Una llingua cada vez más muda

Cuando dexó d’espublizase en papel Les Noticies diome muncha pena por dellos motivos, aunque yera cosciente de que la calidá del selmanariu baxara o que la llínea editorial nun yera mui prósima a la mía, caltenía esi euru selmanal de militancia, anque fuere de mou simbólicu, por meru sofitu al que yera l’únicu mediu n’asturianu qu’ún podía atopar nel kiosku.

Dende que ñació’l selmanariu, a mediaos de los 90, tuvimoslu bien cerca porque yera ún de los periódicos que selmana tres selmana caltenía mi tíu Fran nel chigre y que nun faltaba cada vienres. Primeru pa ver la tira de Neto que mos daba otra visión d’Asturies dende la retranca que tan bien se-y da, llueu por unes columnes d’opinión de lo más variopintu poles que mos pudimos averar a los que sedríen llueu actores culturales, políticos ya institucionales d’esti país. Servíanos, a los asturianos que nun formábemos parte d’esi triangulu ampliau que conformen Xixón, Uviéu y Avilés coles cuenques, p’averanos a les novedaes editoriales, musicales y culturales que, dende un puntu vista asturianu, mos averaben, lloñe del folclorismu tópicu y los llugares comunes del costumbrismu clásicu, a esa cultura que xorrez dende la nuesa sociedá y que nun suel tener muncha cabida n’otra prensa.

Les noticies foi lo que mos averó a munchos a la llingua, lo que mos ayudó a da-y un filu de normalidá, frayando cola diglosia qu’un sistema educativu escluyente de lo propiu mos imponía y mos marcaba esa llínia divisoria entre lo qu’ún falaba en casa y lo qu’ún tenía de falar fuera d’ella. El simple fechu de dir al kiosku a mercar cada vienres el diariu servía p’amosar que la llingua taba viva, que la llingua interesaba y que la xente podía usala pa informar y pa informase, con tola normalidá del mundu y ensin complexos. Esi foi el gran méritu, el poder llevar a tolos kioskos d’Asturies la so llingua (o una d’elles, más bien) y tener una opción, piquiñina como’l país, de poder escoyer y de poder se quien a comprender que los complexos d’inferioridá había qu’entamar a quitalos d’enriba.

Cola muerte definitiva de Les Noticies y d’Ambitu, muerre una canal perimportante de difusión y de normalización de la llingua asturiana, poro tamién, palos que mos criamos y concienciamos nesti ámbitu entre finales de los 90 y principios del nuevu sieglu, ye daqué sentimental y simbólicu de lo que queríemos ser y la frustración de pensar que, 15 años dempués, nun tamos meyor, nin igual, tamos peor y ensin espacios que faciliten facer país.

Pa mí, además, desapaecer Les Noticies recuérdame tamién al mi tíu que ya nun ta con nos y del que m’alcordaba cada vegada qu’abría’l periódicu.

#hayquecontarlo

En las últimas convocatorias de huelga he visto una tendencia por parte de muchas personas de pretender extender el concepto de huelga y paralización total a todos los ámbitos de la vida. Lo respeto, aunque discrepo en uno de los puntos que se suelen usar.

Evidentemente una huelga es un acto político de magnitud, de responsabilidad crítica y una muestra de poder en las calles. Una huelga no es solo la ausencia del trabajo, ni tampoco es solo hacer piquetes informativos. Una huelga es también dejar de consumir, dejar de utilizar los transportes públicos, dejar de usar los servicios públicos e, incluso, muchos plantean una huelga de cuidados, dejando sin realizar tareas domésticas, parando todo lo que incumbe a la vida cotidiana.

Existe una tendencia entre determinados compañeros a llevar al extremo el concepto de huelga, incluso planteando dejar de usar las redes sociales o los medios alternativos las 24 horas que dure la huelga. Lo respeto, pero me parece contraproducente.

En una jornada de lucha intensiva como una huelga general es imprescindible el uso de las nuevas tecnologías, en especial en estos momentos en los que los smartphones o teléfonos inteligentes y las redes sociales ayudan a abrir fisuras en estos tiempos de difícil acceso a los medios de comunicación de masas. Tomar imágenes ayuda a difundir el número real de manifestantes, que nunca será reproducido por los grandes medios, que la tratarán según los intereses circunstanciales de su grupo. También ayuda a grabar abusos y agresiones de la policia y poder luego demostrar cómo actúan quienes teóricamente están para protegernos. Y lo que es más importante, sirve para coordinar las luchas, para darles difusión y para que todo el mundo, esté donde esté, tenga información real, accesible y de primera mano para hacese una idea de lo que sucedió ese día.

A este respecto planteó un debate interesante Eldiario.es donde preguntaba a sus lectores cuál debía ser la postura más correcta, si secundar la huelga al 100% y no publicar nada, o establecer unos servicios mínimos, informando única y exclusivamente de la huelga.

Al menos en mi caso, mañana no consumiré, no trabajaré y no usaré servicios públicos, pero tendré bien cargada la batería del teléfono para, como en la anteriores convocatorias, poder dejar testimonio de lo que fue la huelga. En la era de la información, no se puede prescindir del único espacio realmente libre que nos queda como es Internet. Por primera vez en la Historia, existe un medio para comunicarse de manera universal, al alcance de todo el mundo y sin censuras, usémoslo, nos guste o no, es la herramienta más potente que tenemos en el siglo XXI para difundir ideas e información.

Se apaga una voz

Aunque no lo parezca, en estos tiempos, las noticias que a uno le interesan no son tanto la prima de riesgo, la geopolítica de Oriente Medio o el nuevo caso de corrupción destapado a cientos de kilómetros de tu casa. Lo que a uno le interesa, lo que uno primero lee, es lo que ocurre al lado de su casa, en su municipio o dos municipios más allá.

Siempre defendí la necesidad, ahora que la tecnología lo permite, de que se impulsasen los medios digitales de proximidad porque los medios de comunicación tradicionales, por motivos obvios, no pueden dar espacio a todas las noticias. Cuando hace ya un tiempo apareció “La Voz del Bajo Nalón” me encantó, me puse muy contento de que alguien compartiese conmigo la necesidad de dotar de medios de información que, aunque modestos, nos acercasen las noticias de nuestro entorno de una manera directa y no solo que compartiese esa necesidad, sino que tuviese la valentía que otros, viendo esa carencia, no teníamos.

A lo largo de todo este tiempo pude leer y oír muchas críticas hacia ese medio digital (aunque siempre más los elogios), la mayoría de ellas a mi juicio injustas. Se le acusaba, sobre todo, de no poner con nombres y apellidos quién gestionaba la página y eso quizá es para mí el mayor valor, porque realmente es lo que la gente quería, una excusa, un nombre sobre el que cargar y acusar de partidismo o de amiguismo a unos u otros. El hombre es un lobo para el hombre.

Para mí siempre demostró respeto, compartiendo las noticias con su respectiva fuente y ayudándonos a estar más al tanto de nuestra comarca. Siempre hubo espacio para todos aquellos que quisieron participar y eso en los tiempos que corren no es cosa fácil. Desde las fiestas de toda la comarca, hasta los comunicados y opiniones de todo aquel partido político, asociación o colectivo que tenía algo que decir y quería compartirlo. En el caso de Izquierda Unida, donde milito, el trato que se nos dió siempre fue exquisito, haciéndose eco de todo lo que les hicimos llegar y consideraban que podía tener interés y haciéndose eco también de las réplicas que otros nos hacían. En ese sentido, no podemos sino agradecer el respeto mostrado y el buen trato recibido siempre.

Por desgracia, esta voz que era de todos, se apagará seguramente a finales de este mes, llevándose consigo ese pequeño espacio de internet que cada día nos recolectaba de manera desinteresada y con mimo todo lo que sucedía en nuestro entorno. Algunos se alegran, mejor relegar Pravia a un cuadrín esporádico en algún medio de índole autonómico a consentir un medio modesto donde todo el mundo tenía cabida.

Alternativas comunicativas en América Latina

En la actualidad venimos asistiendo al bombardeo constante en nuestros medios sobre el nuevo Real Decreto aprobado por el gobierno que regulará la TDT de pago en España. La medida ha causado reacciones diversas, tanto a favor como en contra, aunque no hay que olvidar la nocturnidad y alevosía con la que fue aprobado dicho Decreto, pero no es sobre este tema, que seguro que aun dará más que hablar, sobre lo que me quería centrar, sino que me sirve de excusa para hablar o más bien opinar sobre el presente y futuro de los medios de comunicación.Si de algo ha servido todo este revuelo, que deja de lado el problema de la adaptabilidad al nuevo sistema de los ciudadanos que tenían un decodificador TDT sin compatibilidad para estas nuevas funciones, es para evidenciar de nuevo la maquina tan bien engrasada que supone el Poder con los grandes medios de comunicación. Si en 1989 el señor Felipe González abría la puerta del negocio de la televisión de pago a Canal+, la que fue la gallina de los huevos de oro de Sogecable (Grupo Prisa), que posteriormente fue liberalizado de nuevo por el presidente Zapatero en 2005 para crear el canal en abierto Cuatro, ahora le toca el turno a La Sexta, buque insignia del grupo Mediapro y con una más que evidente sintonía con el Gobierno. Es decir, en 20 años el PSOE ha hecho exactamente lo mismo siempre buscando una posición de predominancia mediatica y apoyándose en unos y otros grupos de comunicación, por si no tuviera ya poco con la televisión pública como cuenta Pascual Serrano en Rebelion.

Los grandes lobbys de comunicación

En definitiva podríamos enumerar infinidad de grupos de comunicación, de lobbys informativos que con mayor o menor implantación se encargan de difundir sus noticias tanto en el Estado Español como en Europa, pero hoy pretendo centrarme en el caso latinoamericano, donde gobiernos progresistas en mayor o menor grado se enfrentan a los retos de construir un modelo comunicativo progresista en la jungla de los grandes grupos fruto de las desmesuradas liberalizaciones de los años 1980 y 1990.

Frente a las tentativas de construcción de sistemas de información alternativos se encuentran algunos de los mayores conglomerados en materia de comunicación en habla hispana.

Podemos empezar por la Organización Cisneros, conglomerado venezolano dirigido por Gustavo Cisneros, empresario que no solo apuesta por el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) sino que fue uno de los más firmes partidarios de las políticas neoliberales de los gobiernos salpicados de corrupción de Carlos Andrés Pérez. A este grupo pertenecen entre otros medios Venevisión, canal líder de la televisión venezolana y que factura millones en derechos de explotación por todo el mundo ya que es una de las mayores productoras de telenovelas de hispanoamérica. Pero como el capitalismo no tiene límites y los capitalistas tampoco, al señor Cisneros no le basta con su negocio venezolano y ha extendido sus redes por otros países controlando Caracol TV (Colombia), Chilevisión (Chile) o DirecTV Latin America en los Estados Uninos de norteamerica. Su público es la nada despreciable cifra de 550 millones de espectadores en más de 90 países.

Pero el gran grupo de comunicación en latinoamerica es Televisa, el consorcio mexicano que controla tres cadenas nacionales, una en el distrito federal, 258 emisoras regionales, 156 publicaciones escritas y las cinco emisoras de radio que opera en Mexico (en consorcio con el Grupo Prisa). Su presidente, Emilio Azcárraga, es uno de los empresarios más importantes e influyentes de toda latinoamerica, como denota que en 2006 consiguiese que se aprobara por unanimidad en la Cámara de Diputados una nueva ley de comunicaciones que regulaba el monopolio de la televisión privada en México en manos de AztecaTV y Televisa, asunto aun en litigio con el Tribunal Supremo.

Por otro lado tenemos al grupo Clarin en Argentina que agrupa a 14 rotativos, entre ellos el diario Clarin, el de mayor tirada nacional, junto a numerosas revistas, el Canal 13 del distrito federal, tres emisoras en Buenos Aires, 25 en el resto del país y, desde el 2006, el control de 80 canales a través del primer operador de cable argentino que a su vez emite también en Uruguay.

Presencia de los lobbys de comunicación españoles en latinoamerica

Como era de esperar en un mercado de tantos millones de consumidores como es el latinoamericano no es de extrañar que los consorcios informativos españoles crucen el charco para hacer negocio y extender así su red de control de la información.

Así pues, mientras el 40% del accionariado de La Sexta está en manos de la mexicana Televisa, es el Grupo PRISA quien ostenta la presencia española en latinoamerica, facturando en 2007 la nada desdeñable cifra de 3.696 millones de euros. Aglutina a más de 43 millones de usuarios a través de El País, 40 Principales y las editoriales Santillana y Alfaguara, así como su participación en el Grupo Latino de Radio (México, Chile, Colombia, Argentina, EEUU, Costa Rica y Panamá).

Los lectores habituales (cada vez menos) del diario El País que nos situamos a la izquierda llevamos mucho tiempo sintiendo estupor y desprecio por los artículos de política internacional del diario, especialmente cuando hablan de países americanos con gobiernos legítimos de izquierdas como el caso de Venezuela, Bolivia o Ecuador, por poner tres ejemplos, así como la desmesurada falta de rigor y crítica a gobiernos como Uribe en Colombia o el clan Kirchner en Argentina. No es de extrañar si tenemos en cuenta que es uno de los principales socios de la Organización Cisneros de Venezuela a la que le da cobertura en la televisión de pago en España y a través de las ondas radiofónicas dentro del Grupo Latino de Radio. Lo mismo que ocurre en México al compartir con Televisa las cinco emisoras de ámbito estatal, en Argentina un acuerdo de colaboración con el grupo Clarín y en Bolivia con la propiedad de la televisión ATB Bolivia y los diarios La Razón y Extra.

El gran logro del grupo PRISA, más allá de sus millonarios beneficios a costa del neocolonialismo económico y de la atomización de los medios informativos es ser capaz de modelar a su gusto (e intereses) la imagen internacional de los gobiernos latinoamericanos. Con sus alianzas con el antichavismo en Venezuela y con la oligarquía racista de Bolivia, consigue crear frentes comunes contra Hugo Chávez o Evo Morales, mientras con sus otras alianzas lima la imagen de presidentes como Uribe, Cristina Fernández o Calderón, es decir, sirve de soporte de los sectores dominantes y ultraconservadores latinoamericanos y como piedra de toque contra todos aquellos gobiernos progresistas que plantean alternativas más o menos acercadas al status quo del continente.

Qué se mueve en latinoamerica y algunas alternativas

Como dije anteriormente, frente a estos grandes holdings comunicativos, los gobiernos progresistas que mayoritariamente gobiernan el continente se encuentran ante un reto de una dificultad estructural y económica gigantesca pero que abre en muchos casos el camino a alternativas que pueden crear una brecha entre lo público y lo privado que no podemos ni debemos perder de vista.

Sin duda uno de los grandes proyectos de comunicación es Telesur, canal del que son accionistas los gobiernos de Venezuela, Argentina, Cuba, Bolivia, Ecuador y Paraguay y que, a pesar de problemas estructurales y de la dificultad de cubrir emisión para todo el continente, va haciendose un hueco como canal público, con contenido diverso y una gran herramienta de futuro para la cohesión social de los pueblos latinoamericanos. Así mismo, su apuesta por la implantación a través de la red sirve para la construcción de un pequeño contrapoder mediatico que hace llegar a cualquier punto del mundo una información profesional y rigurosa no aquejada de intereses comerciales. Otra senda recorren países como Ecuador donde nunca existió una televisión pública pero que desde hace poco sí posee un periódico de titularidad pública llamado El Telégrafo, proyecto similar que quiere seguir Evo Morales en Bolivia.

Sin embargo estas iniciativas muchas veces no llegan a la opinión pública europea. Para ejemplo quedan los ataques al gobierno de Venezuela al no renovar la licencia a Radio Caracas Televisión para dejar libre la frecuencia para usos públicos. Tampoco se comentará el anuncio hecho hoy por la presidenta Cristina Fernández de reformar la vieja ley audiovisual heredada de la dictadura que establecerá un tercio para uso público, otro tercio comercial y otro para usos cooperativos (universidades, asociaciones, cooperativas…etc).

A pesar de todo, estas iniciativas necesarias y totalmente respetables tomadas por parte de los gobiernos de izquierdas latinoamericanos, suponen un riesgo claro de estatalismo al verse enfrentadas a consorcios comunicativos tan grandes y poderosos, por lo que quizá tampoco sea esta la alternativa o, al menos en principio, no sea solo esa la única alternativa. Quizá el modelo idóneo para conseguir una verdadera independencia informativa y una transmisión real entre emisor y receptor sea la ruptura de los intermediarios y la apuesta por medios de comunicación cooperativos y autogestionados que no caigan en sucursalismos a gobiernos de turno o a intereses económicos. Esa senda la están comenzando ahora en Uruguay donde ya se han reservado licencias para usos comunitarios y en Bolivia ya son más de una treintena las que funcionan, aunque todo ello sigue el ejemplo de los medios alternativos venezolanos.

La alternativa comunicativa venezolana

El proceso bolivariano con sus grandes defectos y virtudes ha traído a Venezuela una autentica revolución en materia comunicativa, una democratización de la comunicación llevándola a los sectores populares para que asuman el papel de emisor y no solo el de receptor (o consumidor). Lejos de quedarnos con aspectos bizarros como el programa “Aló, Presidente” o con la campaña mediatica tan bien orquestada contra el presidente Chávez por no renovar la licencia a Radio Caracas Televisión, es imprescindible que nos fijemos en la comunicación alternativa de la república, donde las publicaciones, revistas, fanzines, emisoras y radios se cuentan por centenares en todo el país y con la madurez de haber sido capaces de abrir el debate sobre la autonomía de las mismas.

En una sociedad mestiza como la venezolana y a pesar de los intentos de demonización de Chávez, no se nos dice que más del 85% de los medios de comunicación (televisión, radio y prensa escrita) en Venezuela están en manos de la oligarquía blanca que sirve de sustento a la oposición y de plataforma a intentos golpistas que hasta el momento han sido frustrados. Desde el año 2002 existe en Venezuela una normativa audiovisual sobre medios comunitarios que regula las condiciones para obtener licencias sin ánimo de lucro renovables cada cinco años. Los criterios son, a grandes rasgos, que el 70% de los contenidos sean realizados por la comunidad, que tengan talleres permanentes de formación popular y que con el fin de autogestionarse se financien también con publicidad de las pymes locales para promocionar el comercio de proximidad. Con esto se consigue por un lado gracias a la formación que la capacidad de lanzar el mensaje no quede reducido a un pequeño grupo sino a toda la comunidad, por otro lado con la publicidad de empresas locales se evita caer el el círculo vicioso capitalista que acabaría sometiendo al medio a una sumisión a intereses empresariales frente al espíritu colectivo y desde abajo con el que surgen.

Existen multiples ejemplos ya consolidados que están demostrando el éxito de las alternativas comunicativas como son Catia Tve en Caracas, Cardumen dirigida a los pescadores de Isla Margarita, Comunare Rojo TV orientada a los campesinos de Yaracuy y, desde 2003, Vive TV, canal comunitario de alcance nacional que difunde diferentes puntos de vista desde todos los puntos de la república e incluso de otras naciones.

La acusación frecuente de los medios de comunicación privados y de la oposición es que los medios comunitarios son un apéndice del chavismo pero, en realidad, los más de 450 medios existentes responden a otra realidad: al planteamiento desde abajo de una alternativa comunicativa real, con capacidad de crítica sobre los asuntos públicos y con una autonomía muy marcada que sirve de herramienta fundamental para la democratización del espéctro comunicativo de Venezuela.

Lo que no cabe duda es que en el proceso de cohesión latinoamericano es imprescindible la búsqueda de modelos y alternativas que sirvan para establecer una jerarquía de contrapoder e información veraz y no sometida ni a los intereses comerciales ni a los intereses partidarios de los gobiernos y son estos, los medios comunitarios, una de las alternativas más estimulantes a la búsqueda de una verdadera democratización de la comunicación y de cohesión entre los diferentes pueblos manteniendo la diversidad y tendiendo puentes a las realidades sociales muchas veces silenciadas por los medios privados.

Los datos aportados en este texto están extraídos de diversos artículos de Rebelion (sección “Mentiras y medios”), TeleSur, Aporrea, de los artículos “Los medios comunitarios en Venezuela” de Thierry Deronne y “Los grupos de comunicación en Suramérica” de Pascual Serrano (ambos publicados en el nº6 de El Punto de Vista de Le Monde Diplomatique en español) y “La guerra mediatica en America Latina” de Andrés Mora Ramírez.