Tres veces tres

«Te digo, Pedro: no cantará hoy el gallo antes que hayas negado tres veces que me conoces”» (Lucas 22,34)

 

Tres veces tres negó Pedro conocer a Jesús, y tres veces tres tuvo el PSOE local para llevar a pleno la moción de condena al franquismo y de apoyo a la querella argentina que presentamos desde Izquierda Xunida de Pravia en septiembre, días antes de que nuestros representantes políticos municipales desfilasen tras la cruz y a paso de legión, coincidiendo con la negra efeméride de la entrada de las tropas fascistas en Pravia setenta y siete años atrás.

No debería coger por sorpresa esto ni tampoco le daría mucha importancia, ya que estamos acostumbrados a que todo lo que se presenta por Izquierda Xunida o cualquier colectivo que no sea afín al partido gobernante suele ser ninguneado, sea una pregunta escrita sobre un caleyo o sean más de 1.500 firmas contra la privatización de un servicio público. Pero en este caso la indignación es inevitable, porque en esta ocasión hablamos de un desprecio manifiesto incluso al sentir mayoritario de la militancia socialista a la que nos dirigimos por carta, y la que nos consta se manifestó favorable a apoyar esta moción en el Ayuntamiento.

No voy a entrar a hacer juicios sobre lo que la opinión de la militancia cuenta o deja de contar en la Casa del Pueblo, ya que es un asunto que no incumbe más que a los propios afiliados, pero sí que me produce una cierta desazón este desapego y desprecio por todo lo relacionado con la memoria democrática por parte de un sector de la izquierda de nuestro concejo.

Sesión del Consejo Municipal de la Memoria con representantes de PSOE, PP, IU y centros educativos

Fíjense en esta foto. Probablemente no la hayan visto nunca, casi me atrevería a asegurar que no existe otra foto similar a ésta. Se trata de una reunión del ya inexistente Consejo de la Memoria, que funcionó durante poco tiempo en la pasada legislatura. Esta foto produjo roces. Los representantes del equipo de gobierno recriminaron a un militante de Izquierda Xunida haberla sacado. A día de hoy podemos inturlo, pero no sabemos cuál fue el motivo de dicho enfado. Si fue que no quería que se difundiese demasiado la existencia de una comisión pedida con insistencia por IU y que era obvio que no resultaba cómoda al PSOE, o simplemente no querían dejar constancia de que personas de IU hubieran sentado sus posaderas en el espacio reservado a concejales. No lo sabemos, pero lo que sí que tenemos claro es que este tema no gustaba al PSOE local, que no tuvo el coraje de aplicar una de las leyes insignia que su partido había impulsado a nivel estatal pese a todos sus defectos y limitaciones que son muchos y graves.

Basta hacer un recorrido por el callejero de nuestra villa para darnos cuenta de que el PSOE de Pravia no solo no defiende la memoria democrática, sino que consiente y mantiene nombres de falangistas, fascistas confesos o dictadores. Ni las mayorías absolutas ayudan a que el PSOE praviano se quite determinados complejos, comience a hacer un poco de justicia y de memoria, y deje de conservar placas en honor a aquellos que hicieron tallar el testamento del caudillo en el Ayuntamiento.

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Jesús Lastra (IU) y Toni Solar (alcalde del PSOE), en el último acto que confluyeron IU y PSOE en 2011

Ni siquiera cuando se inauguró uno de los dos monolitos que en nuestro concejo recuerdan a las víctimas de la represión, el equipo de gobierno tuvo un poco de valentía, y no fueron pocos los reproches por vincular la república con las víctimas del franquismo. No seré yo quien les vaya a dar lecciones de historia a nuestros dirigentes, pero tengo la casi certeza de que el motivo por el que todos ellos fueron asesinados fue porque no comulgaban con quienes dieron un golpe de estado para derrocar un régimen democrático, como fue la II República. Supongo que a nuestros gobernantes locales no se les contagia nada de ese alma republicana que tanto pregonó el PSOE en su última Conferencia Política.

En un concejo como Pravia, que tanto sufrió la represión y en el que tantas vecinas y vecinos perdieron su vida de muerte matada, es indispensable recuperar su memoria, la de las y los demócratas que yacen en nuestras cunetas y fosas comunes. Tres veces tres se negaron a condenar el franquismo y apoyar a los jueces argentinos que investigan la desaparición forzada y la represión de la dictadura. Quizá el problema sea, en definitiva, que sólo nos puede doler a quienes pusimos los muertos y no sabemos ya dónde buscarlos.

El Cristo de Pravia: las fiestas que fueron (I)

Las fiestas del Cristo en Pravia son, al menos para mí, el fin del verano, especialmente cuantos más años voy cumpliendo. Llegar al 9 o el 10 de septiembre significa el cambio de ritmos, la vuelta a las rutinas y, por qué no decirlo, la llegada de esa chaquetina “por si refresca” que hasta ahora teníamos en el armario. Cuando Clarín describía Vetusta en “La Regenta”, lo hacía diciendo “con octubre muere en Vetusta el buen tiempo”. Algo así nos pasa en Pravia con septiembre, queramos o no, ese tono grisaceo tiende a cubrirlo todo también en nosotros, cosas que compartimos los que a lo largo de los tiempos fuimos capitalinos en algún momento, supongo.

Un año más, las fiestas del Cristo volvieron a ser probes, sinsustancia, envueltas en ese halo de aburrimiento y de aparente dejadez en el que parece que llevan años sumidas y con pocos visos de que cambie.  Esta opinión, compartida por gran número de pravianos, creo que se ve ampliamente reflejeda en el escueto e improvisado programa festivo.

Y es precisamente el programa festivo lo que hace comprender, pasen los años que pasen, la motivación o el contexto histórico de cada momento. Un simple vistazo a un programa de fiestas te puede ayudar a ver si estamos ante una época de vacas gordas o flacas, pero también ayuda a vislumbrar la implicación de sus organizadores pues, como dice el dicho, “la necesidad agudiza el ingenio”.

A continuación recopilo algunos de los programas que anunciaban las fiestas del Cristo de Pravia durante el pasado siglo, más por lo anecdótico de sus propuestas, que por simpatía con las mismas.

El Noroeste, 20 de septiembre de 1901

Arrancábamos el siglo XX con un programa que nos puede despertar una sonrisa visto desde el siglo XXI. En 1901 arrancaban las fiestas el 28 de septiembre con “una banda de instrumentos del país, y el disparo de bombas de grueso calibre”. El primer Cristo del siglo XX se iniciaba así con música tradicional y folklore que tomaba fuerza con un desfile de gigantes y cabezudos recorriendo las calles de la villa.

Después se celebraba una de las actividades que, desde nuestros días quizá nos extrañe pero muy propia de la época como era el baile de la pavana que, aunque en la noticia se diga que era de la época de Luis XV, fue más bien de su antecesor Luis XIV. Este baile, originario de la corte española del siglo XVI, fue tan popular en su época dentro y fuera de España que, como vemos, siglos después aún se interpretaba en determinadas celebraciones como una muestra de folklore. (Video aquí: Pavana d’Espagne)

La primera jornada se completaría con actuaciones de la banda de música de Gijón y con sesiones de fuegos artificiales, que unidos al alumbrado festivo, darían color a la verbena.

Al día siguiente volvería a haber desfile de Maraxas, Tarascas y Gigantones, así como la procesión religiosa. Para acabar las fiestas, el último día se haría un reparto de pan entre los pobres con una carroza que recorrería el centro de la villa y se celebrarían carreras de cintas y cucañas al son de la banda de música.

Para concluir las fiestas, tras la última verbena, se daría fuego en palabras de El Noroeste “a una potente batería que simulará la derrota de Kitchener por el bravo Dewet (sic)” haciendo mención a la política internacional de la época con esta referencia a la guerra de los Boers

El Pueblo Astur, 4 de agosto de 1914

Llegamos a los años diez, y con ellos las fiestas van modernizando su programa e incorporando nuevas actividades.

Es el caso del programa festivo de 1914 que, entre sus muchas actividades, incluía las exhibiciones aeronáuticas durante dos días a cargo del “famoso Domenjos, que tantos éxitos obtuvo con sus emocionantes vuelos invertidos”, una retreta con más de 400 exploradores de toda Asturias y las ya tradicionales exhibiciones de fuegos artificiales. Todo ello, como sobra decir, acompañado de música.

Cabe destacar que ya se comienza a hacer referencia a la existencia de trenes especiales para que acudan forasteros a Pravia a celebrar las fiestas, lo que nos hace pensar que eran de bastante renombre en la redonda.

 Continuamos avanzando en los años diez y llegamos a 1916, año en el que se siguen incorporando novedades al programa festivo.

El Noroeste, 28 de septiembre de 1916
El Noroeste, 28 de septiembre de 1916 (Pulsa para abrir)

Las fiestas se celebraron entre el 28 de septiembre y el 1 de octubre y de su programa nos da cuenta El Noroeste de Gijón.

Música tradicional, fuegos artificiales, cucañas con premios en metálico para los ganadores y una grandiosa iluminación a la veneciana dan color a las fiestas que van aumentando en programa y repercusión. También, como ya ocurría en años anteriores se haría un reparto de pan entre los pobres financiado por la colonia de asturianos en La Habana.

Pero en 1916 aparecen novedades que desde nuestro punto de vista pueden sorprender. La primera es la presencia de un gigantesco globo aerostático para los “forasteros”. La segunda es que la comisión ha realizado las gestiones oportunas para que se conceda permiso para celebrar el baile en la acera de la Colegiata, cosa que hoy en día nos puede provocar una sonrisa, pero que entonces debía ser misión de difícil cumplimiento dado lo resaltado de su consecución. También cabe destacar, puesto que hoy en día no se realiza, la existencia de una feria de ganado que congregaba lo mejor del campo praviano.

Lo que sí que no tenemos claro es si al final se pudo realizar la exhibición aeronáutica, pues como se relata en la noticia, poco antes de comenzar las fiestas, aún estaba la comisión negociando los permisos para su realización.

La Prensa, 27 de septiembre de 1923 (Pulsa para ver completo)
La Prensa, 27 de septiembre de 1923 (Pulsa para ver completo)

Avanzamos un poco más y nos adentramos en los años veinte, los felices años veinte y con ellos el programa festivo sigue creciendo. Se abrían las fiestas con la feria de ganado vacuno, caballar, asnal y porcino, que contaba con importantes premios en metálico debido al apoyo económico de la Diputación provincial y del Ayuntamiento.

El día 29, día del Cristo, se celebraba el desfile de carrozas que salía desde Prahúa y recorría las calles de Pravia con varias carrozas con diferentes alegorías.

Como prueba deportiva cabe destacar el partido que enfrentará el día 30 al Deportivo Ovetense y al Stadium de Avilés.

Música, fuegos artificiales, verbenas y diferentes bailes en el Ayuntamiento y en diferentes sociedades completában el programa. Este año se especifican los trenes especiales que salían de Oviedo a las 14:30 llegando a Pravia a las 16 horas y teniendo regreso a las 20 horas.

Continuará…

Una historia sobre la incomunicación entre Pronga-Beifar

Hace ya tres años que una de las cada vez más frecuentes riadas del Nalón se llevó por delante la pasarela que une Pronga con Beifar, complicando las comunicaciones entre ambos núcleos. Los unos no pueden acceder al tren, los otros no pueden ir a misa, y los todos, en definitiva, tienen que dar vueltas en coche de varios kilómetros para poder sortear el obstáculo del río.

Pero esta incomunicación tampoco es reciente, porque ya hace 102 años, se denunciaba los problemas que tenían los vecinos de la zona para poder cruzar de una orilla a otra.

La “Revista General de Enseñanza y Bellas Artes” recogía en su número 32 del 15 de abril de 1911, un artículo que bajo el título “La enseñanza en Asturias” recorría la situación de las escuelas en todo el territorio asturiano, siendo de interés para los pravianos el siguiente fragmento:

pronga

Como vemos, la incomunicación de ambos núcleos no es algo nuevo, aunque sí sea más comprensible en una época como aquella que en pleno siglo XXI, con los avances técnicos a nuestra disposición para remediar el problema. Aunque de aquella el problema era principalmente de los niños que se veían imposibilitados para acudir a la escuela durante los meses de invierno por la dificultad para cruzar el río, hoy en día afecta a todos los vecinos, teniendo en cuenta el envejecimiento de la población. Tampoco se libra el alumno de Pronga que tiene que ir al Instituto. Hay cosas que 102 años después no cambian, como si el tiempo siempre tendiese a pararse en el mismo punto de la historia.

Estado actual de la pasarela (Foto: Izquierda Unida de Pravia)

Una llingua cada vez más muda

Cuando dexó d’espublizase en papel Les Noticies diome muncha pena por dellos motivos, aunque yera cosciente de que la calidá del selmanariu baxara o que la llínea editorial nun yera mui prósima a la mía, caltenía esi euru selmanal de militancia, anque fuere de mou simbólicu, por meru sofitu al que yera l’únicu mediu n’asturianu qu’ún podía atopar nel kiosku.

Dende que ñació’l selmanariu, a mediaos de los 90, tuvimoslu bien cerca porque yera ún de los periódicos que selmana tres selmana caltenía mi tíu Fran nel chigre y que nun faltaba cada vienres. Primeru pa ver la tira de Neto que mos daba otra visión d’Asturies dende la retranca que tan bien se-y da, llueu por unes columnes d’opinión de lo más variopintu poles que mos pudimos averar a los que sedríen llueu actores culturales, políticos ya institucionales d’esti país. Servíanos, a los asturianos que nun formábemos parte d’esi triangulu ampliau que conformen Xixón, Uviéu y Avilés coles cuenques, p’averanos a les novedaes editoriales, musicales y culturales que, dende un puntu vista asturianu, mos averaben, lloñe del folclorismu tópicu y los llugares comunes del costumbrismu clásicu, a esa cultura que xorrez dende la nuesa sociedá y que nun suel tener muncha cabida n’otra prensa.

Les noticies foi lo que mos averó a munchos a la llingua, lo que mos ayudó a da-y un filu de normalidá, frayando cola diglosia qu’un sistema educativu escluyente de lo propiu mos imponía y mos marcaba esa llínia divisoria entre lo qu’ún falaba en casa y lo qu’ún tenía de falar fuera d’ella. El simple fechu de dir al kiosku a mercar cada vienres el diariu servía p’amosar que la llingua taba viva, que la llingua interesaba y que la xente podía usala pa informar y pa informase, con tola normalidá del mundu y ensin complexos. Esi foi el gran méritu, el poder llevar a tolos kioskos d’Asturies la so llingua (o una d’elles, más bien) y tener una opción, piquiñina como’l país, de poder escoyer y de poder se quien a comprender que los complexos d’inferioridá había qu’entamar a quitalos d’enriba.

Cola muerte definitiva de Les Noticies y d’Ambitu, muerre una canal perimportante de difusión y de normalización de la llingua asturiana, poro tamién, palos que mos criamos y concienciamos nesti ámbitu entre finales de los 90 y principios del nuevu sieglu, ye daqué sentimental y simbólicu de lo que queríemos ser y la frustración de pensar que, 15 años dempués, nun tamos meyor, nin igual, tamos peor y ensin espacios que faciliten facer país.

Pa mí, además, desapaecer Les Noticies recuérdame tamién al mi tíu que ya nun ta con nos y del que m’alcordaba cada vegada qu’abría’l periódicu.

#hayquecontarlo

En las últimas convocatorias de huelga he visto una tendencia por parte de muchas personas de pretender extender el concepto de huelga y paralización total a todos los ámbitos de la vida. Lo respeto, aunque discrepo en uno de los puntos que se suelen usar.

Evidentemente una huelga es un acto político de magnitud, de responsabilidad crítica y una muestra de poder en las calles. Una huelga no es solo la ausencia del trabajo, ni tampoco es solo hacer piquetes informativos. Una huelga es también dejar de consumir, dejar de utilizar los transportes públicos, dejar de usar los servicios públicos e, incluso, muchos plantean una huelga de cuidados, dejando sin realizar tareas domésticas, parando todo lo que incumbe a la vida cotidiana.

Existe una tendencia entre determinados compañeros a llevar al extremo el concepto de huelga, incluso planteando dejar de usar las redes sociales o los medios alternativos las 24 horas que dure la huelga. Lo respeto, pero me parece contraproducente.

En una jornada de lucha intensiva como una huelga general es imprescindible el uso de las nuevas tecnologías, en especial en estos momentos en los que los smartphones o teléfonos inteligentes y las redes sociales ayudan a abrir fisuras en estos tiempos de difícil acceso a los medios de comunicación de masas. Tomar imágenes ayuda a difundir el número real de manifestantes, que nunca será reproducido por los grandes medios, que la tratarán según los intereses circunstanciales de su grupo. También ayuda a grabar abusos y agresiones de la policia y poder luego demostrar cómo actúan quienes teóricamente están para protegernos. Y lo que es más importante, sirve para coordinar las luchas, para darles difusión y para que todo el mundo, esté donde esté, tenga información real, accesible y de primera mano para hacese una idea de lo que sucedió ese día.

A este respecto planteó un debate interesante Eldiario.es donde preguntaba a sus lectores cuál debía ser la postura más correcta, si secundar la huelga al 100% y no publicar nada, o establecer unos servicios mínimos, informando única y exclusivamente de la huelga.

Al menos en mi caso, mañana no consumiré, no trabajaré y no usaré servicios públicos, pero tendré bien cargada la batería del teléfono para, como en la anteriores convocatorias, poder dejar testimonio de lo que fue la huelga. En la era de la información, no se puede prescindir del único espacio realmente libre que nos queda como es Internet. Por primera vez en la Historia, existe un medio para comunicarse de manera universal, al alcance de todo el mundo y sin censuras, usémoslo, nos guste o no, es la herramienta más potente que tenemos en el siglo XXI para difundir ideas e información.

Presentación de “Villafría 1934. Luz en la memoria”

Esta mañana estuvimos en Villafría (Uviéu/Oviedo) presentando nuestro libro “Villafría 1934. Luz en la memoria” en un acto muy emotivo donde tuvimos el honor de contar con la presencia de algunos de los familiares de las víctimas de aquella matanza que un 13 de octubre de 1934 segó las vidas de 32 personas a manos de los regulares.

Tuve el honor de presentar el acto, aquí os dejo unas breves palabras que pronuncié.

Buenos días a todas y todos, soy David Fernández, autor junto a Rubén García Riesgo, Arantza Margolles Beran y Julio César Iglesias de esta obra que sacamos hoy a la luz.

Queremos iniciar este acto agradeciendo vuestra presencia aquí a unas horas tan intempestivas y con una climatología que no acompaña. Queremos, en primer lugar, daros las gracias a todas y todos por vuestra asistencia, pero en especial a los familiares que hoy nos acompañan y con los que hemos tenido el placer de conversar y reconstruir, pieza a pieza, este trozo olvidado de la memoria de Oviedo y de Asturias.

Decía Saramago:

“somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir”.

En eso coincidimos, en ambas afirmaciones: porque la memoria que tenemos es lo que somos y por eso es tan importante el reconocimiento y la investigación rigurosa de todo lo que colectivamente nos ha hecho ser lo que somos, como conjunto, como sociedad. También somos la responsabilidad que asumimos, y aquí me quiero parar un poco más, porque como historiadores debemos reivindicar nuestra responsabilidad en esta tarea. La memoria es débil, frágil, incluso desagradecida con el paso del tiempo. Nuestra tarea es recopilar, ordenar e hilvanar ese fino hilo que une el pasado con el presente, transformando los recuerdos en palabras de la forma más objetiva posible. Sin embargo, ser objetivos no significa ser neutrales, por tanto no podemos escapar de la responsabilidad de transmitir no solo los hechos, los datos, las fechas, sino también el sufrimiento que causaron unos hechos que no por pasados son menos dolorosos. ¿Cómo pretender hacer pasar página a los supervivientes de una tragedia como esta que aquí contamos y que su dolor se tape con el cruel manto del olvido? ¿Cómo pretender que la memoria sea selectiva y restrictiva, con paréntesis y velos de amnesia?

Nuestro compromiso, como ciudadanos primero y como historiadores, es dar voz a nuestro pasado, reconstruirlo y hacerlo llegar a nuestros días, para no olvidar, porque una sociedad democrática no se puede construir sobre los cimientos del olvido. Sin memoria no hay justicia, pero para tenerla también hay que tener memoria de la injusticia.

La Nueva España, edición Oviedo – 27/10/2012

En este acto no solo queremos presentar esta obra histórica, sino también rendir un sentido homenaje a esas 32 víctimas que perdieron la vida otro octubre de hace 78 años, que fueron víctimas de una represión desmedida y de una violencia tan extrema que, tantos años después, sigue produciendo el mismo sentimiento que las crónicas que allá por enero de 1936, pasada la censura, empezaban a escandalizar a toda España.

Autores, de izq. a dcha: Rubén García Riesgo, Arantza Margolles Beran, Julio César Iglesias Rodríguez y David Fernández González

Intervención de Arantza Margolles, coautora:

La del 13 de octubre de 1934 fue una mañana muy parecida a ésta. El cielo, encapotado y gris, parecía predecir la tragedia. Pero la pequeña Laura tenía once años, y con once años uno no aprecia la escala de grises. Todo es luminoso, con color, porque hay toda una vida por delante de uno. Pensándolo así, fue una fortuna que Laura no supiera aquella mañana que iba a morir aquel mismo día.

Laura era la pequeña de los siete hijos de Domingo Franco y Carmen Corral, residentes en el número 2 de Villafría. Aquel 13 de octubre la sacaron, junto al resto de su familia, fusil en mano, de su casa, y no pudo hacer nada cuando oyó, a lo lejos, los tiros que estaban acabando con la vida de su padre y de José Valle, un empresario muy de posibles, muy cuidado de Dios. Muy de derechas, en definitiva. Muy poco sospechoso de pertenecer a un movimiento revolucionario del que poco o nada se sabía en Villafría más allá de los trapos blancos que colgaban de las ventanas en señal de neutralidad.

Laura oyó también los gritos de su hermana Argentina implorando caridad por su padre. Nunca llegó a saber que ella, Argentina, y otra de sus hermanas, Benjamina, pudieron salvarse por esconderse entre unos sacos de virutas, bajo la escalera. Imposible para ella que la Benja le contase cómo se derramaba la sangre de su casero Casimiro Álvarez por los escalones. No lo pudo saber jamás porque a Laura, como a Vicente Secades, el yerno de Casimiro, como a Germán Bárcena y su esposa Josefa, como al hermano de ésta, Celso, le pegaron un tiro mortal. Un tiro, como también a su padre Domingo, como a su madre Carmen y como a sus hermanos Manuel, y Luis, y Emiliano, y Rosario, y a ella misma, niña aún, a ella misma que, de habérselo preguntado, probablemente no hubiera sabido definir qué era o qué dejaba de ser la palabra “política”.

Entre todos los cadáveres de las casas 1 y 2 se encontraron, también fusilado, a Francisco el pescadero, que vivía un poco más allá, en el número 3. Mientras Francisco era asesinado a tiros, y mientras lo era también su padre Francisco, su madre se encontraba guisando gallinas para los matadores: de no haberlo hecho, ella también hubiera engrosado la larga lista de víctimas mortales de Villafría.  Porque en la casa 3 también mataron a Ramón, a Rodolfo, a Amadeo y a Belarmino, los familiares políticos de la hermana de Francisco que, irónicamente, salvó su vida gracias al ejército que guardaba estrecha vigilancia a la entrada del barrio. No la dejaron pasar. Sólo al día siguiente supo que sus familiares habían sido pasados por las armas.

Desgraciadamente, este cuento macabro no termina aquí. Y debemos de seguir contándolo, debemos de seguir pronunciando nombres. Los de la casa 4, por ejemplo: Rufino Rimada, que pagó con su vida el enfrentarse a los soldados que, de un tiro y por mero placer,  habían entrado en casa matando el bien más preciado de la familia: un hermoso gocho listo ya para matar, por supuesto, de formas más ortodoxas. Hemos de mencionar también a su suegro, Adolfo Secades, cuyo delito fue abrir la puerta a los soldados que, nada más hacerlo, le pegaron un tiro, y a sus cuñados, Manolo y José Secades. A Ricardo Álvarez y a sus hijos Avelino y Ovidio, que huían del caos que se había desatado en Fozaneldi buscando refugio en Villafría.

Llegamos ya al final. Llegamos ya a este mismo lugar, a este paraje hoy tranquilo que es la fuente’l Cañu. Aquí, con el puño en alto “para dar ejemplo” fusilaron a los hermanos Jesús, José y Antonio Carriles, a Manuel Fernández y a Lolín Alvarez. Ninguno de ellos había levantado el puño antes, en su vida.

De la injusta e intolerable represión sin sentido que se hizo en Villafría, queda por fin testimonio documentado. Hemos tardado setenta y ocho años en hacerlo. Hasta ahora no existía ningún listado de las víctimas de Villafría, ni un número exacto, ni ningún análisis comparado de lo publicado desde entonces hasta ahora por unos y por otros. Hemos tardado setenta y ocho años y esperamos haber dado cuenta, porque ya era hora de hacerlo, de lo que pasó en Villafría. Sólo una cosa se nos ha quedado en el tintero. Es la más importante pero, tristemente, la más difícil de responder: ¿qué hicieron las treinta y dos víctimas de Villafría para merecer su muerte? ¿qué delito mortal cometió la pequeña Laura Franco Corral como para justificar su asesinato? Lamentablemente, nunca podremos contestar a esa pregunta, ni hoy, ni dentro de otros setenta y ocho años, porque es una pregunta que, definitivamente, no tiene respuesta posible.

Lo que no podemos olvidar es que las víctimas de aquella violencia no fueron solo las 32 personas asesinadas en Villafría, sino también sus viudas y sus hijos, que vieron una vida marcada por la ausencia y por la peor represión de todas: la del olvido.

Va a tomar ahora la palabra Teresa Secades, nieta de Adolfo Secades y sobrina de Manolo y José Secades García y de Rufino Rimada. Teresa, la voz que durante muchas décadas peleó porque se recuperase la memoria de quienes perdieron su vida aquí, no podía faltar en este acto por su lucidez, por su compromiso y por haber sido, durante tantos años un referente en la reivindicación de la recuperación de la memoria de esta ciudad. Os dejo con ella.

[…]

Para concluir, nos gustaría agradeceros la presencia a todas y todos pese al mal tiempo que nos acompaña. Queremos agradecer a la Fundación la Izquierda d’Asturies su apoyo incondicional en la edición de esta obra, apoyo sin el cual no hubiera podido ver la luz un trabajo impreso de estas características dada la tempestad económica en la que la cultura y la Memoria son víctimas de sus vaivenes. En este apartado queremos hacer una mención especial a Víctor Picallo, que pese a sus broncas y llamadas, ha sido el mejor editor que podríamos haber tenido. Queremos mostrar también nuestro agradecimiento a Izquierda Unida por el apoyo mostrado y por habernos facilitado medios para realizar este trabajo. Pero, si a alguien debemos el mayor agradecimiento es a Teresa Secades, a Ángel Rodríguez Franco, a Soledad Rábade García, a Pilar Barredo Solís y a Xesús Nel García Álvarez, a todos ellos, por habernos aportado sus testimonios y ayudado a encajar todas las piezas que faltaban para la reconstrucción de esta historia. Sin ellos, esto no hubiera sido posible.

Muchas gracias.

Parte del público asistente, familiares de las víctimas y amigos. (Foto: El Comercio)

Entrevista realizada a Arantza Margolles y David Fernández en el programa “Noche tras noche” de la RPA con motivo de la presentación del libro:

Muere un socialista, Luis Gómez Llorente

Estaba ultimando una actualización del blog esta mañana cuado me sorprendió el fallecimiento de Gómez Llorente y, evidentemente, no dudé en postergar el ya de por sí varios días postergado texto anterior para reservar mi actualización de hoy a la muerte de uno de los principales referentes del socialismo español de la última mitad de siglo.

Podría recordar la figura de Gómez Llorente como el firme defensor que fue de la enseñanza pública y laica, pero ése, un valor que debe suponersele a un socialista, no debe centrar el resumen de su vida pocas horas tras su muerte. La figura de Llorente es sinónimo de socialista convencido y convincente, que unido eternamente a su pipa reencarna los valores clásicos del socialismo pablista y en quien todos aquellos que somos socialistas encontrábamos un referente.

En mi casa, con varias generaciones de socialistas a la espalda, siempre fue recurrente la referencia a Gómez Llorente, entre otros muchos, como esos ejemplos de socialistas sinceros que el aparato de turno fue usando y tirando, desprendiéndose por el camino de algunos de los mejores miembros que componían su capital humano durante décadas.

Con la muerte de Luis Gómez Llorente muere gran parte de ese socialismo digno, que cuando en el XXVIII Congreso del PSOE, un Felipe González que ya había abandonado a Isidoro en el camino y acataba las órdenes de la Internacional Socialista y la socialdemocracia alemana para desarmar ideológicamente el partido obrero por excelencia de la historia de España, supo plantar cara y defender con la razón y el corazón el legado por el que muchos habían dado su juventud y su vida. La pugna de si marxismo sí o marxismo no, no fue una guerra meramente formal de nomenclatura, fue una pugna entre la dignidad del socialismo clásico y el oportunismo de los arribistas que priorizaron el marketing a las ideas. Felipe González consiguió eliminar el marxismo de la definición del PSOE y muchos gritaron “¡Felipe, Felipe!”, extasiados por el retorno del líder mesiánico que volvía ufano al ver su órdago cumplirse a la perfección. Sin embargo algunos, como hicieron toda su vida, preferían gritar “¡PSOE, PSOE!”, desde su dignidad a un ideal tan noble como prostituido desde entonces.

Con Gómez Llorente, quienes nos sentimos socialistas por tradición y convicción estamos un poco más huérfanos. Muchos somos quienes tuvimos que buscar refugio en otras formaciones políticas más respetuosas con el ideal del socialismo democrático. Otros muchos más, como decía Hildegart al abandonar el PSOE en 1932, son esos marxistas sin partido, hartos ya de quienes traicionaron al socialismo para imponer “el socialenchufismo”.

Hoy, un hijo predilecto de aquellos que traicionaron no solo a Gómez Llorente, sino al propio ADN del PSOE le elogia, sin rubor. Quizá si las tesis de gente como Gómez Llorente o Francisco Bustelo hubiesen triunfado, el devenir del PSOE en la Historia reciente y de la Transición, podrían haber sido muy diferentes.

Dejo unas palabras de Luis Gómez Llorente publicadas en El País el 10 de julio de 1981 bajo el título de “Los socialistas ante su 29º Congreso”:

“Tomen ustedes los discursos de Prieto, de Largo, aun de Besteiro, o los escritos de Pablo Iglesias, vean lo que decían sobre el régimen económico capitalista, sobre el nacionalismo vasco o catalán, sobre el problema militar, sobre la Iglesia española, sobre el orden internacional, fíjense incluso en los programas electorales que planteaban, y compárenlos con las piezas oratorias o con los escritos de Felipe González, sea en el lenguaje -cosa bien significativa-, sea en el fondo de sus actitudes con respecto al sistema económico y social existente. Resulta obvio que algo habría que cambiar, puesto que la realidad actual es en parte diferente, pero se ha cambiado tanto en las posiciones que, naturalmente, no todos los socialistas han de pensar que tenían que modificarse en la misma forma”.

 

¡Que la tierra te sea leve compañero!

El gallego que quería ser como Nixon

El 3 de noviembre de 1969, Richard Nixon, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica por aquel entonces, pronunció uno de los más célebres discursos de la retórica política y que pasaría a conocerse como “La gran mayoría silenciosa”. En dicho discurso pretendía explicar sus planes para acabar con la guerra de Vietnam y buscaba el apoyo de lo que él definía como la “mayoría silenciosa”, que no era otra cosa que los norteamericanos que, según su lógica, conformaban una mayoría al no formar parte de los multitudinarios eventos y protestas que se extendían por todo el país en contra de una guerra en la que nadie creía. Decía Nixon:

“Por lo tanto, a vosotros, a la gran mayoría silenciosa de mis conciudadanos, pido vuestro apoyo. Juré en mi campaña presidencial acabar con esta guerra, de manera que pudiese ganar la paz. He iniciado un plan de acción el cual me permitirá mantener ese juramento. Cuanto mayor apoyo pueda tener de los ciudadanos Americanos, más pronto este juramento podrá ser cumplido. Cuanto más divididos estemos en casa, menos probable es que el enemigo negocie en París.”

Si la sociedad se revuelve, si la hostilidad crece, lo mejor sin duda es aferrarse a decir que sólo unos pocos se oponen a tus ideas. Cuando esos pocos son miles, cientos de miles o millones, siempre quedará el juego de decir que muchos más millones están en sus casas. Es un juego de trileros políticos al que estamos muy acostumbrados y que lo ha contaminado todo. Cuando una huelga paraliza el 80% de un país y mueve manifestaciones masivas, siempre será más sencillo decir que los que fueron a la huelga lo hicieron coaccionados y que los manifestantes son una minoría, pues una mayoría no está en dicha manifestación.

Este simplismo político, esta facilidad para hacer piruetas políticas, es digna de personajes cuya prepotencia les ciega. Y, como siempre que a este lado de los Pirineos hablamos de prepotencia y simplismo político, no podía faltar en esta narración nuestro querido presidente.

El bueno de Mariano se puso el mundo por montera hoy y ni corto ni perezoso, no tuvo rubor alguno en evidenciar su simplismo político delante del mundo entero en la ONU. Dicen que las cosas mejor hacerlas bien que no hacerlas, y ya de hacer el ridículo, que sea como Dios manda:

“Permítanme que haga aquí en Nueva York un reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiestan, que no salen en las portadas de la prensa y que no abren los telediarios. No se les ven, pero están ahí, son la mayoría de los 47 millones de personas que viven en España. Esa inmensa mayoría está trabajando, el que puede, dando lo mejor de sí para lograr ese objetivo nacional que nos compete a todos, que es salir de esta crisis”

Nuestro Mariano quiso jugar a ser mayor, quiso que el mundo entero viese que él era un estadista de alto calibre, de esos que negocian en grandes cumbres el futuro de naciones enteras y que con sus discursos, respetables o no, pasan a la historia. Pero lo que Mariano consiguió no fue eso, sino aparecer como una quimera patética, como el transformista mal maquillado de un ajado cabaret.

Quiso nuestro presidente, en un burdo intento por emular a un más que probable ídolo de su juventud, jugar a ser Nixon, y no lo consiguió. Como decía Karl Marx en el 18 de Brumario de Luis Bonaparte:

“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez, como farsa.”

Nuestro Mariano es una farsa como farsa fue su programa electoral y como farsa es su promesa de querer salir de la crisis. Mariano es un pelele, un pinocho que quiere ser grande y que no duda en buscar un suicidio colectivo y en destripar un Estado entero para servirselo en bandeja a sus amigos los mercados. Esperemos que el clima de respuesta social se convierta pronto en su Vietnam, por nuestra supervivencia y por su ego.

La Troika y el desmantelamiento de las entidades locales

En estos tiempos, ninguna decisión política es casual, ni nada es tan inevitable como se pretende. Llevamos cuatro años de cosas “inevitables”, de sacrificios constantes sobre la mayoría, de recortes y de una paulatina destrucción y degradación de los servicios públicos y de las relaciones capital-trabajo. El desmantelamiento del Estado del Bienestar y la puesta en práctica de todo el corpus dogmático del neoliberalismo y la escuela de Chicago, están aprovechando la coyuntura de una crisis sistémica global para crear laboratorios donde poner en práctica sus teorías.

Ante este panorama no es raro pensar que tras las cuestiones meramente económicas y la mercantilización sistemática de todo lo susceptible de ser transformado en negocio de unos pocos (aunque conlleve negar su acceso a la mayoría), el siguiente paso será prolongar una degradación democrática que bajo la excusa de la austeridad y los eufemismos de los ajustes, mermen la soberanía de los pueblos y el sistema democrático actual.

En el estado español hemos sido testigos de estos ataques sistemáticos a la soberanía que han venido supuestamente inducidos por la Troika (BCE, FMI y Comisión Europea), asumidos con pragmatismo papanatas por unos y con entusiasmo neoliberal por otros. Los unos, siempre sumisos a los poderes financieros y los otros muy contentos de poder poner en práctica sus teorías económicas ocultas y bien estudiadas por sus think tanks.

Hace un año se aprobó una reforma constitucional express, pactada por los dos grandes partidos que apuntalan el bipartidismo, por la que se elevaba la contención de déficit al grado de ley y abría las puertas de par en par a la intervención de los poderes económicos sobre el poder político (sí, aún podían intervenir más si cabe). Recortes de unos, recortes de otros, fueron fraguando una situación de ofensiva multidimensional en todos los flancos de la sociedad que desbordó la propia contestación social. Llegaba la hora de amordazar las instituciones.

En Portugal, donde la troika también cabalga a sus anchas y donde también los dos grandes partidos que apuntalan su sistema colaboran fervientemente con ella, van mostrandonos el camino de la política oculta de nuestro gobierno. Punto por punto en España se van tomando las mismas medidas que meses antes fueron tomadas en el país vecino y hermano, entre ellas, la oleada de antimunicipalismo.

El gobierno portugués puso hace meses sobre la mesa una ley que pretende eliminar las freguesias, el equivalente luso a nuestras parroquias rurales y concejos, que dió lugar a un movimiento cívico en defensa de las mismas agrupado en la Plataforma Nacional contra a extinção de freguesias. Los argumentos esgrimidos por el gobierno portugués fueron exactamente los mismos que los empleados por el de Mariano Rajoy: que las entidades locales son ineficientes, que se pretende ahorrar costes, que se busca reorganizar para dar mejor servicio.

Lo que es evidente es que nada es casual y que estas medidas tienen una intencionalidad política clara, una revancha de antimunicipalismo que apuntale las mayorías de los partidos turnistas, dificultando la entrada en las corporaciones locales de listas minoritarias o de corte alternativo. Bajo la excusa de un ahorro en sueldos a concejales (cuando más del 90% de los concejales no cobran), se pretende dejar fuera a cualquier opción política que no esté controlada por cúpulas estatales afines a los intereses finacieros de la Troika.

La eliminación de nuestras parroquias rurales, las entidades de gestión más cercanas a los ciudadanos, que producen superávit año a año y que son el eslabón fundamental de miles de ciudadanos con la política, es un intento de fiscalizar el entorno rural, de acaparar sus recursos y provocará mayor abandono al hacerlos depender de núcleos mayores. La eliminación de concejales restará pluralidad y restará eficiencia en los ayuntamientos.

Quizá, la solución, debería pasar por la búsqueda de una confluencia en las luchas de los pueblos que hoy por hoy en Europa se ven amenazados por el rodillo neoliberal. Los ataques de los mercados y poderes financieros no entienden de banderas y tienen un plan marcado muy estudiado. De nosotros depende confluir o rendirnos.

La oposición a los recortes del Gobierno

En el pleno del Congreso de ayer tuvimos ocasión de asistir una vez más al rodillo del gobierno, al espectáculo de los indignos que aplauden cuando se aplasta a un pueblo y, tan patriotas ellos, se regocijan cuando éste pierde la soberanía nacional y la entrega a los intereses financieros.

En ese escenario, también tuvimos ocasión de ver la intervención de Cayo Lara, la única que podría considerarse realmente una oposición consecuente y desde la izquierda institucional a los desmanes de la derecha que nos gobierna. No es de extrañar que mes tras mes las encuestas sean cada vez más favorables hacia IU cuando a ojos de la gente es la única oposición frontal en las instituciones. Ahora falta, a mi juicio, conquistar las calles.

Diez mentiras (o medias verdades) sobre la privatización del agua

Desde el pasado 30 de marzo en el que por la prensa nos enterábamos del plan de ajustes recortes que tenía previsto nuestro Ayuntamiento, una de las cosas que más dudas y más rechazo ha generado ha sido el proyecto de privatización del servicio de aguas. Como suele pasar con estas cuestiones, la información “oficial” de nuestro municipio se desconoce fuera del equipo de gobierno y se juega con la confusión para intentar neutralizar cualquier tipo de respuesta social a esta medida que presumiblemente será aprobada en el plazo más breve posible para no dar espacio, ni tiempo a movilizaciones incómodas o a que el descontento se extienda aún más.

Es por este motivo, ya que empiezan a mostrarse algunas cartas, que yo quiero dar una serie de motivos por los que creo que hay que oponerse a la privatización del agua. Ahí van:

  • Mentira 1: “La empresa privada es más eficiente que la pública”. La empresa privada solamente busca aumentar sus beneficios, la gestión pública puede utilizar sus beneficios para redundar en una mejora del servicio de abastecimiento y a un compromiso social con la ciudadanía. Los beneficios que genera el suministro de agua repercuten en las arcas municipales, que reciben así una inyección de capital constante que puede ayudar a aliviar el día a día de los ayuntamientos en estos tiempos de crisis. El dogma de la ineficiencia de la gestión pública del agua es fácilmente contrastable si uno mira hacia la Empresa Municipal de Aguas (EMA) de Gijón, la más rentable con diferencia de todas las empresas públicas del municipio, que cerró el año 2011 con casi 1,2 millones de euros en beneficios pese a perder un 2,5% de consumos. En Suiza, donde el agua es un monopolio de caracter público, se cuenta con las empresas públicas de gestión del agua más eficientes del mundo, organizadas en pequeñas empresas de ámbito local o regional, que facilitan una mejor gestión y mayor calidad.
  • Mentira 2: “No se privatiza, sigue siendo pública, pero la gestiona una empresa”. El eufemismo de la externalización de un servicio es muy recurrente en las últimas décadas y pretende enterrar palabras políticamente mal vistas como “privatizar”. La gestión privada de un servicio público es, básicamente, que unas instalaciones sociales se ponen al servicio de unos intereses privados que no son más que el simple aumento de beneficios para una empresa. Que uno construya un hospital con dinero público y luego ceda la gestión del mismo a una empresa privada es tan privatización como tener una red de suministro y saneamiento de aguas y que sea una empresa privada quien se lleve los beneficios. Margaret Tatcher, la dama de hierro, llegó a privatizar hasta las tuberías del Reino Unido y Augusto Pinochet simplemente privatizó la gestión dejando el sistema en propiedad del Estado. Ambos modelos, con diferente grado, siguen siendo privatizaciones porque privatizan los beneficios y recaudaciones del servicio mediante el uso de instalaciones públicas.
  • Mentira 3: “La privatización mejorará la calidad del agua. ¡Cuando llueve se enturbiece!”. La experiencia de otros municipios con agua privatizada nos demuestran que una gestión privada no mejora en absoluto la calidad del suministro, sino todo lo contrario. El agua de Pravia se encontraba en 2008 entre las aguas más limpias de Asturias sin presencia de componentes nocivos o que pudiesen desembocar en enfermedades por su consumo. La motivación de que el agua cuando llueve se vuelva turbia no se debe ni a la calidad del agua en si misma, ni tan siquiera al sistema y red de abastecimiento, sino al propio manantial del que se nutre en Vegafriosa que al ser de tipo cavernoso, provoca que se produzcan filtraciones. De todos modos, municipios con gestión privada que se nutren de manantiales naturales de las mismas características que este sufren el mismo problema, con la salvedad de que la subsanación del problema, así como de las averías de la red, suelen tardar mucho más tiempo al no verse dichas empresas tuteladas por un control de los ciudadanos que, a diferencia de los gestores públicos, no tienen miedo a la opinión pública ni a los votos.
  • Mentira 4: “No van a subir las tarifas del agua”. Si hay una mentira que se sostenga menos de todas es ésta y basta solamente mirar a otros municipios asturianos o de otros lugares de España donde se privatizó el servicio. Las subidas, mayores o menores, son evidentes, ya que una empresa privada prima el aumento de beneficios y, es evidente, que hará una subida de tarifas que le deje un mayor margen de ganancia. A diferencia de esto la gestión pública busca el equilibrio coste-eficiencia ya que su obligación es suministrar agua de calidad sin perder dinero, por lo que no necesita un margen de beneficios mayor que simplemente evitar producir pérdidas. En otros municipios y, recientemente en Madrid tras la privatización del Canal de Isabel II, las tarifas pueden llegar a subir hasta un 20%, un disparate que en tiempos de crisis no se puede permitir cuando encima dicho margen no va a repercutir en una finalidad social para las pravianas y pravianos, sino que irá a los bolsillos de una empresa privada.
  • Mentira 5: “El servicio de Pravia es malo y las instalaciones precarias. Nos merecemos algo mejor”. El servicio de aguas de Pravia no es en absoluto malo y basta ver los análisis realizados tanto por la Universidad como por el servicio de calidad de aguas del Principado. Si el servicio fuese malo habría sido malo desde el año 2003, en el que entró el equipo de gobierno actual, y no se han tomado medidas desde entonces por mejorar dicho servicio hasta que la crisis y un agujero económico de las arcas municipales han llevado a presentar el agua de Pravia como algo parecido a un nido de enfermedades. Evidentemente, como todo servicio con años de funcionamiento, debe ser mejorado para conseguir una mayor eficiencia del servicio, pero eso debe ser responsabilidad de las instituciones públicas. Supongo que si hay dinero del Principado para hacer pistas de padel en Pravia, también se podría pedir dinero para la construcción de unos filtros en Vegafriosa que eviten que el agua se vuelva turbia cuando llueve.
  • Mentira 6: “Los trabajadores del agua serán contratados por la nueva empresa”. Las dos empresas que gestionan el 90% de los municipios que tienen privatizada su agua, Aqualia y FCC, no se caracterizan precisamente por su mimo a los trabajadores ni por mantener en el tiempo a los trabajadores que son absorbidos de la anterior gestión pública. De hecho tan siquiera son respetuosas con sus condiciones laborales o con la libertad sindical, como no hace mucho hemos visto en Langreo.
  • Mentira 7: “El Ayuntamiento no se quedará sin recursos porque no se cobrará todo ahora”. Esta afirmación no es mentira, es simplemente una media verdad. Efectivamente parece ser que no se cobrará todo el montante de la cesión del agua ahora, pero sí se reconoce desde el Ayuntamiento que será una parte muy importante. Teniendo en cuenta que la gestión es a 25 años, cobrando ahora aunque solo sea un tercio, se hipoteca y dificulta cualquier gestión futura municipal, sea quien sea el equipo de gobierno y tenga el color que tenga. Como decía mi abuela, “el montón que se quita y nun se pon, se descompón”, así que si a una deuda de la magnitud de la que tiene el Ayuntamiento sumamos que eliminaremos o reduciremos sensiblemente una fuente de ingresos como el agua, las consecuencias pueden ser aun peores para la economía municipal del próximo cuarto de siglo y es una irresponsabilidad dejar una hipoteca de tal cuantía.
  • Mentira 8: “La gestión privada es respetuosa con el entorno”. La gestión por una empresa privada nunca será respetuosa con el entorno porque no le interesa el entorno, solo la cifra de beneficios. A dichas empresas no les preocupará destruir o producir perjuicios a zonas naturales para hacer sus instalaciones. Pero lo que es más grave, una empresa privada de agua, no tendrá la más mínima conciencia social y ecológica y no fomentará jamás un uso responsable del agua ya que su interés es el mero gasto de agua, cuanto mayor mejor, para así facturar mucho más. Una gestión pública, por presión social del ciudadano, será más respetuosa a la hora de realizar obras en sus instalaciones o a la hora de trazar nuevos circuitos de saneamiento y distribución, además de tener un mínimo de conciencia ecológica ya que el aumento de beneficios por los beneficios no es su finalidad.
  • Mentira 9: “¿Qué hay de malo en privatizar si vamos a recibir dinero por ello?”. La directiva marco europea, la legislación de la UE en materia de suministro y saneamiento del agua, establece que el agua no puede ser un bien comercial como el resto. También la ONU dictamina que el abastecimiento y saneamiento del agua es un derecho humano fundamental. Todos los organismos internacionales coinciden en que el agua no debe transformarse en una mercancía y que se debe garantizar desde las administraciones públicas su suministro adecuado y su saneamiento. Entregar algo que es considerado un derecho humano, un bien imprescindible para la vida humana, a una empresa privada, es poner en riesgo la independencia de un recurso, su acceso universalizado y es otorgarle un caracter privativo, sometido a las fluctuaciones de la perspectiva empresarial y carente de toda empatía o compromiso social.
  • Mentira 10: “El agua no produce beneficios, es deficitaria”. Según un estudio de la Asociación Española de Abastecimiento y Saneamiento (AEAS), en 2002 se produjeron en el sector público del agua unos beneficios de 3.000 millones de euros con una tasa de crecimiento anual del 4,7%. El agua -el último monopolio público del estado tras las liberalizaciones de suelo, telefonía, transportes y combustibles- es a día de hoy uno de los mercados emergentes junto a la gestión sanitaria y que genera ingentes cantidades de beneficios anuales. Si no fuese beneficioso, las empresas no pelearían tanto por conseguir concesiones de un servicio básico y que todos estamos obligados a tener.

Por estos diez motivos, por ética y cohernecia con lo que pienso, creo que es vital movilizarse contra la privatización del agua en Pravia y por ello voy a apoyar a la Plataforma ciudadana contra la Privatización del Agua y a asistir a la asamblea abierta que convocan para el próximo viernes 15 a las 20h a la sala de usos múltiples de la Biblioteca de Pravia. Creo que, como pravianos, debemos apoyar este movimiento y defender lo público, lo de todos, independientemente de siglas y colores. Confio en la responsabilidad de las pravianas y pravianos para saber estar a la altura de algo que hipotecará tanto el futuro de nuestro municipio y no se dejen cegar por sectarismos y dogmas partidistas.

La salud, en venta (segunda parte)

El pasado 24 de abril se publicó en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto-Ley 16/2012 aprobado el 20 de abril “de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones”. Con esta nueva normativa se pretende extender al ámbito sanitario la concepción dominante de recorte en nombre del déficit bajo la excusa de garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario. El polémico decreto establece, entre otras cosas, el re-pago sanitario a pensionistas o la eliminación de cobertura sanitaria a inmigrantes o a jóvenes mayores de 26 años sin cotización.

Según toda la mitología eficientemente construida y difundida por el neoliberalismo que salpica, en mayor o menos medida, a los dos grandes partidos de ámbito estatal y a algunos de ámbito autonómico, el sistema sanitario español es insostenible y necesita de una urgente revisión que permita introducir las recetas de ajuste o, como ellos lo suelen definir, una reorganización de los recursos públicos. Los recortes, que es lo que son en definitiva, son la punta del iceberg de una estrategia muy bien elaborada por los poderes económicos con el único fin de desguazar lo suficiente del sistema público sanitario para que las clases medias se sientan incómodas y se lancen a los brazos de la sanidad privada, convirtiendo de este modo el sistema de asistencia sanitaria público en una suerte de ente caritativo, de bajo nivel, de bajos recursos y socialmente poco apreciado.

Se le olvida a la derecha de que en España cada vez hay más pobres y que los pobres son cada vez más pobres. Se le olvida a la derecha -y a parte del centro- que quienes hoy copan los servicios de caridad son los que ayer ellos convencieron de ser clases medias: los trabajadores de la construcción, los autónomos, los obreros fabriles o el sector servicios.

Los genéricos: no es oro todo lo que reluce

Se impone poco a poco la idea de que la solución pasa por la introducción masiva de los medicamentos genéricos en los hospitales hasta el punto de que se está creando entre la opinión pública un discurso contra los laboratorios farmacéuticos, un concepto etéreo y poco definido, que esconde un caramelo envenenado.

Un medicamento genérico es un avance como medida de presión ya que añade competencia en el mercado y sirve de dinamizador de la política de precios, obligando a los laboratorios a reducir el precio de sus productos con marca comercial para poder competir con el genérico. El problema es que se nos olvida que los genéricos no nacen de los árboles, que tras ellos también hay laboratorios farmacéuticos y que no son lo mismo unos que otros productos. De hecho se nos oculta, creo que de manera interesada, que en muchas ocasiones es el mismo laboratorio el que hace la marca comercial y su genérico. Cuando se hacen reportajes para confundir a la opinión pública en este aspecto no sobraría decir que no es lo mismo un genérico fabricado en un laboratorio de la India o China que uno elaborado en Alemania o Francia, y tampoco se debería ocultar que ya hay fármacos genéricos que han tenido que ser retirados del mercado por ser fabricados en laboratorios sin un mínimo de condiciones de seguridad o que en algunos casos se fabricaban con producto de origen desconocido.

Un genérico, por definición a vuela pluma, es el principio activo, la molécula en la que se basa un medicamento que, pasado un periodo de tiempo, se libera de patentes y puede ser fabricada por cualquier laboratorio que tenga la tecnología suficiente lo que en teoría abarata los costes y lo hace más accesible. Lo que no se explica habitualmente es que esa molécula, ese principio activo es solo una parte del medicamento comercial y no se puede asegurar que sean lo mismo porque eso es mentir. Evidentemente que un ibuprofeno genérico contenga un 80% de producto similar a un ibuprofeno de marca comercial puede importar más bien poco, porque como analgésico para dolencias leves puede servirnos igual. El problema viene cuando por ejemplo hablamos de medicamentos de tipo neurológico o para tratar un cáncer ya que ahí un 20% de diferencia entre un producto es una diferencia lo suficientemente elevada como para plantear riesgos de tratamiento, de tolerancia y, en muchos casos, de eficacia. Ya no hablemos por ejemplo, de la locura de pretender romper los combos establecidos para tratar a enfermos de VIH a lo que por cuestiones éticas ya existe un movimiento de objeción de conciencia entre médicos de Comunidades Autónomas donde se les exige emplear genéricos como Cataluña.

Hay otro aspecto que tampoco se tiene en cuenta y a mi me parece el más peligroso de todos. Un laboratorio, por norma general, dedica una serie de recursos para la investigación de nuevos fármacos, de nuevas vacunas y nuevas moléculas, y es quien suple la carencia de I+D+i del Estado. En definitiva, son los que inventan. Por su parte cuando un laboratorio fabrica un genérico reduce costes porque no inventa, simplemente copia, toma lo que otros inventaron para fabricarlo y venderlo a un menor coste ya que no tiene que amortizar la inversión en investigación.

A corto plazo, esta política es positiva ya que como dije anteriormente, obliga a la marca comercial a ajustar el precio inflado durante años para poder competir. Pero es pan para hoy y hambre para mañana ya que, cuando se impogan en el sistema sanitario los genéricos ¿quién va a invertir en investigar en nuevas moléculas para tratar dolencias que ya cubren genéricos y mejorar su eficacia o posología?

La gestión clínica, de la que se llenan la boca PP y PSOE, sirve para perpetuar una corresponsabilidad del personal sanitario en los gastos del sistema, amordazando el criterio profesional y adjudicándoles a ellos toda la responsabilidad del gasto público. La implantación de los objetivos, de penalizar la prescripción de productos de marca comercial -incluso si cuestan lo mismo- y bonificar a quienes receten principio activo.

Pero hay un gran peligro en la dinámica española de buscar la salida mediante los genéricos a la vez que no se invierte en investigación pública que pueda suplir la carencia de investigación comercial. ¿Qué pasaría si un laboratorio desarrolla una cura al cáncer en, por ejemplo, Francia? ¿tendríamos en España a nuestros pacientes esperando durante años hasta que la patente de dicho producto caducara para poder tener el genérico por ahorrar costes? ¿permitiríamos que nuestros enfermos se muriesen de algo que al otro lado de la frontera se está curando solo por no querer permitir ese gasto? Pues algo similar a esto está ocurriendo ya con enfermos como los del VIH en algunas comunidades autónomas.

Centrales de compra: camino al monopolio

Otra de las soluciones que aportan los ideólogos neoliberales es la creación de las llamadas centrales de compras que consisten, básicamente, en que la central compra medicamentos a gran escala para teóricamente abaratar costes y luego estos medicamentos se reparten entre los hospitales adscritos a dicha central.

Este modelo de gestión de compras, apoyado firmemente por el PP y dubitativamente por el PSOE, no solo es poco eficiente, sino que generaría un estacazo en el espinazo del sistema farmacéutico. Lo primero porque obligaría a que todos los hospitales españoles tuviesen que adoptar los mismos protocolos y tuviesen que asumir el mismo catálogo, independientemente de las diferencias o la latencia de enfermedades en cada zona. Lo segundo porque favorece a los laboratorios más grandes, a los que pueden hacer mejores ofertas por volumen de producción y condenaría a los pequeños laboratorios a ser excluídos de todo el sistema sanitario y a su cierre.

Dicen que el sistema sanitario español es insostenible, que no hay dinero y que hay que recortar. Solo con lo que nos va a costar a cada ciudadano el rescate a Bankia, podría pagarse la vacuna del neumococo y del rotavirus a todos los recién nacidos, erradicando prácticamente por completo la mortalidad infantil en España, y aún sobraría dinero. Si se rescatan bancos, me pregunto, si no es más urgente rescatar a esos hospitales con deudas millonarias a los laboratorios farmacéuticos a los que ya se amenaza con no servirles más productos por falta de pagos. Me pregunto si no sería importante, ante el panorama actual, blindar los dos ejes fundamentales de cohesión social como son la educación pública univeral y la sanidad.

Por desgracia el Partido Popular cree que lo fundamental es rescatar entidades financieras y el PSOE duda de sus prioridades y recorta por imperativo legal (en Andalucía con nuestro apoyo, muy a mi pesar).