Liberaciones en tiempos de crisis

Desde el pasado jueves nuestro ayuntamiento cuenta con tres personas liberadas, el límite que permite la ley para concejos con nuestra población y sin duda algo total y absolutamente conforme a la ley. Sin embargo no siempre lo legal se puede considerar lo más ético. La fina línea roja que separa lo legal de lo correcto es en muchas ocasiones la que consigue elevar muros entre la política institucional y las vecinas y vecinos.

Desde nuestro grupo votamos que no, cosa que parece no gustó ni al equipo de gobierno ni a algunos de sus simpatizantes que nos lo recriminaron a posteriori. Sin embargo nuestro compromiso es con las casi 700 personas que depositaron su confianza con su voto en nuestro programa político. Y es que, aunque el señor alcalde lo citase mal, en nuestro programa decíamos específicamente “racionalizar el gasto municipal comenzando por los salarios del equipo de gobierno” y, desde luego, ampliar las liberaciones no es consecuente con lo que nosotros proponemos.

Y es que vivimos en una época en la que es imprescindible devolver la dignidad a una política cada vez más alejada de la ciudadanía, la vieja política da sus últimas bocanadas y cada vez es mayor la brecha entre quienes mantienen una visión transicionista de la política y quienes, en gran medida por cuestión generacional, buscamos una reconexión entre la política y aquellas y aquellos que nos sentimos excluidos de unas instituciones que ni nos comprenden ni hacen por comprendernos.

Nos toca librar una batalla a medio camino entre lo ético y lo estético. Lo ético porque no es lógico que un ayuntamiento endeudado como el de Pravia se pueda permitir tener al 40% del equipo de gobierno cobrando una liberación completa aunque no supongan salirse de los límites de gasto. Es en ese punto donde se genera el conflicto en el plano estético, el de la imagen que transmites, porque es incomprensible pedir a tus vecinas y vecinos sacrificios cuando lo que ofreces es garantizar el modus vivendi de tres personas de las cuales dos son responsables directos de la gestión de la última década en Pravia y, por tanto, de su deuda, de sus privatizaciones o de sus esperpentos jurídicos.

Nuestro alcalde tuvo a bien dirigirnos, como primeras palabras en este pleno, el calificativo de utilizar argumentos demagógicos, la que suele ser la salida común cuando no se quiere discutir con el otro. Citó mal nuestro programa electoral para intentar ver una contradicción en nuestra posición y nos echó en cara que defendíamos en el mismo el cobro de 1.200 euros como tope salarial cosa que no superaban los dos concejales liberados. Se le olvidaron dos cuestiones: la primera es que en su caso cobra más de 2.000 euros mensuales  y la segunda que esa no era nuestra propuesta electoral sino el compromiso ético que firmamos todos los componentes de la lista electoral para garantizar que de llegar a la alcaldía ni yo que la encabezaba ni nadie que me pudiese sustituir en caso de fuerza mayor fuese a cobrar más de dos veces el salario mínimo ya que defendemos una política profesional pero no defendemos la profesionalización de la política ni a quienes buscan cobijo en ella como una forma de vida a cualquier coste.

Sin duda, toca rendir un homenaje a anteriores alcaldes como Juan que tenían superpoderes para poder gestionar el ayuntamiento con una sola liberación y más competencias de las que dispone ahora el nuestro. Lástima que no se les pegase a sus compañeros más jóvenes de corporación ni los superpoderes, ni aquella vocación de austeridad.

Intervención al respecto en el pleno municipal:

Municipales en Pravia: ¡Bien has hozado, viejo topo!

“Desde Shakespeare a nuestros días, pasando por Marx, el topo es la metáfora de lo que avanza obstinadamente, de las resistencias subterráneas y de las irrupciones súbitas y, muchas veces, inesperadas. Cavando con paciencia sus galerías en el espesor oscuro de la historia, surge en ocasiones a plena luz, en el destello solar de un acontecimiento. Él encarna el rechazo a resignarse a la idea de que la historia esté llegando a su fin.” Daniel Bensaïd

Nos llamaron utópicos, radicales, que éramos una izquierda poco seria, que sólo proponíamos astracanadas o que nuestras posturas siempre fueron demasiado izquierdistas para Pravia. A pesar de ello, este 24 de mayo, casi 700 pravianas y pravianos decidieron probar suerte votando algo diferente y facilitando la entrada de Izquierda Xunida por primera vez desde su fundación en el ayuntamiento de Pravia.

Bien es cierto que en 1979 hubo tres concejales del Partido Comunista (Ceferino, Emilio Corrales y Manolo Controbo) pero desde aquella ocasión, la pluralidad de las voces en los plenos fueron comunes en el seno de la derecha pero no en el de la izquierda.

Pues aquí estamos, en 2015, Izquierda Xunida de Pravia entra al ayuntamiento con dos concejales y un 15% de los votos. Estoy contento, no hay duda, aunque me pueda asaltar la sensación agridulce de no haber sido posible romper la mayoría absoluta del PSOE que tan mal está haciendo al concejo a nuestro juicio. Pero bueno, de eso no somos responsables ni nosotros, ni las casi 700 personas que depositaron en nuestra candidatura su confianza.

Si hubiese que resumir las razones del porqué de este éxito, me gustaría destacar varias que considero las más importantes.

Por un lado el haber sido generosos, haber conciliado en una lista electoral, sin renunciar a los vectores ideológicos que consideramos fundamentales, a personas que a su manera y desde su prisma construyen discursos y propuestas alternativas para nuestro concejo. Lo dije muchas veces en campaña y me reitero en aquel anuncio ochentero de La Bola de Cristal que decía “solo no puedes, con amigos sí”. En esa línea, hemos sido capaces de crear una candidatura abierta, plural, profundamente renovada y con gran peso de gente joven, de edad, pero sobre todo de pensamiento.

Por otro lado somos conscientes de que hemos sido receptores de muchos votantes desencantados con el devenir del PSOE. Socialistas de izquierdas como yo que se atrevieron a mirar más las ideas que las siglas. Ese es el camino que venimos trabajando y que espero que continuemos en un futuro, el de no perder de vista que el objetivo es transformar Pravia con un proyecto transformador de izquierdas, donde lo que importe la suma de ideas y proyectos.

Tampoco hay que olvidar el haber sido realistas, con los pies en el suelo y capaces de elaborar un proyecto político sólido basado en un equipo de gran valía y en un programa electoral realizable y alejado de macroproyectos y propuestas de vendedores de feria. Hicimos una campaña limpia, sin cizaña y sin caer en las triquiñuelas para dificultar el trabajo de los demás, cosa que no pueden decir otros partidos.

Dejo para el final la parte que considero más importante porque, como bien cito más arriba, debemos gran parte del éxito a la labor de ese viejo topo que fue cavando los cimientos desde abajo, en silencio, con un trabajo desagradecido pero firme. Sin todo el esfuerzo de Jesús Lastra, nuestro coordinador, que a lo largo de todos estos años vino sujetando la bandera de que Pravia merecía tener otra izquierda, esto no sería posible. Sin su ayuda para conocer pueblo a pueblo y caleyo a caleyo los problemas de nuestro concejo, hoy no tendríamos nada que celebrar. Sin duda “el barbas” como lo conocen, se merece todo el reconocimiento de las gentes de izquierdas de Pravia. Al menos el mío, lo tiene asegurado.

Cuando nací, el dinosaurio ya estaba allí

Todos los octubres a las asturianas y asturianos que nos movemos en los ámbitos de las izquierdas nos llega, como si del aire las castañas se tratara, un recuerdo entre lo mítico y lo emocional, de la comuna asturiana, de nuestro ochobre de 1934.

A pesar de la importancia de esta efeméride, las conmemoraciones pasaron, en el mejor de los casos, de manera discreta. Sin embargo, al igual que en la Asturies de 1934 eran los mineros y el sindicalismo quienes copaban conversaciones y páginas de periódicos, también lo son 80 años después con el barrenazo, en este caso no en forma de dinamita sino de primicia periodística, de la investigación a José Ángel Fernández Villa por la ocultación a Hacienda de 1,4 millones de euros.

En una carambola de la Historia, el mismo sindicato que de forma digna plantó cara -junto a otros- a lo que consideraban como la amenaza del acceso del fascismo al poder en la España de 1934, se ve ahora inmerso en un difícil laberinto donde son más oscuras e importantes las preguntas que los hechos y que se pueden resumir en dos: ¿de dónde y cómo puede obtener un líder sindical tal suma de dinero?

Villa, o “el tigre” como lo conocen sus cercanos, representa la Asturies clientelar, de obediencia ciega y sumisa, la del “cagonmimantu” y el “será por perres”. Bajo su tupido bigote la boca por la cuál se dirigía Asturies sin presentarse a las elecciones, que ponía y quitaba presidentes, consejeros, alcaldes y concejales. Villa representa el pilar fundamental de en lo que se convirtió el socialismo asturiano y parte importante del sindicalismo y es la pieza clave del modelo carcomido del 78.

Durante décadas en Asturies no se hacía nada sin que tuviese el visto bueno de Villa y su ejército de acólitos, más preocupados del “¿dónde está lo mío?” que de mantener con dignidad unas siglas históricas. Más de treinta años arrastrando por el fango las palabras de socialismo y sindicalismo.

Habrá que preguntarse también por qué sólo Atlantica XXII metió el dedo en el ojo al sindicato y por qué tuvo que ser un diario de tirada estatal quien constatase lo que era un secreto a voces ya que, durante años, cada vez que se susurraba “Campelo” o “Monte Pío”, el bigote de “el tigre” y sus acólitos se encrespaba.

Las expulsiones fulminantes que ayer se apresuraron a decretar sus más fieles pupilos tanto del SOMA como del PSOE deberían ir acompañadas de otra serie de reflexiones, de tantos silencios durante años. Porque, no podemos olvidar, el defenestrado secretario general fue el mismo al que se le concedió la Medalla al Mérito en el Trabajo del Principado de Asturias en 2011, el mismo que de la mano del PSOE fue senador y que ocupó escaño en la Junta General durante veinte años o del íntimo amigo de Cascos, Gabino de Lorenzo, el empresariado asturiano y con buenas relaciones con la Casa Real.

La caída en desgracia de la personificación de lo más nauseabundo y casposo de la política y el sindicalismo asturiano debe entenderse como una buena noticia, como la posibilidad real de que una regeneración política en este pequeño país de norte sea posible.

Al menos para quienes rondamos la treintena es una buena noticia porque parafraseando a Augusto Monterroso, cuando nacimos, el dinosaurio ya estaba allí.

Terremoto electoral en Pravia

Tras unos días de avalanchas de análisis post-electorales del más variado contenido y continente y de tomar un poco de margen con el fin de poder analizar mejor las voluntades de las pravianas y pravianos, podemos sacar ya algunas conclusiones sobre los resultados electorales del pasado domingo.

La primera y más obvia es que la gran ganadora de estas elecciones es la abstención (60,52%), fruto probablemente de diversos factores como la desconexión del ciudadano medio con la Unión Europea que considera una institución demasiado lejana, la desafección con la política y, sobre todo, un hartazgo con los propios agentes activos de la misma como son los partidos.

Sin embargo, estas elecciones vinieron acompañadas de varias sorpresas que, para quienes nos situamos en los márgenes de lo posible nos aportan un poco de alegría a la monótona política local. Un descalabro de las dos opciones que representan el bipartidismo (obviando el naufragio de Foro Asturias) y unos resultados en alza tanto de formaciones ya asentadas como IU o de nuevo cuño como Podemos, nos presentan un escenario cuanto menos entretenido si queremos echar la imaginación a volar y repensar la sociología política de un concejo de natural conservador.

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Evolución electoral de las europeas en Pravia

Castigo a los representantes del bipartidismo

Como comentaba más arriba, la gran derrota fue de las formaciones que representan el bipartidismo en nuestro concejo, que prácticamente perdieron el 50% de su voto respecto a las últimas europeas de 2009. Esta sangría de votos, tónica general en el resto de municipios es singularmente sorprendente si tenemos en cuenta que en el caso del PSOE ostenta la alcaldía con mayoría absoluta, así como el gobierno autonómico. En el caso del PP, con una representante en el ayuntamiento, tampoco pueden estar contentos con haber ganado de forma pírrica las elecciones a nivel municipal pues si estando en la oposición municipal y gobernando a nivel estatal no son capaces de frenar una sangría de casi el 50% de los votos, la situación no es tampoco muy halagüeña.

Si nos ceñimos a porcentajes, en el 2009 el voto a PSOE y PP representaba el 92,08% de los votos totales en Pravia. En esta ocasión ese porcentaje se ha reducido al 59,06%. Más de 1.600 vecinas y vecinos del concejo que hace cinco años confiaron en PSOE y PP han decidido en esta ocasión no votar o confiar en otras formaciones pequeñas.

En otro apartado se encuentra Foro Asturias. Los casquistas ya apuntaban maneras con la campaña de baja intensidad realizada, con la inexistencia de interventores y con una presencia testimonial de apoderados. Sus 90 votos tuvieron que sentar como una bomba teniendo en cuenta que a día de hoy son la segunda fuerza política del concejo.

Y en esto llegó Podemos

Una de las grandes sorpresas de estas elecciones es la irrupción de la formación de Pablo Iglesias Turrión que de la nada consiguió los nada desdeñables 283 votos y se situó como la tercera fuerza política del municipio. Un resultado que tiene mucho mérito si tenemos en cuenta la corta vida de dicho proyecto y que no tiene implantación orgánica en nuestro concejo. Un cabeza de lista conocido y reconocido, al que han tenido acceso muchas de nuestras vecinas y vecinos ha podido romper el bloqueo ideológico y desbordar incluso los cauces tradicionales, obteniendo votos incluso en zonas conservadoras como la nuestra donde apenas hubo presencia pre-electoral. Tiene mucho mérito y hay que reconocerle el énorme mérito a los responsables del diseño de la campaña federal.

Una previsible fuente de votos a Podemos puede ser la fuga de votantes del PSOE que querían votar y optaron por una fuerza nueva, al menos muchos de mis conocidos que tradicionalmente votaban PSOE así lo pensaron y no es descabellado pensar que sea extensible a más vecinas y vecinos sumado a muchos votantes jóvenes provenientes de la abstención principalmente. Sin duda una sorpresa en el ámbito municipal a la que no se le puede quitar el mérito de su resultado y que tiene como gran desafío gestionar ese éxito, labor no poco compleja.

IU crecemos y nos asentamos

Pero para mí el gran resultado es el de Izquierda Unida y para comprenderlo hay que analizar varios factores. El primero que pese a mil trabas que se nos pusieron durante la campaña, llegando incluso a boicotear nuestro acto electoral central las burocracias administrativas o sufriendo el vandalismo de menores justificados por sus padres contra nuestros materiales, conseguimos hacer llegar nuestro mensaje a nuestro electorado potencial, lo que supone conseguir el objetivo que nos habíamos marcado incialmente.

En estas elecciones obtuvimos 267 votos, un 9,34% del voto. Supone un aumento exponencial de nuestro voto en todas las citas con las europeas desde 2005 con la siguiente serie: 46>110>267

Los resultados de unas europeas no se pueden extrapolar a otros comicios dado que las condiciones son diferentes. Si bien en unas municipales y autonómicas la percepción de la institución es más cercana y la participación es mucho mayor tanto por esa cercanía como por la influencia de la propia lista sobre las siglas, en el caso europeo no suele haber tanta afinidad pues ni se cree en exceso en la institución, ni se tiene esa cercanía con las personas que se presentan. A pesar de que no se deban hacer esas comparaciones, en nuestro caso sí creo importante resaltar nuestro dato comparado con las municipales de 2011.

En aquellas elecciones, con una participación de más del 70%, Izquierda Xunida de Pravia consiguió 270 votos rozando la entrada por primera vez en el Ayuntamiento de nuestra organización. En estas obtuvimos 267, tres votos menos, pero con una participación del 39%. Este resultado viene a confirmar una consolidación del voto a IU en nuestro concejo pues incluso en convocatorias con menor participación, el resultado se mantiene y aumenta proporcionalmente.

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Evolución del voto a IU en las europeas

La inexactitud de la matemática en la política

Uno de los grandes debates estos días en todos los círculos políticos de la izquierda es la posibilidad de una alianza entre IU y Podemos, así como con otras fuerza como Equo. Estos debates no escapan a nuestro municipio y son constantes las preguntas de nuestras vecinas y vecinos sobre qué pensamos de una posible alianza de aquí a un año. El argumento que nos suelen presentar es muy sencillo: mejor 550 votos juntos, que 283 y 267 por separado.

El problema es que las matemáticas no suelen ser muy eficaces en política y la suma de 1+1 no siempre suele ser 2. En mi modesta opinión, de haberse producido esa suma previa a las elecciones, ni IU hubiese obtenido 267 votos, ni Podemos sus 283. Porque aunque muchos creamos en que la convergencia de la izquierda alternativa es imprescindible, esta no es tan sencilla como una suma de letras. Y mucho menos una suma de potenciales votos.

Bajando al terreno de lo concreto, a Pravia, sería difícil una confluencia empezando porque como se puede comprobar desde hace un tiempo, hay quienes desde sus filas ven el enemigo en IU llegando a desarrollar además un anticomunismo cerril y extemporáneo que choca frontalmente con los ideales de muchos de mis compañeros.

Sin embargo es tiempo de reposar resultados, reorganizarse y seguir trabajando por conseguir nuestro objetivo que forzar un giro en las poíticas de nuestro concejo hacia la izquierda, en dar el poder a la gente. En eso seguimos, y quién sabe, puede que se lleguen a conseguir  convergencias formales o circunstanciales. Pero sólo el tiempo lo dirá.

Podemos… si queremos

Lleva varios días retumbando en las redes sociales la noticia de la candidatura de Pablo Iglesias Turrión a las europeas impulsada, principalmente, por el colectivo Juventud Sin Futuro y la dirección de Izquierda Anticapitalista. Como toda noticia que aparece en estos márgenes entre lo institucional y la ruptura con lo posible, ya están comenzando las primeras guerras entre las diferentes sensibilidades, con los reproches mutuos habituales, a la vez que se clama por un discurso unitario invitando al contrario a que converja contigo.

Me he tomado unos días para crearme una opinión al respecto. Cuando unos días antes de saltar la noticia me la comentó en una conversación informal un amigo de Izquierda Anticapitalista, le dí mi opinión, que prácticamente no varia un ápice tras conocer las reacciones y las informaciones oficiales.

En mi opinión esto es una buena noticia para la izquierda, seas de la familia que seas y apoyes a quien apoyes. Esto no lo acaban de comprender muchos compañeros de Izquierda Unida cuando hemos valorado la noticia. En lo general creo que es un paso adelante sobre todo a la hora de cuantificar y cualificar la izquierda del Estado español, de medir el músculo, y me detendré más en ello después. En lo particular, creo que es un buen acicate para que en Izquierda Unida nos pongamos las pilas sobre refundaciones, bloques sociales y propuestas que, a pesar de sus buenas intenciones, no acaban de cuajar ya sea por demérito propio o ajeno.

“Podemos”, como así se llama ese nuevo proyecto, aprovecha de una forma a mi juicio muy inteligente, el potencial mediático de Pablo Iglesias. No es el mejor candidato que se podría coger de las gentes de la izquierda alternativa apartidista. Probablemente Ada Colau, como símbolo de la lucha contra el despropósito de la banca contra los ciudadanos, sería la mejor opción para aglutinar ese discurso antiautoritario que tanto urge llevar a Europa. Pero lo que está claro es que Pablo Iglesias tiene su tirón y su fuerza gracias a su forma de transmitir el discurso de una forma llana y didáctica en tertulias televisivas de distinto pelaje. A mí personalmente ni me gusta ni me disgusta, no soy su mayor fan, tampoco su enemigo, pero no le niego su capacidad de saber llegar y trasladar, asignatura pendiente de la izquierda en su conjunto.

Una candidatura en este sentido serviría para medir el músculo de la izquierda estatal en un campo de batalla óptimo para ello como son las europeas. La circunscripción única y la percepción ciudadana por unos comicios que no siente cercanos y, por tanto, tiene menos reticencias a cambiar su voto hacia opciones diferentes puede ayudar a hacer análisis más certeros sobre la fuerza real de nuestra(s) izquierda(s). Evidentemente lo deseable sería que todas las gentes que nos situamos en esta orilla pudiésemos converger de una vez por todas, no solo en espacio, sino en tiempo, pero ante esa incapacidad manifiesta, tanto de IU como de los demás, solo cabe intentar analizar los puntos positivos. Y desde luego una candidatura que pueda movilizar a sectores a los que desde Izquierda Unida no estamos llegando, que hemos perdido por el camino o que simplemente quieren experimentar otras formas de organizar sus propuestas políticas, para mí es una buena noticia, no la considero una amenaza. Entre otras cosas, y aquí pasamos a lo interno, porque opciones como esta nos abren el espacio para deducir qué podríamos hacer para acercarnos a esa gente que está por diversas razones alejada de nosotros y propiciar los debates que quizá no nos estamos planteando.

Evidentemente con esto no estoy animando a nadie a votar esta candidatura, ni insinúo que yo lo vaya a hacer, de hecho me despierta muchísimas dudas el proyecto y muchos de sus componentes. Tampoco me tranquiliza el método escogido para llevarlo a cabo de espaldas a los militantes, cuando ese es uno de los reproches que se le hace a IU.

Yo considero que Izquierda Unida es por hoy el mejor espacio para construir alternativas, al menos en eso estamos en nuestro municipio, pero está claro y quien no lo vea se engaña, que aunque la alternativa no se puede construir sin Izquierda Unida, tampoco puede hacerse solo con Izquierda Unida. Si realmente aspiramos a construir una Syriza llegará el momento de apartar egos, reproches y sectarismos y confluir. Millones de parados, desahuciados y víctimas de la crisis nos lo exigen.

Ya que la tan ansiada unidad no se consigue, por culpa de todos, aquí no nos libramos nadie y me niego a aceptar el discurso de que es solo culpa de Izquierda Unida, esperemos que una vez pasen las elecciones europeas, la suma de votos a la izquierda, más allá de los pesos institucionales obtenidos, las almas que ese día hablen, nos den el sopapo necesario para aprender de una vez que lo fundamental, y más ahora, es ser capaces de unir lo diverso sumando lo disperso.

Parafraseando al viejo Marx en su “18 de brumario de Luis Bonaparte” (capítulo VII), la izquierda “está pasando aún por el purgatorio”. Toca seguir al viejo topo que incesantemente camina bajo tierra, lento pero constante, para irrumpir con estruendo cuando menos se espera. Quizá entonces podremos decir aquello de “Europa se levantará, y gritará jubilosa: ¡bien has hozado, viejo topo!”

¿Seremos capaces? Espero que sí, por la cuenta que nos trae. Aunque haya compañeros que nos pongan tan difícil creer que sea posible.

Tres veces tres

«Te digo, Pedro: no cantará hoy el gallo antes que hayas negado tres veces que me conoces”» (Lucas 22,34)

 

Tres veces tres negó Pedro conocer a Jesús, y tres veces tres tuvo el PSOE local para llevar a pleno la moción de condena al franquismo y de apoyo a la querella argentina que presentamos desde Izquierda Xunida de Pravia en septiembre, días antes de que nuestros representantes políticos municipales desfilasen tras la cruz y a paso de legión, coincidiendo con la negra efeméride de la entrada de las tropas fascistas en Pravia setenta y siete años atrás.

No debería coger por sorpresa esto ni tampoco le daría mucha importancia, ya que estamos acostumbrados a que todo lo que se presenta por Izquierda Xunida o cualquier colectivo que no sea afín al partido gobernante suele ser ninguneado, sea una pregunta escrita sobre un caleyo o sean más de 1.500 firmas contra la privatización de un servicio público. Pero en este caso la indignación es inevitable, porque en esta ocasión hablamos de un desprecio manifiesto incluso al sentir mayoritario de la militancia socialista a la que nos dirigimos por carta, y la que nos consta se manifestó favorable a apoyar esta moción en el Ayuntamiento.

No voy a entrar a hacer juicios sobre lo que la opinión de la militancia cuenta o deja de contar en la Casa del Pueblo, ya que es un asunto que no incumbe más que a los propios afiliados, pero sí que me produce una cierta desazón este desapego y desprecio por todo lo relacionado con la memoria democrática por parte de un sector de la izquierda de nuestro concejo.

Sesión del Consejo Municipal de la Memoria con representantes de PSOE, PP, IU y centros educativos

Fíjense en esta foto. Probablemente no la hayan visto nunca, casi me atrevería a asegurar que no existe otra foto similar a ésta. Se trata de una reunión del ya inexistente Consejo de la Memoria, que funcionó durante poco tiempo en la pasada legislatura. Esta foto produjo roces. Los representantes del equipo de gobierno recriminaron a un militante de Izquierda Xunida haberla sacado. A día de hoy podemos inturlo, pero no sabemos cuál fue el motivo de dicho enfado. Si fue que no quería que se difundiese demasiado la existencia de una comisión pedida con insistencia por IU y que era obvio que no resultaba cómoda al PSOE, o simplemente no querían dejar constancia de que personas de IU hubieran sentado sus posaderas en el espacio reservado a concejales. No lo sabemos, pero lo que sí que tenemos claro es que este tema no gustaba al PSOE local, que no tuvo el coraje de aplicar una de las leyes insignia que su partido había impulsado a nivel estatal pese a todos sus defectos y limitaciones que son muchos y graves.

Basta hacer un recorrido por el callejero de nuestra villa para darnos cuenta de que el PSOE de Pravia no solo no defiende la memoria democrática, sino que consiente y mantiene nombres de falangistas, fascistas confesos o dictadores. Ni las mayorías absolutas ayudan a que el PSOE praviano se quite determinados complejos, comience a hacer un poco de justicia y de memoria, y deje de conservar placas en honor a aquellos que hicieron tallar el testamento del caudillo en el Ayuntamiento.

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Jesús Lastra (IU) y Toni Solar (alcalde del PSOE), en el último acto que confluyeron IU y PSOE en 2011

Ni siquiera cuando se inauguró uno de los dos monolitos que en nuestro concejo recuerdan a las víctimas de la represión, el equipo de gobierno tuvo un poco de valentía, y no fueron pocos los reproches por vincular la república con las víctimas del franquismo. No seré yo quien les vaya a dar lecciones de historia a nuestros dirigentes, pero tengo la casi certeza de que el motivo por el que todos ellos fueron asesinados fue porque no comulgaban con quienes dieron un golpe de estado para derrocar un régimen democrático, como fue la II República. Supongo que a nuestros gobernantes locales no se les contagia nada de ese alma republicana que tanto pregonó el PSOE en su última Conferencia Política.

En un concejo como Pravia, que tanto sufrió la represión y en el que tantas vecinas y vecinos perdieron su vida de muerte matada, es indispensable recuperar su memoria, la de las y los demócratas que yacen en nuestras cunetas y fosas comunes. Tres veces tres se negaron a condenar el franquismo y apoyar a los jueces argentinos que investigan la desaparición forzada y la represión de la dictadura. Quizá el problema sea, en definitiva, que sólo nos puede doler a quienes pusimos los muertos y no sabemos ya dónde buscarlos.

Y, al final, ganó Juanón

Si Juan --Juanón como lo llamaban y llaman muchos en Pravia- fuese de ese tipo de personas rencorosas, hoy probablemente estaría esbozando una sonrisa viendo las noticias de TPA. Y es que los pravianos que tenemos un mínimo de decencia democrática no podemos evitar hoy recordar aquel fatídico 18 de diciembre de 2002 en el que se producía un tamayazo a la praviana. El pacto de los “guerreuros”, como se conocía, colocó a Juan Carlos Guerrero Arias como alcalde con los apoyos del Partido Popular, el voto de un tránsfuga del PSOE y, como es obvio, el triple salto mortal de Guerrero y sus compañeros de URAS que no solo desmantelaban su formación en Pravia, sino que también lo hacían en la Junta General del Principado.

A mediados de los años 90, ganaba las elecciones Juan Carlos Guerrero en plena ola de crecimiento del PP en toda España. En Pravia, que siempre fuimos nostálgicos de nuestro pasado capitalino, comenzaban a aparecer farolas, adoquines y jardineras que compartíamos con aquella Oviedo del todopoderoso Gabino de Lorenzo, que copaba portadas a cualquier coste, incluso regalando perros cocker que, como no podía ser de otro modo, también le llegaron al alumno aventajado del gabinismo a la praviana. Y es que siempre fue nuestra derecha local muy dada a copiar los movimientos personalistas y tan pronto pasó del gabinismo acérrimo al renovadorismo de Sergio Marqués (y años después, cierta derecha, al casquismo). Y en esas, cuando el PSOE volvió al gobierno en 1999, no pudieron evitar la tentación de buscar atajos para recuperar el poder y consiguiéron, quién sabe por qué, aunque muchos lo intuyámos, que un concejal del PSOE les apoyase una moción de censura que recuperase ese “estado natural de las cosas” que entienden nuestros vecinos de derechas que debe ser el de nuestro concejo.

Como decía el Nobel indio Rabindranath Tagore, “la verdad no está de parte de quién grite más” y ciertamente la política praviana no volvió a ser lo mismo después de aquel 18 de diciembre de 2002. Se volvió convulsa, apática y llena de macropromesas, de unos y de otros. Pasamos de aquel maestro de matemáticas, al que el mayor defecto que le atribuían sus rivales externos e internos era su excesivo cuidado por el dinero público y que dejó unas cuentas públicas con superávit, a once años después soportar una deuda de 4,5 millones de euros y dos exalcaldes envueltos en procesos judiciales de complicada resolución. Fíjese el lector las ironías de la política y la economía, lo que en aquellos años de burbuja muchos consideraban un defecto, sería hoy una virtud.

Aunque, como empecé estas líneas, estoy seguro que Juan probablemente siga hoy con su gesto serio y más atento al partido del Barça que a la política o, en este caso, antipolítica asturiana, muchos somos los que en Pravia estamos esbozando una sonrisa por él. Queramos o no, por encima de siglas e individuos, siempre debe prevalecer la honradez de las personas. Y más en estos tiempos.

¿A qué tiene miedo la FSA?

El día llegó y se consumó el pacto electoral entre PSOE y PP -y su subproducto Foro Asturias- para seguir blindando un sistema electoral que bonifica a los grandes y ningunea a las alternativas electorales al bipartidismo. Hay noticias que por esperadas no dejan de irritar cuando se producen, y para quienes defendemos el principio básico de la democracia de “un ciudadano, un voto” es evidente que nos irrita el nuevo espectáculo del PSOE asturiano, poco dado a asumir sus cambios de perfil y de lugar y a gestionar las discrepancias con el resto de formaciones con humildad y un mínimo talante democrático.

Desde hace años, Izquierda Unida viene defendiendo a nivel federal un sistema electoral justo y proporcional, que cada voto valga lo mismo esté donde esté la urna y lleve el logotipo que lleve la papeleta. En la misma línea está UPyD, con el agravante de que firmó un acuerdo de legislatura con el PSOE en Asturies que pivotaba esencialmente sobre una reforma electoral. Quizá el PSOE debería explicar por qué es capaz de pactar cosas que es obvio que no cree en ellas ni piensa apoyarlas solo por gobernar a cualquier precio. El suave tacto del sillón de presidente o de consejero parece que justifica pactar incluso con el demonio mismo si hace falta.

A mí como ciudadano, como asturiano, del occidente y votante de un partido de los llamados minoritarios me preocupa mucho esta reforma, uno de los vectores fundamentales de mi pensamiento político. Quizá para un miembro del PSOE seré un egoísta por pretender que mi voto valga lo mismo que el de mi vecino o el de cualquier otro asturiano. No creo que pida tanto.

Me preocupa mucho pensar a qué tiene miedo la FSA blindando de tal manera sus privilegios y volviendo a consumar su pacto tácito con el PP de defender un régimen que se resquebraja. Me preocupa que la FSA tenga miedo a que se establezca que los candidatos de cada partido se escojan por primarias, quizá porque comience así a perder peso el poder impositivo del aparato. También me preocupa que la FSA tenga miedo a que se establezcan debates electorales entre candidatos en los medios públicos, porque quizá así las asturianas y asturianos podríamos ver que fuera del PP y del PSOE, de la PEPSI y la CocaCola, hay otras opciones que igual interesan también a las asturianas y asturianos. Me preocupa, como es obvio, que la FSA tema tanto las listas desbloqueadas que permiten que los votantes escojan a sus políticos preferidos dentro de la lista que presenta el partido, quizá porque sabe que de ser así en occidente nadie habría votado a un señor de Cudillero que tanto conocíamos ya y no le podrían pagar los favores políticos. Quizá teman que el envío de la correspondencia electoral se pretendiese hacer conjunto para ahorrar gastos al ciudadano y no saturar los buzones. Me preocupa, en definitiva, que la FSA tenga tanto miedo a profundizar en la democracia y a poner a Asturies al frente del estado en lo que regeneración política se refiere.

Lo que es lamentable es la patrimonialización de la responsabilidad que tanto les gusta repetir en la FSA pero, como decía Vaclav Havel, la responsabilidad no se predica, se practica, empezando por uno mismo. No exijan responsabilidad a los demás, cuando son los primeros que con la calculadora en una mano y la tijera en la otra, pretenden aferrarse al poder a cualquier precio, incluso el de obstaculizar cualquier intento de regenerar la democracia asturiana.

Como bien dice Miguel Presno en su blog, perdimos la oportunidad de ser un poco menos idiotas. Una vez más.

 

La mejor banda sonora para hoy

La violencia de los de arriba

Cuando el movimiento 15M irrumpió en la escena política y desde las plazas nos dió una hostia de realidad, supo concretar en una serie de pancartas y lemas lo que muchos pensábamos. La tan manida mayoría silenciosa sí nos veíamos representados en lo que todas estas pancartas decían.

Personalmente hubo una que me encantaba en la que rezaba “Violencia es cobrar 600€”. Quédese el lector con esa frase y reproduzca el video que adjunto a continuación:

Me gustaría dirigirme al interlocutor como señor, pero entiendo que para ser un señor en esta vida hay que tener palabra, hay que afrontar los problemas como decimos en mi casa, “como un paisano”. Lo llamaría individuo, pero también sabemos que determinados tipos de personas en este país siempre encontrarán la forma y el dinero para lanzar toda la justicia contra tí en defensa de su “honor”. Así que vamos a llamarlo simplemente por su nombre.

Se llama Miguel Ángel Zabala y es presidente de Ibersa y de Benito Sistemas de Carpintería. Yo hasta ahora no tenía el gusto de conocerlo, ni su nombre, ni su cara. Lo único que sabía era lo que la dirección de Benito sistemas hacía con sus trabajadores ya que la madre de uno de mis mejores amigos era una de las trabajadoras de uno de sus talleres. Sabía de los impagos, de las condiciones laborales más que cuestionables, de las mentiras de la dirección.

Este victimismo que se ve en el video se debe a un “escrache” que sufrió su domicilio familliar, a lo que responde amenazando con llevarse la planta a Galicia. La familia no se toca, se ve que le duele que sus nietos hayan visto a unos trabajadores reclamando que se les pague las nóminas pendientes, que se les pague el salario que les pertenece legítimamente.

Vuelvo a tomar la frase con la que iniciaba este breve post, “violencia es cobrar 600€”. Porque sí, porque la violencia tiene mil formas y mil caras, y de eso saben mucho los gestores de Benito Sistemas de Carpintería. Violencia es tener meses y meses a los trabajadores sin cobrar. Violencia es utilizar la situación de poder que te da para rebajar sus condiciones laborales y aplastar sus derechos aprovechándote de una crisis que tu gente ha provocado. Violencia, en definitiva, es negarle el pan y  la sal a quienes producen las rentas de tu riqueza, es decir, a los trabajadores.

Me pregunto por qué es más violento que los nietos de un señor que no paga sus deudas a sus trabajadores o que haya familias enteras del occidente asturiano endeudadas por no cobrar lo que les pertenece. Me pregunto si no es más violento que trabajadores que durante tantos años hicieron una empresa crecer y prosperar, con los que no se compartieron los beneficios de ese crecimiento, ahora se les exija a ellos asumir las pérdidas. ¿No es más violento que haya trabajadores de tu empresa a punto de perder su vivienda por no poder pagar su hipoteca o necesitando recurrir a ayudas familiares para poder comer? Como bien decía aquel lema de Izquierda Unida, “es hora de que el miedo cambie de bando”. Que sean todos los Migueles de este país los que comiencen a sentir la presión de los que están o estamos sufriendo las verdaderas consecuencias de esta crisis.

Me tomo la libertad de enlazar aquí un texto que he visto esta tarde en Facebook de una mujer que le da una respuesta mejor a este señor. Que corra la voz y que la solidaridad con los trabajadores de Benito Sistemas inunde todo el occidente. Afortunadamente también sigue habiendo ejemplos de solidaridad como el de los trabajadores de Ence en Navia.

Las manos no tan limpias de la derecha praviana

La semana pasada rondaba por Pravia el rumor de que el Partido Popular tenía un “bombazo” que se haría público el viernes. Todo el mundo se imaginaba la aparición de alguna factura, algún aval o algo que complicase un poco más el “caso de los parquímetros” gracias al cual las pravianas y pravianos lamentablemente ya llevamos una treintena de páginas en prensa.

El bombazo resultó ser que “Manos Limpias”, el pseudosindicato que sirve de fuerza de choque para la derecha más reaccionaria de este país, se personaba en el “caso de los parquímetros” y denunciaba a Toni, actual alcalde de Pravia, dándole así una vuelta de tuerca más al vodevil que desde mayo sobrevuela la política local.

Desde un primer momento desde Izquierda Xunida de Pravia, donde tengo el honor de ser responsable de organización, tuvimos claro que no nos correspondía a nosotros pedir dimisiones, sino a su organización dilucidar cuál era la mejor solución, tanto para el equipo de gobierno actual, como, sobre todo, para el municipio. Nuestro planteamiento político, al menos en Pravia, es que la política se hace en la calle y en el Ayuntamiento, pero no en los juzgados y no creemos en la judicialización de la política. Debemos de ser un poco ilusos, pero tendemos a creer que la actividad política de cada uno, su actuación ética y el respaldo de las vecinas y vecinos en las urnas son también una buena fórmula para avalar o rechazar actitudes y decisiones.

El problema es que en Pravia siempre tuvimos una derecha cavernaria, de esa que suele guiarse más por glorias pasadas que por un análisis de la realidad social y política, como si la sociología evitase entrar en Pravia y las mentalidades fuesen elementos estáticos. El argumento de “Pravia siempre fue de derechas” se repetía como un mantra para intentar demostrar una especie de justificación divina del porqué el poder debía recaer siempre en la derecha. Quizá con esta bandera en los últimos años se buscase justificar el triple salto mortal de un concejal del PSOE para en un “tamayazo” a la praviana devolverle el poder a la derecha de las facturas de besuguitos al vapor a cargo municipal como publicaba el entonces periódico comarcal “El Narcea” y de los votos perdidos en el extranjero.

Con esta evolución de las derechas pravianas, siempre las mismas, con los mismos apellidos, aunque unas veces vayan con unas siglas y otras veces con otras, pero al final, unidas para intentar perpetuar y conservar el rancio abolengo, no es de extrañar que la fuerza de choque de la extrema derecha estatal, surja ahora en Pravia. O quizá no surje, quizá simplemente haya sectores de la derecha praviana que se quiten de encima el complejo y muestren su verdadera cara. La denuncia de Manos Limpias lo que viene a constatar es que la capa de barniz democrático de la que se cubrió parte de nuestra derecha local es más fina aun de lo que pensábamos y que baste solamente rascar un poco la superficie para que de ella surja el azul mahón de las camisas y sus valores.

Lo que está claro es que desde la izquierda no vamos a jalear a un pseudosindicato cuyo máximo dirigente es Caballero de Honor de la Fundación Francisco Franco, que tiene obsesión contra la izquierda y por la unidad de su España, evidentemente de esa España que ellos quieren, de la retrograda y nostálgica del antiguo régimen.

Los que sentimos, pensamos y vivimos desde la óptica de la izquierda no vamos a aplaudir a quienes desde sus posiciones de extrema derecha nos impiden que se investigue judicialmente los crímenes del franquismo. Por respeto a todas esas familias, entre ellas la mía, que tienen sus muertos en una cuneta y que ya no van a poder obtener justicia por culpa de unos individuos empeñados en forzar la doble muerte de miles de ciudadanos de esa España que tanto quieren: la física, y la del recuerdo.

Evidentemente Toni la cagó, mucho, demasiado. No seré yo quien defienda su gestión, ni la de su equipo de gobierno, primero por su trato despectivo hacia nuestro grupo y segundo porque no apruebo sus medidas ni sus formas. Pero lo que sí que tengo claro, al menos a título individual, es que entre todos los defectos que tiene Toni, que los tiene, como los tenemos todos, no está el ser un amigo de lo ajeno. Está sin duda el quizá haberse confiado demasiado y haberse creído por encima de lo demás, una suerte de bonapartismo, que al final ha conducido a que haya pensado estar encima incluso de su propio partido y, lo que es más grave, de la intervención municipal.

Pero pese a todo, lo que está claro es que no piense nadie que la izquierda praviana, consciente y consecuente, va a subirse a carros con compañeros de viaje de dudosa ética. Desde Izquierda Xunida de Pravia siempre defendimos que hay que repolitizar la sociedad, que frente al discurso del todos son iguales, lo que hay que hacer es ayudar a las vecinas y vecinos a participar de forma más activa en la política y que la política no solo se hace durante 15 días cada cuatro años, sino que cuando de verdad se debe hacer política es fuera de esos 15 días. Por ese motivo nosotros seguiremos explicando y proponiendo nuestras alternativas de izquierda para quienes quieran escucharlas y apoyarlas, pero lo que no vamos a hacer es prostituir la voluntad de las vecinas y vecinos que ya decidieron en las urnas. En 2015 tendrán otra oportunidad de decidir qué consideran mejor para su municipio, pero todas y todos, con su papeleta y sus propuestas, no 5 concejales de la derecha praviana que ante la falta de apoyo social, buscan a la derecha más rancia del estado para que les apoye.

 

¡Que vienen los comunistas!

Siempre dije que, durante los años en los que milité en las Juventudes Socialistas de Asturias, había tenido oportunidad de aprender muchas cosas, algo que de por si ya hace la experiencia positiva. Aunque dicho aprendizaje no siempre hubiese sido de cosas buenas, aprender, aunque sean las cosas malas, es aprender de todos modos.

Durante esos años uno de los mantras que más oía era “son los comunistas”. Con quince años, viniendo de un páramo político como Pravia donde la política se concebía (y se concibe) única y exclusivamente con citas electorales cada cuatro años, pues evidentemente me causaba sobresalto pensar en la actividad y omnipresencia de “los comunistas”, algo etéreo que disponía del don de la ubicuidad y que generalmente también poseía una maldad innata, siempre planificando como atentar contra la sociedad y contra la izquierda. Yo me los imaginaba en sótanos de todos los concejos de Asturies, tramando a la luz de un candil el siguiente golpe certero contra el socialismo y quizá haciendo algún pacto con el demonio, o con el PP, que también tenía escuchado que “los comunistas”, solo existían para colaborar con la derecha.

Poco a poco me interesé por investigar este fenómeno, entre cena y cena de Juventudes, entre salidas de copas nocturnas y alguna que otra esporádica charla, me quedaba patente entre los compañeros una preocupación acuciante sobre “los comunistas”. A mí reconozco que me causaba excitación, quería desentrañar el misterio de cómo podían mis compañeros reírse de los insignificantes comunistas de Izquierda Unida y a la vez demostrarme día a día tal preocupación por “los comunistas” que lo inundaban todo. Entenderá el lector que un misterio de tal calibre es, cuanto menos, excitante.

Mis indagaciones comenzaron con el tejido asociativo, porque más allá de saber que “los comunistas” se caracterizaban por saber mucho de “lo suyo”, también era una referencia muy común su intoxicación de las asociaciones juveniles. Comencé a preguntar y poco a poco elaboré una lista de “los comunistas” que hubiese sido la envidia de McCarthy, se hubiese podido hacer una pequeña caza de brujas a la asturiana y aun estaríamos quemando demonios rojos. Descubrí que asociaciones feministas como Milenta moces y muyeres, eran el sector femenino de “los comunistas”; los scouts, eran “los comunistas” de camping; Xega, eran “los comunistas” a los que les gustan “los comunistas” de su mismo sexo; la Xunta no se libraba y también, eran “los comunistas” que hablaban raro, incluso llegué a intuir que la Pita era un peligroso agente al servicio de… bueno, sí, de “los comunistas”.

Evidentemente el siguiente paso era investigar los partidos políticos, que era donde estaba el núcleo duro de “los comunistas”. El malo, malo de todos era Izquierda Unida, que en realidad solo disimulaba, era el PCE mirando de lado y silbando, todos lo sabíamos, pero les hacíamos creer que no, no fuese a ser que nos montaran el Muro de Morcín o algo de eso que hacían ellos, también los del PCPE, que eran como los del PCE pero sin disimular. Luego había otros grupos de “los comunistas”, generalmente con boina y hablando raro, como los de Andecha, los de IAS, BIA, y, en general, todas sus juventudes, que eran pequeños cachorros de “los comunistas” y a los que debíamos enfrentar nuestro proyecto, una dura batalla entre el bien absoluto y el mal.

Pasados los años, la lista fue aumentando, y llegó a su máximo exponente cuando la Escandalera en Uviéu y la plaza Mayor en Xixón, fueron ocupadas por “los comunistas”, en este caso, que tocaban la flauta.

Al final de mis indagaciones descubrí cuál era la explicación de la omnipresencia de “los comunistas”: que no existía y que todo estaba en la cabeza y, sobre todo, en el cargo de conciencia de quien sabía que lo estaba haciendo mal. Descubrí que, realmente, “los comunistas” era la etiqueta comodín para definir a un tótun revolútun de colectivos que discrepaban de las políticas del PSOE y a los que era más fácil intentar ignorar, que intentar comprender o analizar si lo que defendían podía tener algo de razón. Incluso yo, procedente de tradición pablista, llevo sobre mí la etiqueta de ser de “los comunistas”.

En el día de ayer, militantes de las Juventudes Socialistas de España fueron zarandeados en la manifestación contra la LOMCE de Madrid por un grupo de jóvenes que portaban banderas con hoz y martillo. Una vez más, la ignorancia, el disparar por disparar, quizá influenciado por un pánico a los sondeos electorales, hizo lanzar las acusaciones contra Izquierda Unida y contra las juventudes del PCE. Algo como lo ocurrido hace unos meses con  Beatriz Talegón en una manifestación antideshaucios, cuando se acusó a Izquierda Unida de estar tras una situación similar.

A continuación dejo algunos twits de diputados, cargos y militantes del PSOE, así como un video del suceso al final. Y tengan cuidado, que vienen “los comunistas”.

 

 

 

 

 

El diputado del PSOE y vicepresidente de la Junta de Extremadura:

Afortunadamente siempre quedan honrosas excepciones, en este caso de Xixón

 

Video de la manifestación:

Menos caridad, más justicia social

En 1891 el papa León XIII escribía la Rerum Novarum, la primera encíclica con contenido social de la Iglesia católica. Ante el surgimiento de las grandes ciudades al albor de la Revolución Industrial, de la proletarización progresiva de gran parte de las clases populares y de una profundización de las desigualdades, la Iglesia se vió obligada a crear una doctrina social de la que dicha encíclica podría considerarse el punto de partida.

El surgimiento de esta doctrina, que serviría posteriormente para la aparición de grupos y tendencias dentro de la Iglesia católica que comenzaban a analizar y denunciar la injusticia, no fue fruto sino de la necesidad del momento que, ante la evidencia de la injusticia que de modo innato producía el capitalismo, debía también poner coto al socialismo y las ideas revolucionarias, que comenzaban a calar entre las clases populares convirtiéndose en una verdadera amenaza para los estamentos privilegiados, entre ellos, la propia Iglesia.

En este intento de autoprotección y de tímida denuncia, se comenzó a asumir, desde el liberalismo y las burguesías nacionales el concepto de la justicia social y de la caridad cristiana, como un elemento de amortiguación hacia las ideologías de corte revolucionario que predicaban por un nuevo sistema sin injusticia.

Surgió a partir de todo esto la confrontación clásica entre quienes por un lado reivindicaban una caridad que aliviase el sufrimiento del pobre, del desfavorecido, pero sin cuestionar el orden de las cosas, la sociedad de clases o el reparto de la riqueza. Quienes más tenían, como gesto caritativo, unas veces por mero paternalismo, otras por justificación moral y otras por mera apariencia, obsequiaban a los desfavorecidos con una pequeña ayuda que de forma temporal aliviase su situación.

Frente a esto surgirían las ideologías que renegaban de la caridad, de la limosna, para reivindicar la justicia social. Frente a pequeños parches que aliviasen las conciencias de quienes se beneficiaban de la brecha social entre ricos y pobres, surgían las ideas y movimientos que reivindicaban la justicia social, el igualitarismo, cambiar el órden social en definitiva por uno donde no hubiese ricos ni pobres.

A lo largo de las décadas esta dualidad ha permanecido, algunas veces en forma más obvia y otras de manera más soterrada, impregnando a veces incluso a los que antaño reivindicaban la justicia social.

Vemos en la actualidad, quizá imbuídos de un cierto romanticismo cristiano envuelto en laicismo, a partidos políticos que organizan campañas benéficas [1][2][3], caritativas, que ven en la limosna la respuesta a la brecha social cada vez más grande entre quienes lo tienen todo, quienes tenemos poco y quienes no tienen nada. No seré yo quien critique a quienes decidan libremente dar lo que les sobra a quien lo necesite, ni quien cuestione el altruismo o la ayuda desinteresada al que menos tiene. Pero no debemos olvidar que la política no se puede basar en caridad sino en buscar la justicia social, en conseguir que la miseria y la necesidad no tengan que ser suplidas por la buena voluntad y los favores de quienes más tienen.

¿De qué sirve la política si en lugar de buscar una sociedad justa e igualitaria nos resignamos a dar limosna?

Como decía Karl Marx “de cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad” (Crítica del programa de Gotha, 1875). Ésta debe ser la respuesta desde la izquierda ante la desigualdad.