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En defensa de la huelga general (para empezar) – David Fernández
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En defensa de la huelga general (para empezar)

El próximo 14 de noviembre está convocada, por fin, una huelga general simultáneamente en Grecia, Portugal y el estado español. Digo por fin porque ante los recortes, la destrucción y degradación sistemática del estado del bienestar, con ofensivas día sí y día también contra los eslabones más débiles de nuestra sociedad, es de difícil comprensión que la movilización y la protesta, al menos desde el ámbito sindical, esté a la cola de las movilizaciones sociales o de lo que gran parte de la sociedad reclama.

De todos modos una huelga, con argumentos más que fundados, debe ser secundada y apoyada, pese a no contar, como algunos creemos que debería ser, con una planificación de movilización continuada e indefinida. Vale más tarde que nunca y no seré yo el pájaro de mal agüero que con la que nos está cayendo se ponga ahora quisquilloso con los sindicatos. Por desgracia la campaña antisindical ya está tan implantada que hace que muchas de las quejas nos las tengamos que callar quienes creemos en la importancia de la lucha sindical y del papel que históricamente jugó y debe jugar el sindicalismo.

No seré yo quien haga una hagiografía de las centrales sindicales, tampoco seré yo quien me escude en todos sus males (que no son pocos) para justificar mi desmovilización, ni tampoco enarbolaré banderas de ultraizquierdismo tras las que lanzar picas contra los sindicatos. Es precisamente el discurso y la critica furibunda al sindicalismo, algo tan implantado (y en muchos casos con razón), lo que hace que estemos como estamos.

A lo largo de las próximas semanas se sucederán los ataques a los sindicatos, a los sindicalistas y al derecho a la huelga. Probablemente el discurso más extendido será el de los sueldazos de los sindicalistas, de sus inmuebles y de sus comidas. Se les olvidará decir que sindicalistas son también quienes hacen labor sindical en su puesto de trabajo o que también lo son Cándido Carnero de la CSI o Sánchez Gordillo del SAT, a quienes no se les puede precisamente acusar de vivir del sindicato.

No se trataba del bienestar del trabajador, sino del sostenimiento de un andamiaje que gravitaba sobre las espaldas de la clase obrera. La lucha de clases no era un medio, sino un fin o con finalidad en si misma, a saber: la de mantener en el candelero a unos cuantos resentidos o vividores, de temperamento y gustos burgueses, aunque continuamente renegasen de la burguesía. (La Nueva España, 4 de febrero de 1937)

Se intentará buscar la división en los puestos de trabajo, se dirá que los delegados y los comités de empresa son unos vividores, que los auténticos currantes van a trabajar porque no están para perder un día de sueldo como esos que no piensan en los trabajadores, solo en ellos mismos y sus intereses.

Enchufados estos dirigentes en sus cargos de oficina, se hacían bien presto a la vida burguesa, marxista por excelencia, y en su interior despreciaban profundamente a los trabajadores, cuyas reivindicaciones aparentemente propugnaban. La masa obrera era para ellos simple escabel en orden a escalar puestos: escabel al cual se le da después el más gentil punterazo, como a cosa que no sirve sino de estorbo. El obrerismo de que blasonaban era mero andamiaje para alzar el edificio de sus ambiciones archiburguesas; su vida toda, ficción y parasitismo. (La Nueva España, 9 enero de 1937)

Y no olvidemos tampoco que la principal queja será de la falta de patriotismo, la deslealtad, el optar por el camino que ellos consideran fácil de la huelga, en lugar de arrimar el hombro para salir juntos de la crisis e incluso se nos acusará de hacerle el juego al soberanismo.

Pero ha llegado el momento no de elegir, sino de obedecer. La salud de la Patria así lo exige. Obedezcan, pues, los obreros honrados que quieran contribuir de buena fe a edificar la Nueva España, la España una, grande, y libre que todos los buenos españoles anhelamos. (La Nueva España, 15 de enero 1937)

Nota: evidentemente recojo extractos de 1937, pero os apuesto algo a que en semanas venideras, lo dicho en esos extractos se podrá leer en la prensa de 2012.


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