ves gente de todas las edades y condición social discutiendo, al mismo nivel, desde el viejo anarcosindicalista hasta profesores, médicos, funcionarios, jóvenes parados, activistas sociales y, sobre todo, gente indignada, gente anónima que busca un sitio para quejarse que, hasta ahora, no podía ubicar.

Todos los días se juntan en la Plaza de la Escandalera en Uviéu/Oviedo, en plena milla dorada, rodeada de las sedes centrales de los grandes bancos y de las instituciones de gobierno asturianas, un grupo de unas 200 personas constituídas en un pequeño país poblado de ideas. No podemos creer que esto sea un resurgir de los soviets, pero lo que está claro es que nadie iba a pensar en pleno siglo XXI en el estado español se iba a dar una situación así, de liberación de espacios, de acotación de plazas para las ideas y que encima iba a ser apoyada masivamente por la ciudadanía. En Oviedo ni siquiera la policía se acerca, dicen que si hay que echar a los manifestantes de allí que vayan los políticos.

Yo no sé si esto es una revolución, tampoco en qué puede acabar, pero lo que tengo claro es que si no lo es, se parece mucho a la idea que tengo de ella. Cada día que esto dure, podremos seguir disfrutando de espacios libres y de un intercambio sano de ideas y propuestas con gente que hasta ahora se mantenía callada, indignada y sumisa, guardando su furia y sus ideas. Cada día se abre un poco el paso a una sociedad más justa, o eso creemos. Y mientras lo creamos, será verdad porque no hay nada más necesario como las utopías para seguir luchando y profundizando en la construcción de ese mundo nuevo.


Foto: Miki López

La generación traicionada

Apoyo las movilizaciones porque soy joven, porque estoy harto, porque no quiero resignarme y porque estoy lo suficientemente puteado y encabronado como para decir que ya está bien, que no quiero consentir más que me aplasten y pisoteen. No voy a tener un trabajo decente en mi puta vida, tampoco un salario, ni una pensión, ni siquiera voy a poder soñar con emprender una vida independiente sino a costa de la jubilación de mis padres. Soy uno de los millones de jóvenes que ven tan jodidamente negro su futuro que no tengo ya ningún miedo a decir que ya está bien, que no nos merecemos esta mierda de presente. Nuestros padres nos han dejado un futuro de mierda, nos han sentenciado, nos han vendido a los intereses financieros, a la banca, al bipartidismo y a la práctica desmantelación del estado del bienestar. Nuestro presente y nuestro futuro no sólo es que sea peor que el de nuestros padres sino que nos retrotrae a las míseras condiciones de nuestros abuelos. Nuestros padres nos vendieron, consintieron la desmantelación de nuestra industria, la destrucción del tejido sindical y los ataques continuos a nuestra ingenua democracia y al Estado del bienestar en su conjunto. Son ellos, nuestros padres, los engañados por las dos maquinarias bipartidistas, los engañados por las falsas promesas del progreso infinito, del mal menor, del posponer ideologías a tiempos mejores, del tragar con carros y carretas con la falsa ilusión de una España de clases medias, ellos, ellos son los culpables. ¿Es este el futuro que nos merecemos? No, y como no nos lo merecemos y como no queremos esa mierda de futuro ni para nosotros ni para nuestros hijos, tenemos derecho a indignarnos y tenemos derecho a reclamar otro modelo social más justo. Tenemos derecho a reaccionar, alzar la voz y reclamar lo que es nuestro, lo que nos deben, lo que nos han robado. Somos jóvenes, tenemos el futuro en la mano.

Contra la resignación, a moverse… ¡que ya es hora!

Un día después de las movilizaciones del 15-M toca hacer balance, cosa de la que se ha hecho bastante eco ya toda la red. En términos de participación y de movilización sin duda debemos considerar la jornada de ayer todo un éxito.  Sin embargo, en mi humilde opinión creo que deben hacerse una serie de consideraciones sobre el movimiento.

En esta jornada de análisis, cuando muchos de los que ayer se movilizaron aún acampan con afán de extender la protesta hasta el 22-M, dos son las posturas principales en todos los análisis. Por un lado quienes ningunean el movimiento, quienes critican su inutilidad, su falta de caracter revolucionario o de proyecto alternativo e incluso tachan de ser orquestada por la derecha. Por otro lado están quienes hacen el análisis cuantitativo más sencillo y ven en esta una suerte de nuevo movimiento de masas como pudo ser el movimiento anti-OTAN o contra la guerra de Irak. Personalmente creo que hay que estudiar un poco la situación y hacer otro análisis intermedio.

Ante un país con casi cinco millones de parados creo que todos debemos ver como una buena noticia que de repente haya gente que no se resigne, que no se pare y que salga a la calle a manifestar su descontento, a ellos todo el respeto. Moverse es romper una dinámica de pasotismo, de indiferencia y de apatía. Moverse es romper el miedo, tomar conciencia de que moviéndose se pueden cambiar cosas. Moverse, en definitiva, es comprender que quien participa tiene más posibilidades de cambiar las cosas que quien simplemente se resigna.

Cierto es que quizá lo que se podría criticar a este movimiento es su falta de cohesión, de proyecto alternativo. Basta hacer un simple corte estratigráfico a todos los amigos que se han movilizado y observar cómo son diferentes las motivaciones de unos y otros. Quizá este sea a la vez su punto fuerte y su punto más débil, una falta de discurso cohesionado y alternativo, que haga temblar realmente a los garantes del sistema.  Pero ¿es esto malo? En mi opinión cualquier movilización que haga salir a la sociedad de la apatía y del miedo que los bancos y el bipartidismo les tienen metidos en el cuerpo, por pequeño que sea, siempre es bueno. Despertar es bueno, aunque sólo sea un acicate que les haga a medio plazo tomar conciencia de quiénes son realmente los culpables de su situación. Que un mileurista, un parado o un hipotecado rompa la dinámica y decida que es hora de tomar partido quizá no sea la chispa que desate un movimiento revolucionario al uso, quizá no transforme la plaza de la Escandalera en Uviéu en una nueva Tahir, pero sí que puede servir para que esa persona sea consciente de que resignarse no es la solución, de que uno puede buscar su camino y de que en la lucha está la victoria. Si con las movilizaciones de ayer conseguimos que solo una mínima parte de los participantes hasta ahora despolitizados se acerque a la política y empiece a tomar conciencia de que otro sistema no solo es posible sino necesario, entonces habrá sido todo un éxito.

Stéphane Hessel nos invitó a indignarnos en su pequeño ensayo del mismo título, luego tomaron el relevo a este lado de los Pirineos gente como Ignacio Escolar o José Luís Sampedro en la obra «Reacciona» que coordina Rosa María Artal. Hagámosles caso, indignémonos primero por todo lo que nos han hecho, por todo lo que tenemos que pagar y por habernos llevado a esta situación y luego reaccionemos y utilicemos esa indignación para reclamar que éste no es nuestro sistema y que no los queremos, ni a los banqueros, ni a los grandes partidos que nos llevaron a esta situación, ni a los especuladores ni a los corruptos. Como se gritaba en Argentina allá por los años oscuros del corralito: «¡Que se vayan todos!».

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«Pongo mi voz, para el que quiera usarla, como su propia voz, como su propia arma»

Ye hora de decir ¡BASTA!

 

•ENDURECEN LAS CONDICIONES DE PERMANENCIA…
•NO CONTRATAN LOS PROFESORES QUE NECESITAMOS…
•SUBEN LOS PRECIOS DE FORMA IMPARABLE…
•NO SE CUMPLEN LOS GRUPOS REDUCIDOS…
•SE SUSTITUYEN BECAS POR PRÉSTAMOS…

¿HASTA CUÁNDO VAMOS A SOPORTARLO?

¡ES HORA DE DECIR BASTA! ¡ES EL MOMENTO DE PROCLAMAR NUESTRO RECHAZO A UN MODELO UNIVERSITARIO HOSTIL CON LOS ESTUDIANTES! ¡SI LA UNIVERSIDAD NO PUEDE ASUMIR SUS RESPONSABILIDADES DEBEMOS HACERLA PARAR!

Malos humos

Ya está, la chispa que iba a provocar el estallido social ya llegó. Pero no lo ha hecho ni con la (contra)reforma laboral, ni con la amenaza de ataque a las pensiones, ni la bajada de sueldos públicos, ni con el tijeretazo social… La chispa ha llegado con la ley que prohibe fumar en los bares, hospitales y en los alrededores de parques infantiles y colegios.Uno que no es fumador, ni tampoco nunca ha tenido problema de adicción a ello, se alegra por la consecución de un derecho tan simple como el de poder eliminar de tu vida sustancias nocivas para tu salud. Al igual que las tuberías de plomo o los revestimientos de amianto han sido poco a poco erradicados de nuestras vidas por sus efectos perniciosos para la salud, debe serlo por tanto los humos. No son los únicos humos perniciosos, pero sí los más fáciles y rápidos de erradicar, vayamos poco a poco.

Lo curioso de todo este asunto es la aparición de los libertadores, que nos tachan a los no fumadores de inquisidores, nazis, estalinistas, de todo, casualmente sin pararse a reparar en cuál es el motivo obvio de esta ley: reducir el impacto en la salud derivado del consumo de tabaco y  los costes sanitarios acarreados. Dicen que defienden la libertad y que su protesta en realidad es contra una ley fascista que pretende legislar en el ámbito privado. No se a vosotros, pero a mi me recuerda a los que dicen que no tienen nada contra los homosexuales pero eso no se llama matrimonio o a los que dicen que no son racistas pero cada uno en su país.  «Yo no soy esto, pero…», una bandera muy bien manejada por la derecha sociológica de nuestro país.

Los fumadores son, generalmente, egoístas. Dicen que nadie tiene derecho a meterse en sus vidas ni a regularlas, que si es nocivo y quieren tomarlo es asunto de ellos. Estoy de acuerdo, si los fumadores quieren chamuscarse los pulmones no seré yo quien se lo niegue, pero yo no quiero alquitranarlos por dentro y hasta que no se invente un sistema por el cual la nicotina del tabaco vaya directamente a su organismo sin que afecte a los que viven a su alrededor pues creo que van a tener que salir al aire libre si quieren mantener su adicción.

Supongamos una situación hipotética por la cual un servidor decidiese subirse a la barra de un bar e ir tirándoles un pedo en la cara a cada uno de los fumadores que leen tranquilamente el periódico. Pues esa es prácticamente la sensación que muchos teníamos hasta ahora cuando entrabamos a un bar, a diferencia de que los pedos no matan y el tabaco sí.

De todas formas, uno que ha viajado un poco y conocido algunos lugares de esta nuestra vieja Europa puede desmentir algunos de esos tópicos que algunos fumadores nos intentan hacer creer y, ni España tiene la legislación más severa, ni tampoco con estas leyes se prohibe fumar a nadie. Les recomiendo que dejen ya de buscar argumentos para justificar un berrinche infantil fruto de su adicción y que si quieren fumar lo hagan en sitios acondicionados para ello, es decir, en los espacios abiertos o en sus puñeteras casas donde no nos ahumen a los demás.

Y a pesar de la ley, creo que mi blog seguirá encabezado por estos muchachos echando el cigarro. No deberían, pero cualquiera se mete con ellos.

 

Disco del mes. «Art Gallery» de The Artwoods (1966).

 

Abro una nueva sección en el blog dedicada a la música, una de mis principales pasiones, que no solo de política vive el hombre. La sección «Disco del mes», como su propio nombe indica, es una sugerencia muy personal de un disco que a mi me resulte interesante. Cabe decir que por gustos musicales del que escribe, raro será que salga de unos determinados parámetros.

Para este primer post he elegido «Art Gallery», una pequeña joya de The Artwoods editada en 1966.  El disco en conjunto es plenamente recomendable, pero recomiendo prestar especial atención a «Keep Lookin'», «Can you Hear Me», «Goodbye Sisters», «I Feel Good», «Our Man Flint», «Walk On The Wild Side», «Don’t Cry No More», «What Shall I Do» y «Brother Can You Spare A Dime».

Quemaos del 2010

El 2010 acaba y como es costumbre toca hacer balance. En esta ocasión yo seré breve. Me preocupa acabar el año con un Gobierno que utiliza al ejército para resolver conflictos laborales. Me preocupa que se aplique la justicia militar a determinados colectivos. Me preocupa también terminar el año viendo que a nadie escandaliza que nuestras fuerzas de seguridad del Estado sean condenadas por torturas. Me preocupa que nuestro Gobierno desmantele la sociedad del bienestar con complicidad de la derecha. Me preocupa que una reforma laboral consienta despidos más fáciles y baratos a las empresas españolas que acaban el año de la crisis y los cinco millones de parados con 50.000 millones de euros de beneficios. Me preocupa que mi voto siga valiendo menos que el del resto de súbditos de este reino que también me preocupa.
Y, lo que más me preocupa, es que estemos quemaos cuando deberíamos estar quemando.

Huída hacia adelante

El Estado español ha tenido presidentes funestos a lo largo de estos 35 años de presupuesta democracia. Personajes siniestros, dogmáticos, de oscuras prácticas o de inutilidad manifiesta. Pero de todos, el presidente Zapatero va a pasar a la historia por ser uno de los más patanes e ideológicamente inútiles de nuestros políticos. Una persona incapaz de hilvanar un discurso coherente, aunque sea bajo su coherencia y, sobre todo, una persona alejada absolutamente de la realidad, que perdió el pulso de la calle y de la sociedad.El gobierno de Zapatero ha sido el gobierno antisocial por excelencia digno continuador de Felipe y de Aznar, hasta tal punto que las pocas cosas que realmente había hecho bien fueron las primeras que eliminó demostrando así su real apuesta por temas como la igualdad, la protección de los más desfavorecidos, de las personas dependientes, de los parados… En su haber, el record de contradicciones en tan poco tiempo más abrumador de las últimas décadas.

Aun así hay que reconocer que es un gobierno fuerte, tajante, radical. Un gobierno capaz de mantenerse firme, tozudo y respondón. El problema es que esa firmeza solo la manifiestan hacia los débiles y no hacia los poderosos. La fortaleza, el radicalismo, la firmeza y la tozudez es contra los pensionistas, contra los parados, contra los jóvenes estudiantes y trabajadores, contra las personas dependientes, contra los inmigrantes, contra los empleados públicos o contra las mujeres. Su débilidad ante los bancos, ante los mercados financieros, los gobiernos neocon y los grandes lobbys nos denotan que se trata de un gobierno de socialismo disléxico, incapaz de reconocer cuál es su electorado y cuáles son sus intereses. Quizá, ese sea el problema, que tiene muy claros sus intereses pero no tanto su electorado.

Cuando se habla del PPSOE no es una cuestión baladí, ni es un suceso autóctono de nuestro Estado, es la simple y llana aplicación práctica del modelo bipartidista más rancio, casposo y chabacano. Cuando en 1892 el United States Magazine proponía la creación de dos partidos que teóricamente se diferenciasen para así entretener al pueblo posicionándose con uno u otro y así no mirar lo que realmente hacían los bancos, no era sino el preludio de lo que es la política norteamericana y que tan bien han sabido implantar en nuestro Estado. A ello también ayudó la fundación Friedrich Ebert del SPD alemán, que además de su financiación ilegal al PSOE supo darle la clave cuando tocó redactar la ley electoral: fijar la línea de corte representativa en el 5% del voto. La implantación de facto de este sistema, amparada en una Ley Electoral que justifica un funcionamiento turnista en el que se anulan cualquier tipo de alternativas políticas de ámbito estatal refuerza la necesidad de diluir poco a poco el discurso en una suerte de pupurri con algún tinte social y, sobre todo, en una batalla basada en marketing y subordinación de los medios de comunicación a los intereses de los dos grandes partidos cuyo ideario no difiere sustancialmente.

Para todo eso la clave está en conseguir una total subordinación de la opinión pública a las riñas de supuesto tinte ideológico de los dos grandes partidos, pero evitando siempre que se desborde hacia protestas mayores y, sobre todo, un control absoluto de la disidencia política o del simple cuestionamiento del modelo. Precisamente por esto no es descabellado ver como ambos partidos coinciden a la hora de legislar desde la ilegalización de partidos cuyos planteamientos desbordan por completo la base estructural y de debate del propio sistema, hasta intentar elaborar una ley de mordaza que evite la difusión de la disidencia.

La privatización de las televisiones y en especial la reforma del gobierno de Zapatero referente a la TDT propicia que los medios de comunicación no supongan un problema real ni al Estado, ni a los dos grandes partidos. Tal es el punto que ni siquiera los cables de Wikileaks han salido completamente en prensa ni se les ha dado la cobertura que han recibido en otros países. Los medios viven amordazados y a ellos no se les teme. A lo que se teme es a las conciencias y para ellas no es tan fácil como repartir emisoras a amigos afines, sino que pasa por legislar específicamente e imponer condenas a quien ose replantearse el propio equilibrio social y político. Ese es el verdadero espíritu de la Ley Sinde y eso es lo realmente preocupante.

El gobierno es consciente de que cerrar webs con contenidos sujetos a derechos de autor no sirve de nada, porque en dos meses aparecerá otro método más eficiente y complejo de intercambio de archivos o si no observemos la evolución de los sistemas de descargas desde que la industria cerró Napster. El debate no es ese, sino la incapacidad de una industria de adaptarse a un nuevo modelo económico. ¿Se creen que con multas o cierre de webs en el país de los casi cinco millones de parados se incrementarán las entradas a 7 euros para ir al cine? ¿o con casi cinco millones de parados aumentarán las ventas de discos a 18 euros? No, el verdadero asunto es abrir la puerta a poder cerrar por ley cualquier web que sea molesta o infrinja en determinado momento lo que el gobierno de turno determine como ilegal o pernicioso. Muchos dicen que nunca se censurarán los contenidos de la red, pero no quisiera recordar lo ocurrido con la web de Batasuna a la que se bloqueó el acceso a este lado de los Pirineos al más estilo chino o el cierre de medios de comunicación tradicionales que resultaban en su medida molestos como pudieron ser TeleAsturias o el diario Egunkaria en Euskal Herria.

Afortunadamente ha habido una contestación popular a esta proposición de ley, ampliamente criticada hasta desde sus filas y ha supuesto un revulsivo a que los partidos CIU y PNV no apoyasen tal medida. No nos equivoquemos tampoco y creamos que en ellos está el espíritu defensor de la neutralidad en la red y del respeto a la libertad de expresión de los ciudadanos en la red, esto ha sido simple miedo a las consecuencias electorales, quizá alentado por los ataques continuos a sus webs durante toda la jornada de ayer que demostró que no son cuatro locos los que se oponen a esto. De hecho tras el rechazo de CIU el PSOE ha sacado el armamento para «convencer» al PNV de que los apoyase, garantizandoles entrada en la CMT, CNE y prorogándoles la cocesión de Petronor, todo al más puro estilo de «Su distinguida señoría» de Eddy Murphy. La industria por su parte ha protestado, sobre todo en boca de músicos como Alejandro Sanz, que desde Miami, sin pagar un mísero impuesto en su querida patria se atreve a aducir la cobardía de nuestros políticos. A lo que le doy la razón, nuestros políticos son la inmensa mayoría unos cobardes que se someten a los mercados y olvida por quién están puestos ahí. Quizá por ese motivo tanta gente nos identifiquemos con la causa de Anonymous, de recuperar la soberanía que estos sátrapas nos han robado.

La actitud de este gobierno es suicida, kamikaze, una huída hacia adelante que da miedo pensar a dónde nos puede llevar. Lo que está claro es que quienes vamos a perder vamos a ser los de siempre. Al menos hoy, los amantes de la libertad, tenemos un motivo para alegrarnos.

Toca volver a la carga

Vuelvo a retomar la aventura bloguera después de medio año de inactividad. Supongo que, ocupado en otras distracciones, en cambios de situación personal y, sobre todo, en la típica incertidumbre y rabia que quienes cuestionamos tantas cosas nos suele llevar a la apatía en ciertas épocas y es algo difícil para la constancia bloguera.
Precisamente por esto, por esa rabia, por la necesidad de canalizarla y poder escribir sobre ella, retomo este blog como lo que fue concebido en un principio, como un espacio donde poder dejar constancia de todas esas cosas que en el día a día me hacen cuestionarme tantísimas cosas.
En estos meses hemos pasado una huelga general, una derechización aun mayor si cabe del discurso neoliberal del PSOE y unos ataques sistemáticos a los derechos sociales y a los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Es por ello que creo una obligación dedicarle algunos posts en el futuro.
Sin más, un fuerte abrazo, el reñidero vuelve a estar servido.

El ataque de los comunistas nazis

Me levanto como todos los días, tomó el café y echo un vistazo a los diarios online antes de comprarme los impresos. Y yo que me levantaba pensando en las mujeres, que hoy es su día y en lo contentas que estarán muchas por la nueva, aunque poco ambiciosa, Ley del Aborto. Pero no, madre mía que susto, un cambio de régimen político en España y yo con estos pelos y sin afeitar y sin nada. La España parlamentaria ha desaparecido de un plumazo porque, según el señor Mayor Oreja «el aborto es cosa de bolcheviques». La revolución llegó camaradas, sacad las banderas rojas y tomemos por asalto el Palacio de la Zarzuela, que esta vez no hay enano cabrón que nos pare.
Pero por dios, sigo leyendo y me acongojo. Porque sigue don Mayor Oreja desvelándonos los entresijos de todo este asunto con preocupante olor masónico y antipatriota, «el aborto, junto con la eutanasia, forma parte de las viejas recetas de los totalitarismos que han asolado Europa», que el aborto es de bolcheviques y la eutanasia es de nazis. Vaya miedo, España gobernada por un contubernio de comunistas nazis, de nacional-bolcheviques que quieren matar a los fetos y a los enfermos y viejos, que quieren construir una España similar a la cúpula de «La fuga de Logan».
Pues que me ha sentado mal el desayuno y todo oye.