El (d)efecto Cascos

Hace algo más de un año aparecía en Asturies un nuevo fenómeno político que removió la generalmente anodina política asturiana. De la nada surgió Foro Asturias de Ciudadanos, una suerte de movimiento político de carácter transversal y pseudoregionalista acaudillado por el ex-ministro Álvarez Cascos y de tal personalismo que incluso escogieron “casualmente” como nombre sus propias iniciales.

En apenas seis meses, Foro Asturias se alzó como una alternativa de gobierno al binomio PP-PSOE, acaparando ya no sólo gran parte del electorado del PP, sino atrayendo a sectores del PSOE y a desencantados que se creían el discurso de la regeneración política. Incluso teóricos asturianistas liberales se dejaron seducir por la palabrería jovellanesca de Álvarez Cascos, al igual que primero se dejaron seducir por la de Sergio Marqués.

Desde mayo en Asturies reinó la falta absoluta de gobierno por parte de un partido tan sumamente personalista que se vio abocado a trasladar a su praxis política todas las vendettas y frustraciones personales de su líder. Si antes vivíamos en una situación anodina, con un PSOE dando bandazos y un PP con pocas ganas de gobernar, ahora nos encontramos con un gobierno directamente muerto, sin ideas y absorto en buscar una vía por la que hacer claudicar a sus ex-compañeros del PP. Llegó la obsesión de abanderar el jovellanismo, de manosear hasta la saciedad el nombre del ilustrado asturiano y de pretender apropiarse de una cultura que no es de nadie, sino de todos los asturianos.

Llegaron los conflictos, destacando el del Centro Niemeyer de Avilés, en el cual creo culpables tanto al consejero de Cultura como a la alcaldesa de Avilés: uno por no asumir bien la victoria, y otra por no asumir bien la derrota. El enroque llevó a una situación tragicómica, que llegó a protagonizar portadas y telediarios a nivel estatal e internacional. A este respecto mi opinión se resume en la de mi buen amigo Salcines del 15M de Avilés.

Después llegó toda la polémica suscitada por la destitución del director del Festival Internacional de Cine de Xixón, los chanchullos con los sueldos del centro de salud donde trabaja la esposa del consejero de Sanidad, el baile de cifras presupuestarias o los consejeros que nunca sabían nada ni poseían datos sobre su actividad diaria. Casi un año de inacción en los que jamás el gobierno asturiano tenía la culpa de nada de lo que hacía (o no hacía). Frente a su pseudoregionalismo, también surgió en parte de la oposición -especialmente en el seno del PSOE, aunque no exclusivamente- el discurso cosmopaleto (1, 2 y 3) y antiasturiano, por el cual se intentó hacer chanza sobre el asturianismo para confrontar con un teórico modelo cultural cosmopolita e internacional, presumiendo que son conceptos antagónicos, de lo que bien deja constancia mi querida Arantxa en su blog.

Ahora se abre de nuevo el melón con un Cascos desautorizado, déspota y con un gobierno de ineptitud supina que prefirió quemarse a lo bonzo que llegar a acuerdos mínimos. Cascos prefirió el suicidio a negociar con sus ex-compañeros del PP asumiendo su incapacidad para gobernar en solitario.

El casquismo se desinfla a la misma velocidad que surgió, y yo me pregunto: ¿qué pasará con todos esos militantes del PP que huyeron en estampida en mayo para “picopalear” a tres turnos con Cascos? ¿Qué será de algunos de mis vecinos, que desmantelaron en la práctica todo el PP praviano? ¿Volverán como ya hicieron cuando la URAS de Sergio Marqués? En unos meses lo sabremos.

 


One Reply to “El (d)efecto Cascos”

  1. Mui bon análisis, yo creo que’l FAC foi una estrella fugaz. Muncha xente del PP metióse pal FAC porque creíen que yera’l caballu ganador, y veíen que nun había tanta xente na llista pa garrar puestinos, asina que con un pocu de suerte, dalgún caería… Agora espero que nel PP nun-yos dexen volver, que nun-yos dexarán…

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