A mi república la mataron dos balas

Un reloj. A mi güela Carmina solo le quedó de su padre un reloj de bolsillo que con la oscuridad de la noche fue a entregar un testigo de aquel crimen. Ni siquiera una foto, solamente un reloj que, como elemento simbólico de su memoria se decidió que pasase a manos del primogénito. Era un 29 de octubre de 1937 y un par de tiros acabaron con la vida de José Sánchez Reinal, de 49 años, fogonero de profesión. Mi bisabuelo e hilo conductor de gran parte de mi historia familiar.

Si para muchas familias de las que perdieron la guerra un tupido velo de silencio lo cubrió todo, no fue el caso de la mía. Todos y absolutamente todos los recuerdos que tengo de mi güela pasaron siempre por recordar aquel crimen que marcó toda su vida. Le tocó compartir infancia con otras huérfanas, con aquellas cuyos padres habían muerto defendiendo a los golpistas. Pero incluso entre huérfanos hay diferencias. Ellas tenían un lugar donde ir a llorar a sus padres, donde llevar flores. A sus madres y parientes se les recompensó con alguna oficina pública en monopolio. Ellas no sufrieron ni el hambre ni el pasar toda una vida sin tener donde llorar a los tuyos.

Aquellos dos tiros de octubre de 1937 no solo se llevaron la vida de José Sánchez Reinal, también se llevaron la infancia, la juventud y media vida de mi güela. Trajeron las miradas, los recelos, las presiones para que mi bisabuela malvendiera aquella pequeña canterina que le costó la vida a José. Trajeron hambre y sobre todo intentaron traer vergüenza. Cuando llegaron los años 80’s, con el tirano muerto, aún tocó aguantar los comentarios complacientes por parte de esas otras huérfanas de que quién iba a decir que el nieto de un rojo fuera a la universidad, que vaya mérito.

Y murió mi güela y quiso la mala fortuna que tenga que reposar a escasos dos metros de un mastodóntico memorial a los “caídos por Dios y por España” con poemas de Sánchez Mazas incluídos. 

A José Sánchez Reinal lo mataron en la Junquera, en San Esteban. Cada viaje que hice durante toda mi infancia en el tren Pravia-San Esteban mi madre se encargaba de recordarme el punto exacto de aquel trazado donde estaba enterrado su abuelo.

Lamentablemente las sucesivas obras durante décadas primero del Vasco-Asturiano, luego de FEVE, así como la composición del terreno nos hacen prácticamente asumir que hace ya décadas que dicha fosa fue destruida. Por la desidia, por los avatares del tiempo. Y es una pena, porque a mi güela, a mi madre, poder rescatar esos restos de allá donde desde hace 70 años unos miserables que ya llevan décadas muertos decidieron esconderlo, hubiese sido la mejor forma de hacer justicia. El al menos dar sepultura digna donde la familia queríamos. 

Recuperar la memoria, reivindicar la república, es, para mí, reivindicar mi historia, mi familia y nuestro derecho a construir un país en igualdad, justicia y, sobre todo, en el que todas aquellas familias que así lo deseemos podamos tener un lugar donde honrar a los nuestros. Un país que herede lo mejor de aquella república que nos robaron para construir el futuro que merecemos.

Te mando besos de agua
para que curen tus heridas
te mando besos de agua…

Cuando L’Arena quiso ser independiente

Sacuden las páginas de prensa en los últimos meses -¡y los que nos quedan!- noticias sobre independencias, secesionismo, unionismo y mil y un tertulias sobre causas y consecuencias del independentismo. Pero, ¿y qué pasa cuando la “independencia” surge al lado de tu casa?

Pues esto se lo podríamos preguntar a las vecinas y vecinos de Sotu’l Barcu, quienes, allá por 1932, vieron como corría peligro la integridad territorial de su concejo y a los que les tocó lidiar en un particular pulso secesionista con las vecinas y vecinos de L’Arena.

Aunque el puerto de San Esteban sea quien marca la hegemonía de la ría del Nalón por su actividad industrial vinculada fundamentalmente al carbón, se va desarrollando a la otra orilla de la ría una industria pesquera y conservera que va llevando mejoras sustanciales al pueblo con cada costera que llega. Lo que antes eran largos arenales ahora toma forma de pueblo costero moderno, con chalets y villas modernas que hasta sorprenden a extraños. Sin embargo, la falta de miramiento de la administración por lo que ocurre a la vera de la ría, que ya comienza a atraer turismo hacia su playa, empieza a cansar a los arenescos. Sin agua, sin saneamiento y con unas condiciones higiénicas pobres para los trabajadores, se va gestando y va calando la idea de abandono entre vecinas y vecinos. Una idea que desembocó en solicitar primero su reconocimiento como entidad local menor y, posteriormente, aspirar a segregarse del concejo de Sotu’l Barcu.

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Y es que tanto fue el revuelo que el propio Gobernador de Asturias tomó la determinación de visitar L’Arena de incógnito para conocer de primera mano si era tan grande el descontento. Y, como siempre que hay revuelo, la prensa no se quedó inmóvil. El diario madrileño “La libertad” del 20 de agosto de 1932 dedicó un amplio reportaje en el que narró la visita del Gobernador y el ambiente que reinaba entre vecinas y vecinos del pueblo.

A nuestra llegada nos encaminamos a la playa. Unos viejos marineros y unos niños recogían residuos del carbón que llega hasta allí en las aguas del Nalón. Con uno de los marineros se puso a hablar el gobernador, deseando conocer su opinión en cuanto a la segregación. Aquel pescador no era partidario de ella. Con serenidad fue exponiendo razones en favor de la no separación.

-Lo que hay que hacer -dijo- es pedir al Ayuntamiento de Soto mayor atención para nuestros problemas; pero no disgregarnos de él.

Continuamos nuestra marcha hacia la Rula, y, confundidos con los pescadores y pescadoras, pudimos comprender claramente que el que primeramente nos había hablado era una excepción en el pensamiento del pueblo. Luego supimos que aquel vecino, con otros cinco o seis, han sido los únicos que no han firmado la solicitud de disgregación.

Los vaporcitos pesqueros estaban inactivos, y sus tripulantes se negaban a salir a la mar en tanto no tuviesen la promesa formal de que sus deseos habrían de ser tenidos en cuenta.

Al enterarse unos vecinos de que era el gobernador el que se encontraba en La Arena, hicieron sonar la sirena de la Rula, que habitualmente se utiliza para anunciar los vapores que llegan con pescado y también para saber qué clase es el que traen. Cinco minutos más tarde se hallaba el pueblo en pleno ante la Rula. Ancianos y jóvenes solicitaban del gobernador atención para obtener la segregación. Recorrimos distintos lugares del pueblo, siendo incesantes las voces que pedían independencia para administrarse.

Desechamos la parte de pasión que suele haber siempre en estos casos, debida a las inevitables rencillas entre pueblos; pero aun así, tuvimos que reconocer que las ansias de segregación eran unánimes y sinceramente sentidas.

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“¿Qué mejor manera de conocer el problema que infiltrándome?”, debió pensar el Gobernador. La opinión que se encontró, como refleja el fragmento anterior que publicaba La libertad bajo firma de Gil Blas era bastante generalizada y las vecinas y vecinos parecían estar decididos a tomar el camino de la segregación. Pero más allá de lo sentimental y del orgullo herido, subyacían también cuestiones de índole económica que los arenescos no dudaron en transmitir al señor Gobernador:

Viendo la unanimidad que existía, preguntamos a uno de los dirigentes con qué ingresos atenderían a los gastos del futuro Ayuntamiento.

-¿Cuentan ustedes con ingresos suficientes para atender a las necesidades del municipio que pretender crear?

-Con lo que hoy tributamos nos sobran más de nueve mil pesetas cada año.

-Pues me han dicho que aquí los ingresos están atemperados a la pesca que haya.

-Le han engañado a usted. Nosotros tenemos concertado un canon anual, y con el importe del mismo nos sobra para atender a los gastos que se originen con la creación de este Ayuntamiento. Eso ahora, que dentro de poco, mediante iniciativas nuestras, estamos seguros de aumentar los ingresos sin perjudicar a los vecinos.

-¿Cuánto aportan ustedes al presupuesto del Ayuntamiento de Soto?

-Puede usted asegurar, sin temor a ser desmentido, que contribuimos con más del cincuenta por ciento.

-¿Qué problemas estiman ustedes de más urgente resolución?

-El sanitario. Si usted lo desee, acompáñenos a dar una vuelta por el pueblo y verá lo “bien” atendidos que estamos. Lo poco que hay casi todo es obra nuestra.

-¿Qué gestiones se hicieron hasta ahora para dotar a La Arena de agua?

-Verá usted… Aquí, cerca del pueblo, aparecieron hace tiempo unos manantiales con agua magnífica y abundante… Inmediatamente mandamos hacer proyecto y presupuesto para las obras… Ambos duermen en el Ayuntamiento un sueño demasiado prolongado.

-Dicen que ahora será un hecho la mejora.

-Tal vez. Hemos tenido que demostrar que nos damos cuenta de la injusticia para que se decidan a atendernos.

-¿Cómo está la enseñanza en La Arena?

-Hay en el pueblo más de ciento cincuenta niños privados de enseñanza por carencia de escuelas. Cierto que arreglaron las que existían; pero cierto también que son insuficientes para la población escolar que tenemos.

-¿En qué fecha les concedieron a ustedes los beneficios de la Entidad local menor?

-En junio de 1930. Tras bastantes contratiempos se nos concedió este primer paso  en nuestra independencia.

-¿Quiénes están a su frente?

-Don Manuel Albuerne Bravo, que es el presidente efectivo; don Aurelio González, D. Manuel González Suárez, D. Amador Avello, D. Marcelino y D. Francisco Fernández, D. Francisco de la Noval y D. Eladio González.

-¿Qué hubo de unas pesetas que en un presupuesto extraordinario se destinaron a obras en La Arena y luego quedaron a resultas?

-En el año de 1930 se consignaron 9.000 pesetas en ese presupuesto extraordinario de que usted habla. Eran 4.500 para Soto y otras tantas para nuestro pueblo. Después, por piquillas que no debieran existir, fueron dejando esas pesetas sin gastar, quedando finalmente a resultas en aquel Ayuntamiento.

Como ya sabrá el lector aquella segregación no llegó a puerto y poco a poco fueron volviendo las aguas a su cauce. Parece ser que el Ayuntamiento de Sotu’l Barcu se comprometió a subsanar los problemas que denunciaban desde L’Arena y pocos meses después las cosas se calmaron. Como bien dice Gil Blas en su reportaje, “contra un pueblo que unánimemente solicita una cosa es difícil y peligroso ir”.

¡Y es que bravos son los de L’Arena!

Republicanismo con memoria en Pravia

Un año más, las republicanas y republicanos de Pravia nos volvimos a reunir aprovechando la efeméride del 14 de abril para recordar y, en esta ocasión, también para reivindicar justicia así como discutir sobre la república que queremos construir.

En esta ocasión desde Izquierda Xunida de Pravia quisimos dar un paso al frente y construir esos espacios para la memoria que otros, por desgana, dejadez o desprecio, prefieren que no tengan espacio en nuestro concejo. Por ese motivo nos propusimos dar un paso al frente organizando unas jornadas tituladas “Memoria y República” que, con espíritu de continuidad, sirvan como referente para el republicanismo y la reivindicación de nuestra memoria cada año en Pravia.

Se llaman así porque queremos hilvanar ese fino hilo democrático que nos une con aquella república robada y con quienes por ella dieron su vida. No queremos una república de vitrina, de museo, no queremos exponer banderas y constituciones, sino construir un nuevo modelo de estado que tenga sus pilares en la igualdad entre ciudadanos. Tampoco queremos una república construida sobre el olvido y la injusticia, que permita que cientos de miles de sus ciudadanos reposen en fosas y cunetas, que sigan siendo víctimas sin justicia ni reparación, obligados a un olvido forzado, a la desmemoria de quienes prefieren vivir sobre la injusticia.

Francisco Prendes Quirós, David Fernández y Jesús Iglesias

Abrimos las jornadas con una charla titulada “El republicanismo como proyecto de futuro” en la que estuvo presente Francisco Prendes Quirós, presidente del Ateneo Republicano de Asturias y quien hizo un repaso sobre lo que el republicanismo fue y debe ser en un futuro, destacando la importancia de buscar una alianza amplia entre todos los sectores de la sociedad que aspiran a ese cambio de modelo de estado, incluída la derecha. Reseñó la importancia de que el PSOE rompiese su compromiso con la corona y asumiese el ideario republicano pues sin el PSOE no se puede construir esa república por el momento y que puede ser superado por la sociedad si no lo asume. En el acto intervino también Jesús Iglesias, senador de Izquierda Xunida, que disertó sobre qué república propone IU, coincidiendo en muchos aspectos con los planteamientos de Prendes Quirós.

David Fernández y Luis Miguel Cuervo

La segunda sesión de las jornadas giró en torno a la república que nos robaron y bajo el título de “La represión franquista en Asturies y Pravia” intentó hacer una breve aproximación a lo que supuso la represión en Asturies y, más concretamente, en Pravia. En esta charla tuve el honor de poder compartir mesa con Luis Miguel Cuervo, investigador de la represión en Asturies y con quien me une el haber sido una de las primeras personas con las que me aproximé a la cuestión memorialista cuando el concepto Memoria Histórica ni siquiera se utilizaba. Luis Miguel hizo una amena exposición de lo que la represión supuso en toda Asturies y aportó datos muy importantes sobre aspectos desconocidos de la historia reciente de nuestro concejo.

Jesús Lastra y Noemí Martin

Finalmente las jornadas se cerraron con el ya tradicional homenaje a las víctimas del franquismo que consistió en una ofrenda floral en el Monteagudo con familiares de las víctimas que allí reposan y un acto político en la cantera de Cañéu. En ambos actos intervinieron Jesús Lastra, coordinador local de Izquierda Xunida de Pravia y Noemí Martin, diputada autonómica de Izquierda Xunida. Jesús valoró la importancia de no olvidar, de la celebración de este acto en esta fecha y lugar como reconocimiento a quienes en Pravia dieron su vida por un sistema democrático nacido de las urnas. Destacó su tristeza ante la inexistente sensibilidad del Ayuntamiento de Pravia y, más concretamente, el PSOE de Pravia que de forma reiterada se niegan a presentar y apoyar la moción de Izquierda Xunida de Pravia de apoyo a la querella argentina que investiga los crímenes del franquismo. Noemí por su parte destacó la importancia de seguir recordando a todos quienes perdieron la vida por la república, destacando el papel de quienes como ella, habían perdido familiares víctimas de la represión.

Un momento del homenaje en la cantera de Cañéu

Unas jornadas, las primeras, llenas de errores fruto de la inexperiencia pero que nos sirvieron para poner los cimientos para construir esos espacios hoy por hoy fundamentales para las republicanas y republicanos de Pravia, así como para todas aquellas y aquellos que no olvidamos y que creemos que la izquierda debe estar comprometida con los derechos humanos y la memoria democrática de nuestro país.

Tal y como en la cantera de Cañéu gritamos los presentes, ¡Viva la república!

Tres veces tres

«Te digo, Pedro: no cantará hoy el gallo antes que hayas negado tres veces que me conoces”» (Lucas 22,34)

 

Tres veces tres negó Pedro conocer a Jesús, y tres veces tres tuvo el PSOE local para llevar a pleno la moción de condena al franquismo y de apoyo a la querella argentina que presentamos desde Izquierda Xunida de Pravia en septiembre, días antes de que nuestros representantes políticos municipales desfilasen tras la cruz y a paso de legión, coincidiendo con la negra efeméride de la entrada de las tropas fascistas en Pravia setenta y siete años atrás.

No debería coger por sorpresa esto ni tampoco le daría mucha importancia, ya que estamos acostumbrados a que todo lo que se presenta por Izquierda Xunida o cualquier colectivo que no sea afín al partido gobernante suele ser ninguneado, sea una pregunta escrita sobre un caleyo o sean más de 1.500 firmas contra la privatización de un servicio público. Pero en este caso la indignación es inevitable, porque en esta ocasión hablamos de un desprecio manifiesto incluso al sentir mayoritario de la militancia socialista a la que nos dirigimos por carta, y la que nos consta se manifestó favorable a apoyar esta moción en el Ayuntamiento.

No voy a entrar a hacer juicios sobre lo que la opinión de la militancia cuenta o deja de contar en la Casa del Pueblo, ya que es un asunto que no incumbe más que a los propios afiliados, pero sí que me produce una cierta desazón este desapego y desprecio por todo lo relacionado con la memoria democrática por parte de un sector de la izquierda de nuestro concejo.

Sesión del Consejo Municipal de la Memoria con representantes de PSOE, PP, IU y centros educativos

Fíjense en esta foto. Probablemente no la hayan visto nunca, casi me atrevería a asegurar que no existe otra foto similar a ésta. Se trata de una reunión del ya inexistente Consejo de la Memoria, que funcionó durante poco tiempo en la pasada legislatura. Esta foto produjo roces. Los representantes del equipo de gobierno recriminaron a un militante de Izquierda Xunida haberla sacado. A día de hoy podemos inturlo, pero no sabemos cuál fue el motivo de dicho enfado. Si fue que no quería que se difundiese demasiado la existencia de una comisión pedida con insistencia por IU y que era obvio que no resultaba cómoda al PSOE, o simplemente no querían dejar constancia de que personas de IU hubieran sentado sus posaderas en el espacio reservado a concejales. No lo sabemos, pero lo que sí que tenemos claro es que este tema no gustaba al PSOE local, que no tuvo el coraje de aplicar una de las leyes insignia que su partido había impulsado a nivel estatal pese a todos sus defectos y limitaciones que son muchos y graves.

Basta hacer un recorrido por el callejero de nuestra villa para darnos cuenta de que el PSOE de Pravia no solo no defiende la memoria democrática, sino que consiente y mantiene nombres de falangistas, fascistas confesos o dictadores. Ni las mayorías absolutas ayudan a que el PSOE praviano se quite determinados complejos, comience a hacer un poco de justicia y de memoria, y deje de conservar placas en honor a aquellos que hicieron tallar el testamento del caudillo en el Ayuntamiento.

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Jesús Lastra (IU) y Toni Solar (alcalde del PSOE), en el último acto que confluyeron IU y PSOE en 2011

Ni siquiera cuando se inauguró uno de los dos monolitos que en nuestro concejo recuerdan a las víctimas de la represión, el equipo de gobierno tuvo un poco de valentía, y no fueron pocos los reproches por vincular la república con las víctimas del franquismo. No seré yo quien les vaya a dar lecciones de historia a nuestros dirigentes, pero tengo la casi certeza de que el motivo por el que todos ellos fueron asesinados fue porque no comulgaban con quienes dieron un golpe de estado para derrocar un régimen democrático, como fue la II República. Supongo que a nuestros gobernantes locales no se les contagia nada de ese alma republicana que tanto pregonó el PSOE en su última Conferencia Política.

En un concejo como Pravia, que tanto sufrió la represión y en el que tantas vecinas y vecinos perdieron su vida de muerte matada, es indispensable recuperar su memoria, la de las y los demócratas que yacen en nuestras cunetas y fosas comunes. Tres veces tres se negaron a condenar el franquismo y apoyar a los jueces argentinos que investigan la desaparición forzada y la represión de la dictadura. Quizá el problema sea, en definitiva, que sólo nos puede doler a quienes pusimos los muertos y no sabemos ya dónde buscarlos.

El Cristo de Pravia: las fiestas que fueron (I)

Las fiestas del Cristo en Pravia son, al menos para mí, el fin del verano, especialmente cuantos más años voy cumpliendo. Llegar al 9 o el 10 de septiembre significa el cambio de ritmos, la vuelta a las rutinas y, por qué no decirlo, la llegada de esa chaquetina “por si refresca” que hasta ahora teníamos en el armario. Cuando Clarín describía Vetusta en “La Regenta”, lo hacía diciendo “con octubre muere en Vetusta el buen tiempo”. Algo así nos pasa en Pravia con septiembre, queramos o no, ese tono grisaceo tiende a cubrirlo todo también en nosotros, cosas que compartimos los que a lo largo de los tiempos fuimos capitalinos en algún momento, supongo.

Un año más, las fiestas del Cristo volvieron a ser probes, sinsustancia, envueltas en ese halo de aburrimiento y de aparente dejadez en el que parece que llevan años sumidas y con pocos visos de que cambie.  Esta opinión, compartida por gran número de pravianos, creo que se ve ampliamente reflejeda en el escueto e improvisado programa festivo.

Y es precisamente el programa festivo lo que hace comprender, pasen los años que pasen, la motivación o el contexto histórico de cada momento. Un simple vistazo a un programa de fiestas te puede ayudar a ver si estamos ante una época de vacas gordas o flacas, pero también ayuda a vislumbrar la implicación de sus organizadores pues, como dice el dicho, “la necesidad agudiza el ingenio”.

A continuación recopilo algunos de los programas que anunciaban las fiestas del Cristo de Pravia durante el pasado siglo, más por lo anecdótico de sus propuestas, que por simpatía con las mismas.

El Noroeste, 20 de septiembre de 1901

Arrancábamos el siglo XX con un programa que nos puede despertar una sonrisa visto desde el siglo XXI. En 1901 arrancaban las fiestas el 28 de septiembre con “una banda de instrumentos del país, y el disparo de bombas de grueso calibre”. El primer Cristo del siglo XX se iniciaba así con música tradicional y folklore que tomaba fuerza con un desfile de gigantes y cabezudos recorriendo las calles de la villa.

Después se celebraba una de las actividades que, desde nuestros días quizá nos extrañe pero muy propia de la época como era el baile de la pavana que, aunque en la noticia se diga que era de la época de Luis XV, fue más bien de su antecesor Luis XIV. Este baile, originario de la corte española del siglo XVI, fue tan popular en su época dentro y fuera de España que, como vemos, siglos después aún se interpretaba en determinadas celebraciones como una muestra de folklore. (Video aquí: Pavana d’Espagne)

La primera jornada se completaría con actuaciones de la banda de música de Gijón y con sesiones de fuegos artificiales, que unidos al alumbrado festivo, darían color a la verbena.

Al día siguiente volvería a haber desfile de Maraxas, Tarascas y Gigantones, así como la procesión religiosa. Para acabar las fiestas, el último día se haría un reparto de pan entre los pobres con una carroza que recorrería el centro de la villa y se celebrarían carreras de cintas y cucañas al son de la banda de música.

Para concluir las fiestas, tras la última verbena, se daría fuego en palabras de El Noroeste “a una potente batería que simulará la derrota de Kitchener por el bravo Dewet (sic)” haciendo mención a la política internacional de la época con esta referencia a la guerra de los Boers

El Pueblo Astur, 4 de agosto de 1914

Llegamos a los años diez, y con ellos las fiestas van modernizando su programa e incorporando nuevas actividades.

Es el caso del programa festivo de 1914 que, entre sus muchas actividades, incluía las exhibiciones aeronáuticas durante dos días a cargo del “famoso Domenjos, que tantos éxitos obtuvo con sus emocionantes vuelos invertidos”, una retreta con más de 400 exploradores de toda Asturias y las ya tradicionales exhibiciones de fuegos artificiales. Todo ello, como sobra decir, acompañado de música.

Cabe destacar que ya se comienza a hacer referencia a la existencia de trenes especiales para que acudan forasteros a Pravia a celebrar las fiestas, lo que nos hace pensar que eran de bastante renombre en la redonda.

 Continuamos avanzando en los años diez y llegamos a 1916, año en el que se siguen incorporando novedades al programa festivo.

El Noroeste, 28 de septiembre de 1916
El Noroeste, 28 de septiembre de 1916 (Pulsa para abrir)

Las fiestas se celebraron entre el 28 de septiembre y el 1 de octubre y de su programa nos da cuenta El Noroeste de Gijón.

Música tradicional, fuegos artificiales, cucañas con premios en metálico para los ganadores y una grandiosa iluminación a la veneciana dan color a las fiestas que van aumentando en programa y repercusión. También, como ya ocurría en años anteriores se haría un reparto de pan entre los pobres financiado por la colonia de asturianos en La Habana.

Pero en 1916 aparecen novedades que desde nuestro punto de vista pueden sorprender. La primera es la presencia de un gigantesco globo aerostático para los “forasteros”. La segunda es que la comisión ha realizado las gestiones oportunas para que se conceda permiso para celebrar el baile en la acera de la Colegiata, cosa que hoy en día nos puede provocar una sonrisa, pero que entonces debía ser misión de difícil cumplimiento dado lo resaltado de su consecución. También cabe destacar, puesto que hoy en día no se realiza, la existencia de una feria de ganado que congregaba lo mejor del campo praviano.

Lo que sí que no tenemos claro es si al final se pudo realizar la exhibición aeronáutica, pues como se relata en la noticia, poco antes de comenzar las fiestas, aún estaba la comisión negociando los permisos para su realización.

La Prensa, 27 de septiembre de 1923 (Pulsa para ver completo)
La Prensa, 27 de septiembre de 1923 (Pulsa para ver completo)

Avanzamos un poco más y nos adentramos en los años veinte, los felices años veinte y con ellos el programa festivo sigue creciendo. Se abrían las fiestas con la feria de ganado vacuno, caballar, asnal y porcino, que contaba con importantes premios en metálico debido al apoyo económico de la Diputación provincial y del Ayuntamiento.

El día 29, día del Cristo, se celebraba el desfile de carrozas que salía desde Prahúa y recorría las calles de Pravia con varias carrozas con diferentes alegorías.

Como prueba deportiva cabe destacar el partido que enfrentará el día 30 al Deportivo Ovetense y al Stadium de Avilés.

Música, fuegos artificiales, verbenas y diferentes bailes en el Ayuntamiento y en diferentes sociedades completában el programa. Este año se especifican los trenes especiales que salían de Oviedo a las 14:30 llegando a Pravia a las 16 horas y teniendo regreso a las 20 horas.

Continuará…

Una historia sobre la incomunicación entre Pronga-Beifar

Hace ya tres años que una de las cada vez más frecuentes riadas del Nalón se llevó por delante la pasarela que une Pronga con Beifar, complicando las comunicaciones entre ambos núcleos. Los unos no pueden acceder al tren, los otros no pueden ir a misa, y los todos, en definitiva, tienen que dar vueltas en coche de varios kilómetros para poder sortear el obstáculo del río.

Pero esta incomunicación tampoco es reciente, porque ya hace 102 años, se denunciaba los problemas que tenían los vecinos de la zona para poder cruzar de una orilla a otra.

La “Revista General de Enseñanza y Bellas Artes” recogía en su número 32 del 15 de abril de 1911, un artículo que bajo el título “La enseñanza en Asturias” recorría la situación de las escuelas en todo el territorio asturiano, siendo de interés para los pravianos el siguiente fragmento:

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Como vemos, la incomunicación de ambos núcleos no es algo nuevo, aunque sí sea más comprensible en una época como aquella que en pleno siglo XXI, con los avances técnicos a nuestra disposición para remediar el problema. Aunque de aquella el problema era principalmente de los niños que se veían imposibilitados para acudir a la escuela durante los meses de invierno por la dificultad para cruzar el río, hoy en día afecta a todos los vecinos, teniendo en cuenta el envejecimiento de la población. Tampoco se libra el alumno de Pronga que tiene que ir al Instituto. Hay cosas que 102 años después no cambian, como si el tiempo siempre tendiese a pararse en el mismo punto de la historia.

Estado actual de la pasarela (Foto: Izquierda Unida de Pravia)

Presentación de “Villafría 1934. Luz en la memoria”

Esta mañana estuvimos en Villafría (Uviéu/Oviedo) presentando nuestro libro “Villafría 1934. Luz en la memoria” en un acto muy emotivo donde tuvimos el honor de contar con la presencia de algunos de los familiares de las víctimas de aquella matanza que un 13 de octubre de 1934 segó las vidas de 32 personas a manos de los regulares.

Tuve el honor de presentar el acto, aquí os dejo unas breves palabras que pronuncié.

Buenos días a todas y todos, soy David Fernández, autor junto a Rubén García Riesgo, Arantza Margolles Beran y Julio César Iglesias de esta obra que sacamos hoy a la luz.

Queremos iniciar este acto agradeciendo vuestra presencia aquí a unas horas tan intempestivas y con una climatología que no acompaña. Queremos, en primer lugar, daros las gracias a todas y todos por vuestra asistencia, pero en especial a los familiares que hoy nos acompañan y con los que hemos tenido el placer de conversar y reconstruir, pieza a pieza, este trozo olvidado de la memoria de Oviedo y de Asturias.

Decía Saramago:

“somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir”.

En eso coincidimos, en ambas afirmaciones: porque la memoria que tenemos es lo que somos y por eso es tan importante el reconocimiento y la investigación rigurosa de todo lo que colectivamente nos ha hecho ser lo que somos, como conjunto, como sociedad. También somos la responsabilidad que asumimos, y aquí me quiero parar un poco más, porque como historiadores debemos reivindicar nuestra responsabilidad en esta tarea. La memoria es débil, frágil, incluso desagradecida con el paso del tiempo. Nuestra tarea es recopilar, ordenar e hilvanar ese fino hilo que une el pasado con el presente, transformando los recuerdos en palabras de la forma más objetiva posible. Sin embargo, ser objetivos no significa ser neutrales, por tanto no podemos escapar de la responsabilidad de transmitir no solo los hechos, los datos, las fechas, sino también el sufrimiento que causaron unos hechos que no por pasados son menos dolorosos. ¿Cómo pretender hacer pasar página a los supervivientes de una tragedia como esta que aquí contamos y que su dolor se tape con el cruel manto del olvido? ¿Cómo pretender que la memoria sea selectiva y restrictiva, con paréntesis y velos de amnesia?

Nuestro compromiso, como ciudadanos primero y como historiadores, es dar voz a nuestro pasado, reconstruirlo y hacerlo llegar a nuestros días, para no olvidar, porque una sociedad democrática no se puede construir sobre los cimientos del olvido. Sin memoria no hay justicia, pero para tenerla también hay que tener memoria de la injusticia.

La Nueva España, edición Oviedo – 27/10/2012

En este acto no solo queremos presentar esta obra histórica, sino también rendir un sentido homenaje a esas 32 víctimas que perdieron la vida otro octubre de hace 78 años, que fueron víctimas de una represión desmedida y de una violencia tan extrema que, tantos años después, sigue produciendo el mismo sentimiento que las crónicas que allá por enero de 1936, pasada la censura, empezaban a escandalizar a toda España.

Autores, de izq. a dcha: Rubén García Riesgo, Arantza Margolles Beran, Julio César Iglesias Rodríguez y David Fernández González

Intervención de Arantza Margolles, coautora:

La del 13 de octubre de 1934 fue una mañana muy parecida a ésta. El cielo, encapotado y gris, parecía predecir la tragedia. Pero la pequeña Laura tenía once años, y con once años uno no aprecia la escala de grises. Todo es luminoso, con color, porque hay toda una vida por delante de uno. Pensándolo así, fue una fortuna que Laura no supiera aquella mañana que iba a morir aquel mismo día.

Laura era la pequeña de los siete hijos de Domingo Franco y Carmen Corral, residentes en el número 2 de Villafría. Aquel 13 de octubre la sacaron, junto al resto de su familia, fusil en mano, de su casa, y no pudo hacer nada cuando oyó, a lo lejos, los tiros que estaban acabando con la vida de su padre y de José Valle, un empresario muy de posibles, muy cuidado de Dios. Muy de derechas, en definitiva. Muy poco sospechoso de pertenecer a un movimiento revolucionario del que poco o nada se sabía en Villafría más allá de los trapos blancos que colgaban de las ventanas en señal de neutralidad.

Laura oyó también los gritos de su hermana Argentina implorando caridad por su padre. Nunca llegó a saber que ella, Argentina, y otra de sus hermanas, Benjamina, pudieron salvarse por esconderse entre unos sacos de virutas, bajo la escalera. Imposible para ella que la Benja le contase cómo se derramaba la sangre de su casero Casimiro Álvarez por los escalones. No lo pudo saber jamás porque a Laura, como a Vicente Secades, el yerno de Casimiro, como a Germán Bárcena y su esposa Josefa, como al hermano de ésta, Celso, le pegaron un tiro mortal. Un tiro, como también a su padre Domingo, como a su madre Carmen y como a sus hermanos Manuel, y Luis, y Emiliano, y Rosario, y a ella misma, niña aún, a ella misma que, de habérselo preguntado, probablemente no hubiera sabido definir qué era o qué dejaba de ser la palabra “política”.

Entre todos los cadáveres de las casas 1 y 2 se encontraron, también fusilado, a Francisco el pescadero, que vivía un poco más allá, en el número 3. Mientras Francisco era asesinado a tiros, y mientras lo era también su padre Francisco, su madre se encontraba guisando gallinas para los matadores: de no haberlo hecho, ella también hubiera engrosado la larga lista de víctimas mortales de Villafría.  Porque en la casa 3 también mataron a Ramón, a Rodolfo, a Amadeo y a Belarmino, los familiares políticos de la hermana de Francisco que, irónicamente, salvó su vida gracias al ejército que guardaba estrecha vigilancia a la entrada del barrio. No la dejaron pasar. Sólo al día siguiente supo que sus familiares habían sido pasados por las armas.

Desgraciadamente, este cuento macabro no termina aquí. Y debemos de seguir contándolo, debemos de seguir pronunciando nombres. Los de la casa 4, por ejemplo: Rufino Rimada, que pagó con su vida el enfrentarse a los soldados que, de un tiro y por mero placer,  habían entrado en casa matando el bien más preciado de la familia: un hermoso gocho listo ya para matar, por supuesto, de formas más ortodoxas. Hemos de mencionar también a su suegro, Adolfo Secades, cuyo delito fue abrir la puerta a los soldados que, nada más hacerlo, le pegaron un tiro, y a sus cuñados, Manolo y José Secades. A Ricardo Álvarez y a sus hijos Avelino y Ovidio, que huían del caos que se había desatado en Fozaneldi buscando refugio en Villafría.

Llegamos ya al final. Llegamos ya a este mismo lugar, a este paraje hoy tranquilo que es la fuente’l Cañu. Aquí, con el puño en alto “para dar ejemplo” fusilaron a los hermanos Jesús, José y Antonio Carriles, a Manuel Fernández y a Lolín Alvarez. Ninguno de ellos había levantado el puño antes, en su vida.

De la injusta e intolerable represión sin sentido que se hizo en Villafría, queda por fin testimonio documentado. Hemos tardado setenta y ocho años en hacerlo. Hasta ahora no existía ningún listado de las víctimas de Villafría, ni un número exacto, ni ningún análisis comparado de lo publicado desde entonces hasta ahora por unos y por otros. Hemos tardado setenta y ocho años y esperamos haber dado cuenta, porque ya era hora de hacerlo, de lo que pasó en Villafría. Sólo una cosa se nos ha quedado en el tintero. Es la más importante pero, tristemente, la más difícil de responder: ¿qué hicieron las treinta y dos víctimas de Villafría para merecer su muerte? ¿qué delito mortal cometió la pequeña Laura Franco Corral como para justificar su asesinato? Lamentablemente, nunca podremos contestar a esa pregunta, ni hoy, ni dentro de otros setenta y ocho años, porque es una pregunta que, definitivamente, no tiene respuesta posible.

Lo que no podemos olvidar es que las víctimas de aquella violencia no fueron solo las 32 personas asesinadas en Villafría, sino también sus viudas y sus hijos, que vieron una vida marcada por la ausencia y por la peor represión de todas: la del olvido.

Va a tomar ahora la palabra Teresa Secades, nieta de Adolfo Secades y sobrina de Manolo y José Secades García y de Rufino Rimada. Teresa, la voz que durante muchas décadas peleó porque se recuperase la memoria de quienes perdieron su vida aquí, no podía faltar en este acto por su lucidez, por su compromiso y por haber sido, durante tantos años un referente en la reivindicación de la recuperación de la memoria de esta ciudad. Os dejo con ella.

[…]

Para concluir, nos gustaría agradeceros la presencia a todas y todos pese al mal tiempo que nos acompaña. Queremos agradecer a la Fundación la Izquierda d’Asturies su apoyo incondicional en la edición de esta obra, apoyo sin el cual no hubiera podido ver la luz un trabajo impreso de estas características dada la tempestad económica en la que la cultura y la Memoria son víctimas de sus vaivenes. En este apartado queremos hacer una mención especial a Víctor Picallo, que pese a sus broncas y llamadas, ha sido el mejor editor que podríamos haber tenido. Queremos mostrar también nuestro agradecimiento a Izquierda Unida por el apoyo mostrado y por habernos facilitado medios para realizar este trabajo. Pero, si a alguien debemos el mayor agradecimiento es a Teresa Secades, a Ángel Rodríguez Franco, a Soledad Rábade García, a Pilar Barredo Solís y a Xesús Nel García Álvarez, a todos ellos, por habernos aportado sus testimonios y ayudado a encajar todas las piezas que faltaban para la reconstrucción de esta historia. Sin ellos, esto no hubiera sido posible.

Muchas gracias.

Parte del público asistente, familiares de las víctimas y amigos. (Foto: El Comercio)

Entrevista realizada a Arantza Margolles y David Fernández en el programa “Noche tras noche” de la RPA con motivo de la presentación del libro:

Muere un socialista, Luis Gómez Llorente

Estaba ultimando una actualización del blog esta mañana cuado me sorprendió el fallecimiento de Gómez Llorente y, evidentemente, no dudé en postergar el ya de por sí varios días postergado texto anterior para reservar mi actualización de hoy a la muerte de uno de los principales referentes del socialismo español de la última mitad de siglo.

Podría recordar la figura de Gómez Llorente como el firme defensor que fue de la enseñanza pública y laica, pero ése, un valor que debe suponersele a un socialista, no debe centrar el resumen de su vida pocas horas tras su muerte. La figura de Llorente es sinónimo de socialista convencido y convincente, que unido eternamente a su pipa reencarna los valores clásicos del socialismo pablista y en quien todos aquellos que somos socialistas encontrábamos un referente.

En mi casa, con varias generaciones de socialistas a la espalda, siempre fue recurrente la referencia a Gómez Llorente, entre otros muchos, como esos ejemplos de socialistas sinceros que el aparato de turno fue usando y tirando, desprendiéndose por el camino de algunos de los mejores miembros que componían su capital humano durante décadas.

Con la muerte de Luis Gómez Llorente muere gran parte de ese socialismo digno, que cuando en el XXVIII Congreso del PSOE, un Felipe González que ya había abandonado a Isidoro en el camino y acataba las órdenes de la Internacional Socialista y la socialdemocracia alemana para desarmar ideológicamente el partido obrero por excelencia de la historia de España, supo plantar cara y defender con la razón y el corazón el legado por el que muchos habían dado su juventud y su vida. La pugna de si marxismo sí o marxismo no, no fue una guerra meramente formal de nomenclatura, fue una pugna entre la dignidad del socialismo clásico y el oportunismo de los arribistas que priorizaron el marketing a las ideas. Felipe González consiguió eliminar el marxismo de la definición del PSOE y muchos gritaron “¡Felipe, Felipe!”, extasiados por el retorno del líder mesiánico que volvía ufano al ver su órdago cumplirse a la perfección. Sin embargo algunos, como hicieron toda su vida, preferían gritar “¡PSOE, PSOE!”, desde su dignidad a un ideal tan noble como prostituido desde entonces.

Con Gómez Llorente, quienes nos sentimos socialistas por tradición y convicción estamos un poco más huérfanos. Muchos somos quienes tuvimos que buscar refugio en otras formaciones políticas más respetuosas con el ideal del socialismo democrático. Otros muchos más, como decía Hildegart al abandonar el PSOE en 1932, son esos marxistas sin partido, hartos ya de quienes traicionaron al socialismo para imponer “el socialenchufismo”.

Hoy, un hijo predilecto de aquellos que traicionaron no solo a Gómez Llorente, sino al propio ADN del PSOE le elogia, sin rubor. Quizá si las tesis de gente como Gómez Llorente o Francisco Bustelo hubiesen triunfado, el devenir del PSOE en la Historia reciente y de la Transición, podrían haber sido muy diferentes.

Dejo unas palabras de Luis Gómez Llorente publicadas en El País el 10 de julio de 1981 bajo el título de “Los socialistas ante su 29º Congreso”:

“Tomen ustedes los discursos de Prieto, de Largo, aun de Besteiro, o los escritos de Pablo Iglesias, vean lo que decían sobre el régimen económico capitalista, sobre el nacionalismo vasco o catalán, sobre el problema militar, sobre la Iglesia española, sobre el orden internacional, fíjense incluso en los programas electorales que planteaban, y compárenlos con las piezas oratorias o con los escritos de Felipe González, sea en el lenguaje -cosa bien significativa-, sea en el fondo de sus actitudes con respecto al sistema económico y social existente. Resulta obvio que algo habría que cambiar, puesto que la realidad actual es en parte diferente, pero se ha cambiado tanto en las posiciones que, naturalmente, no todos los socialistas han de pensar que tenían que modificarse en la misma forma”.

 

¡Que la tierra te sea leve compañero!

36 años después, el primer congreso de víctimas del franquismo

Los pasados 20, 21 y 22 de abril tuve el honor de participar en el I Congreso de Víctimas del Franquismo que se celebró en la ciudad madrileña de Rivas-Vaciamadrid. Y digo “tuve el honor” porque es todo un privilegio ser partícipe de un primer congreso, más si cabe en este caso, que por primera vez tras la muerte del dictador se organizaba un encuentro que agrupaba a todas las víctimas de su régimen.

Como historiador estoy acostumbrado a acudir a congresos, a jornadas y simposios, pero el alto nivel que se supone a los encuentros organizados por la institución académica suele devenir en una suerte de guerra de egos entre los aspirantes, y suelen tener un ambiente frío y hostil, movido generalmente por intereses recíprocos. En este congreso la sensación ha sido todo lo contrario: de integración, de colaboración y de tener patente que, ante todo, quienes nos interesamos o trabajamos por la Memoria Histórica estamos en el mismo barco. Desde los voluntarios que dedican su tiempo libre a la investigación, muchas veces de mayor nivel y envergadura que la de los profesionales de la historia, hasta los historiadores, el debate fue fluido durante todo el fin de semana y muy productivo, sobre todo de cara a tomar fuerzas y plantearse nuevos proyectos.

El encuentro tuvo tres ramas importantes. Por un lado, una más academicista en la que participaron historiadores de la talla de Julio Aróstegui, Ángel Viñas o Nicolás Sánchez Albornoz, o periodistas que desarrollan trabajos de memoria como Montse Armengou. Por otro lado, y de forma equitativa, se dio voz a los sin voz, a quienes fueron víctimas de la represión y el olvido. Se dio espacio a que las víctimas diesen sus testimonios, desde las que sufrieron la represión de la posguerra hasta los presos del tardofranquismo, donde intervinieron compañeros de la asociación de reciente creación La Comuna. Finalmente, y quizá lo más importante, se dio espacio y mucha voz a las asociaciones de recuperación de la Memoria Histórica que son las verdaderas protagonistas de la recuperación y puesta en valor de nuestra memoria colectiva.

 

La clausura del Congreso corrió a cargo del diputado de ERC Joan Tardá, que hizo un breve repaso por las últimas novedades e iniciativas legislativas sobre el reconocimiento de las víctimas. También intervino Carlota Leret, hija del capitán Leret, considerado la primera víctima de la Guerra Civil. Finalmente tuvimos ocasión de escuchar a Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de la Plaza de Mayo, quien nos dio un emotivo testimonio sobre las desapariciones forzadas en Argentina y nos sirvió para trazar ese fino hilo que une, con sus particularidades, a todas las víctimas que alrededor del mundo sufrieron el mismo destino.

Se celebró una asamblea final entre asociaciones que, entre otras cuestiones, acordó la creación de una coordinadora estatal de asociaciones de Memoria, un paso fundamental de cara a cohesionar, extender y fortalecer un movimiento fundamental para profundizar en la calidad democrática de este país. Sin memoria, sin verdad, sin justicia y sin reparación no es posible construir un país plénamente democrático. Como decía Ángel Viñas, Franco cabalgó a la dictadura a lomos de millones de cadáveres: los muertos de la guerra y los de la posguerra. Por todos ellos, por nuestra memoria, que este sea el primero de muchos congresos.

“Contra el olvido, pero sin la melancolía. Por la reparación y por la dignificación”
José Masa, alcalde de Rivas-Vaciamadrid

Acto de homenaje a la República 2012

Y un año más, 14 de abril en Pravia

El pasado sábado 14 de abril se conmemoró el 81º aniversario de la proclamación de la II República, una fecha simbólica para el recuerdo de un periodo histórico en el que en España se alcanzaron cotas de progreso social que aún son envidiables en la actualidad.

Por este motivo, a lo largo de toda Asturies se producen cada 14 de abril innumerables homenajes que pretenden aprovechar la efeméride para hacer un ejercicio de recuerdo de lo que pudo ser y nos frustraron, y de lo que queremos ser los republicanos.

Desde Pravia se hace desde hace ocho años un acto impulsado por Izquierda Unida en la cantera de Cañeo donde se pretende hacer un pequeño homenaje tanto a los ideales republicanos como a la memoria de las y los pravianos que dieron su vida por defender un sistema político más igualitario. Como ya es tradición, este año se realizó una ofrenda floral y se dieron unos breves discursos por parte de Jesús Lastra, coordinador local de IU, y de Gaspar Llamazares, diputado de IU en el Congreso por Asturias, en los que se homenajeó a los muertos por defender la legalidad republicana y se reafirmaron los ideales republicanos, así como se exigió verdad, justicia y reparación para las víctimas del fascismo en Pravia.

Quienes allí nos damos cita pretendemos, lejos de caer en el mero historicismo, dar un sincero y pequeño homenaje a todas esas personas que murieron de “muerte matada” y que reposan en zanjas y cunetas, con esa pretendida doble muerte que les quisieron dar: la física y la del recuerdo. Pero, sobre todo, lo que pretendemos es seguir enhebrando ese fino hilo rojo que nos une con quienes dieron su vida por conseguir una sociedad justa e igualitaria. Es nuestra obligación, como fue la de tantos, tomar su ejemplo y su memoria para rearmar nuestro discurso transformador y republicano, ser la voz de los sin voz.

Decía Ernesto Sábato que la mejor manera de contribuir a la protección de la Humanidad es no resignarse, y por eso es el deber de la izquierda política y social, de quienes nos situamos a la izquierda de lo posible, seguir parándonos a recordar a quienes nos cedieron el testigo para tomar impulso y seguir la lucha por la consecución de aquellos ideales republicanos y por seguir ahondando en la consecución de la tan ansiada igualdad.

Ni acato, ni respeto

Hoy hemos conocido la sentencia por la cual se inhabilita al Juez Garzón durante 11 años o lo que es lo mismo, pierde de forma definitiva su cargo. Una decisión tomada unánimente por los siete miembros de la sala y que dejo en manos de los expertos juristas determinar la legalidad de dicho proceso. Yo prefiero hablar de la ética y del sometimiento de la Justicia a los intereses de unos pocos.

El motivo por el que se condena a Baltasar Garzón es por haber dado orden de realizar escuchas a presuntos miembros de la trama Gürtel con sus abogados en la cárcel. Esta práctica, muy extendida en nuestro sistema judicial, parece ahora ser esgrimida por vulnerar el derecho de defensa de los imputados. Nadie alzó la voz cuando Garzón permitía escuchas a presuntos militantes de ETA en la cárcel (con el matiz del artículo 51.2 del código penal), ni cuando el sistema judicial lo consentía con los sospechosos de yihadismo. Tan siquiera nadie puso problemas ni cuestionó esta práctica cuando el juez encargado del caso Marta del Castillo permitió realizar escuchas entre Miguel Carcaño y su abogado.

Quienes hoy enarbolan la bandera de la infalibilidad de la Justicia, del respeto palabra por palabra de la legislación, son los mismos que no hace tanto reclamaban mano dura y que se saltase cualquier tipo de legislación vigente para mantener en la cárcel a De Juana Chaos pese a haber cumplido todo lo que la legislación española dictaba.

Es evidente que la legalidad choca con la ética y nos encontramos ante una campaña de acoso y derribo a un magistrado incómodo. A un juez que con sus errores, muchos y de bulto en el pasado, se atrevió a juzgar lo que nadie tuvo la valentía. No seré yo quien haga una hagiografía de Baltasar Garzón pues considero que en su carrera también ha habido errores y decisiones con las que no he estado de acuerdo ni lo estoy pero eso no me hace justificar ni mirar hacia otro lado ante lo que conlleva este juicio premeditado y con condena preconcebida, al igual que tampoco callé cuando el propio Garzón se lanzó contra Egunkaria en su nefasta teoría del “todo es ETA”.

La sentencia de hoy, independientemente del error que haya podido o no cometer el juez Garzón, es un ataque a la concepción misma de la democracia. Hoy se ha evidenciado que en este país es peligroso investigar y hacer justicia. Se ha demostrado que sigue habiendo estamentos que funcionan al margen de la ley y que tienen los mecanismos suficientes para autoprotegerse. Con esta sentencia se proclama que, amparado bajo el derecho a la defensa, cualquier individuo pueda seguir desde la cárcel dirigiendo sus actividades corruptas al eliminar elementos de control de sus actividades como las escuchas.

Conocida también la sanción al juez que instruye el caso Matas-Urdangarín hoy se vislumbra de forma más clara que en nuestro Estado hay cosas que no se pueden tocar: ni a los poderosos, ni a la Corona, ni al franquismo.

Cuando la Justicia deja de ser justa, no puede llamarse Justicia. Por ello, ni acato ni respeto esta sentencia.

Que nadie se olvide de la Memoria

“La lucha del hombre contra el Poder es la lucha de la memoria contra el olvido.”  Milan Kundera

Hace unos días, hablando con una persona encargada de dar forma a un trabajo de memoria histórica en el que estamos trabajando unos compañeros, nos preguntaba que, como historiadores, cómo veíamos ahora el presente y futuro del proceso de recuperación de la memoria histórica con la llegada de la derecha al poder en prácticamente todos los estamentos posibles.

Nuestra respuesta fue bastante unánime: la financiación y la ayuda pública prácticamente tiene que ser descartada salvo alguna que otra corporación municipal en manos de la izquierda que aún desarrolla proyectos sobre la memoria. Añadimos también que precisamente por ser ahora un tema denostado y pisoteado por una derecha que quiere seguir sintiéndose impune, y también por parte de la izquierda que mantiene complejos de supuesta equidad de víctimas, era más importante que nunca seguir impulsando y desarrollando trabajos en esta dirección.

La memoria, aunque muchas veces molesta, es un motor que hace avanzar a la sociedad. No es posible construir un modelo social justo mientras haya un régimen que se sustente con cunetas llenas de huesos como pilares o con muertes, abusos y torturas sin respuesta ni reparación. Recuperar la memoria es recuperar las voces del olvido, es poner puntos a heridas abiertas y es, ante todo, hacer justicia.

¿Cómo podemos querer construir un Estado moderno si basa su propia existencia en la propia injusticia? No podemos permitirnos seguir negando una realidad social existente, la de las miles de familias que aún a día de hoy no tienen respuesta sobre su propia historia familiar. Una historia que, en definitiva, es la historia más importante de uno: la de sus ancestros, la que explica de dónde viene y el porqué de su existencia. No hay peor castigo para un ser humano que negarle su pasado, que negarle la posibilidad de reencontrarse con los hechos y vivencias de sus predecesores; y esto, por desgracia, lo tenían y lo tienen muy claro las derechas, que saben que no tener un sitio material donde llorar o unos restos a los que rendir un homenaje es la nada, la inexistencia, el vacío más absoluto.

Sin memoria se corre el riesgo tan frecuente y tan dañino en el campo de la Historia de caer en la nostalgia, de que la bruma del tiempo edulcore los sucesos tiñéndolo todo de un tupido velo de inocencia pasada. Sin memoria, se corre el riesgo de que al ministro de propaganda de un régimen totalitario y genocida como el franquista se le permita redactar una Constitución y que a su muerte, con responsabilidad en varias muertes impunes, se le considere una pérdida para la democracia y que la nostalgia haga considerar nimiedades o asuntos baladí sus responsabilidades con un régimen de terror.

Sin memoria, el recuerdo queda en un anciano que suelta exabruptos y se bañó en Palomares, obviando a Julián Grimau, a Enrique Ruano, a los trabajadores de Vitoria o a los carlistas de Montejurra.

Sin memoria, en definitiva, seguiremos siendo un Estado construído sobre la injusticia, el dolor y la negación de nuestra historia. Sin memoria, los vencedores siguen venciendo y los vencidos somos doblemente vencidos.