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Estado Español – David Fernández

En defensa de la huelga general (para empezar)

El próximo 14 de noviembre está convocada, por fin, una huelga general simultáneamente en Grecia, Portugal y el estado español. Digo por fin porque ante los recortes, la destrucción y degradación sistemática del estado del bienestar, con ofensivas día sí y día también contra los eslabones más débiles de nuestra sociedad, es de difícil comprensión que la movilización y la protesta, al menos desde el ámbito sindical, esté a la cola de las movilizaciones sociales o de lo que gran parte de la sociedad reclama.

De todos modos una huelga, con argumentos más que fundados, debe ser secundada y apoyada, pese a no contar, como algunos creemos que debería ser, con una planificación de movilización continuada e indefinida. Vale más tarde que nunca y no seré yo el pájaro de mal agüero que con la que nos está cayendo se ponga ahora quisquilloso con los sindicatos. Por desgracia la campaña antisindical ya está tan implantada que hace que muchas de las quejas nos las tengamos que callar quienes creemos en la importancia de la lucha sindical y del papel que históricamente jugó y debe jugar el sindicalismo.

No seré yo quien haga una hagiografía de las centrales sindicales, tampoco seré yo quien me escude en todos sus males (que no son pocos) para justificar mi desmovilización, ni tampoco enarbolaré banderas de ultraizquierdismo tras las que lanzar picas contra los sindicatos. Es precisamente el discurso y la critica furibunda al sindicalismo, algo tan implantado (y en muchos casos con razón), lo que hace que estemos como estamos.

A lo largo de las próximas semanas se sucederán los ataques a los sindicatos, a los sindicalistas y al derecho a la huelga. Probablemente el discurso más extendido será el de los sueldazos de los sindicalistas, de sus inmuebles y de sus comidas. Se les olvidará decir que sindicalistas son también quienes hacen labor sindical en su puesto de trabajo o que también lo son Cándido Carnero de la CSI o Sánchez Gordillo del SAT, a quienes no se les puede precisamente acusar de vivir del sindicato.

No se trataba del bienestar del trabajador, sino del sostenimiento de un andamiaje que gravitaba sobre las espaldas de la clase obrera. La lucha de clases no era un medio, sino un fin o con finalidad en si misma, a saber: la de mantener en el candelero a unos cuantos resentidos o vividores, de temperamento y gustos burgueses, aunque continuamente renegasen de la burguesía. (La Nueva España, 4 de febrero de 1937)

Se intentará buscar la división en los puestos de trabajo, se dirá que los delegados y los comités de empresa son unos vividores, que los auténticos currantes van a trabajar porque no están para perder un día de sueldo como esos que no piensan en los trabajadores, solo en ellos mismos y sus intereses.

Enchufados estos dirigentes en sus cargos de oficina, se hacían bien presto a la vida burguesa, marxista por excelencia, y en su interior despreciaban profundamente a los trabajadores, cuyas reivindicaciones aparentemente propugnaban. La masa obrera era para ellos simple escabel en orden a escalar puestos: escabel al cual se le da después el más gentil punterazo, como a cosa que no sirve sino de estorbo. El obrerismo de que blasonaban era mero andamiaje para alzar el edificio de sus ambiciones archiburguesas; su vida toda, ficción y parasitismo. (La Nueva España, 9 enero de 1937)

Y no olvidemos tampoco que la principal queja será de la falta de patriotismo, la deslealtad, el optar por el camino que ellos consideran fácil de la huelga, en lugar de arrimar el hombro para salir juntos de la crisis e incluso se nos acusará de hacerle el juego al soberanismo.

Pero ha llegado el momento no de elegir, sino de obedecer. La salud de la Patria así lo exige. Obedezcan, pues, los obreros honrados que quieran contribuir de buena fe a edificar la Nueva España, la España una, grande, y libre que todos los buenos españoles anhelamos. (La Nueva España, 15 de enero 1937)

Nota: evidentemente recojo extractos de 1937, pero os apuesto algo a que en semanas venideras, lo dicho en esos extractos se podrá leer en la prensa de 2012.

El gallego que quería ser como Nixon

El 3 de noviembre de 1969, Richard Nixon, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica por aquel entonces, pronunció uno de los más célebres discursos de la retórica política y que pasaría a conocerse como «La gran mayoría silenciosa». En dicho discurso pretendía explicar sus planes para acabar con la guerra de Vietnam y buscaba el apoyo de lo que él definía como la «mayoría silenciosa», que no era otra cosa que los norteamericanos que, según su lógica, conformaban una mayoría al no formar parte de los multitudinarios eventos y protestas que se extendían por todo el país en contra de una guerra en la que nadie creía. Decía Nixon:

«Por lo tanto, a vosotros, a la gran mayoría silenciosa de mis conciudadanos, pido vuestro apoyo. Juré en mi campaña presidencial acabar con esta guerra, de manera que pudiese ganar la paz. He iniciado un plan de acción el cual me permitirá mantener ese juramento. Cuanto mayor apoyo pueda tener de los ciudadanos Americanos, más pronto este juramento podrá ser cumplido. Cuanto más divididos estemos en casa, menos probable es que el enemigo negocie en París.»

Si la sociedad se revuelve, si la hostilidad crece, lo mejor sin duda es aferrarse a decir que sólo unos pocos se oponen a tus ideas. Cuando esos pocos son miles, cientos de miles o millones, siempre quedará el juego de decir que muchos más millones están en sus casas. Es un juego de trileros políticos al que estamos muy acostumbrados y que lo ha contaminado todo. Cuando una huelga paraliza el 80% de un país y mueve manifestaciones masivas, siempre será más sencillo decir que los que fueron a la huelga lo hicieron coaccionados y que los manifestantes son una minoría, pues una mayoría no está en dicha manifestación.

Este simplismo político, esta facilidad para hacer piruetas políticas, es digna de personajes cuya prepotencia les ciega. Y, como siempre que a este lado de los Pirineos hablamos de prepotencia y simplismo político, no podía faltar en esta narración nuestro querido presidente.

El bueno de Mariano se puso el mundo por montera hoy y ni corto ni perezoso, no tuvo rubor alguno en evidenciar su simplismo político delante del mundo entero en la ONU. Dicen que las cosas mejor hacerlas bien que no hacerlas, y ya de hacer el ridículo, que sea como Dios manda:

«Permítanme que haga aquí en Nueva York un reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiestan, que no salen en las portadas de la prensa y que no abren los telediarios. No se les ven, pero están ahí, son la mayoría de los 47 millones de personas que viven en España. Esa inmensa mayoría está trabajando, el que puede, dando lo mejor de sí para lograr ese objetivo nacional que nos compete a todos, que es salir de esta crisis”

Nuestro Mariano quiso jugar a ser mayor, quiso que el mundo entero viese que él era un estadista de alto calibre, de esos que negocian en grandes cumbres el futuro de naciones enteras y que con sus discursos, respetables o no, pasan a la historia. Pero lo que Mariano consiguió no fue eso, sino aparecer como una quimera patética, como el transformista mal maquillado de un ajado cabaret.

Quiso nuestro presidente, en un burdo intento por emular a un más que probable ídolo de su juventud, jugar a ser Nixon, y no lo consiguió. Como decía Karl Marx en el 18 de Brumario de Luis Bonaparte:

«Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez, como farsa

Nuestro Mariano es una farsa como farsa fue su programa electoral y como farsa es su promesa de querer salir de la crisis. Mariano es un pelele, un pinocho que quiere ser grande y que no duda en buscar un suicidio colectivo y en destripar un Estado entero para servirselo en bandeja a sus amigos los mercados. Esperemos que el clima de respuesta social se convierta pronto en su Vietnam, por nuestra supervivencia y por su ego.

¡IVA España!

Todo eran risas: que si el verano, que si unas cañas aquí, que si picamos algo en la terraza… pero al final llegó septiembre  y con él la subida del IVA y la caída de España un par de escalones más hacia el subdesarrollo.

Desde hoy, la práctica totalidad de los bienes de consumo se gravarán con un 21% de IVA, exceptuando, claro está, los bienes de lujo, no vaya a ser que entre el estrés de salvar bancos con dinero público y de desalojar a familias, el caviar les vaya a sentar mal a banqueros y politicastros de guante blanco a su merced. En una situación como la actual, con más de 5 millones de desempleados, con familias en la calle y con miles de hogares donde no se percibe ningún tipo de ingreso, lo normal y lógico para reactivar la economía es elevar los precios, parecéis tontos.

Todos nos tenemos que apretar el cinturón y ser solidarios, no somos conscientes de que incluso diputados del PP que perciben 5.000 euros de sueldo las pasan canutas para sobrevivir. A mí, en un alarde de patriotismo, me alegra que ahora pase de tener un 15% de retención del IRPF a un 21%, ¿para qué quiero el dinero si con ello puedo salvar España? Si tengo que dejar de pagar el alquiler y volver a casa con mis padres, pues se hace, que no se diga que no hacemos sacrificios por salir de la crisis.

Mi fervor patriotico llega a tales cotas que invito a los otros 909.999 ciudadanos del reino de España que hoy se quedan sin cobertura sanitaria a que se unan a mí, que defiendan España y no se dejen sucumbir. ¿Qué es eso de la sanidad universal? Eso es cosa de cubanos y comunistas, nosotros somos libres, demócratas, nosotros podemos comprarnos un Audi si queremos. Bueno, quizá no tengamos dinero para comprarlo, pero tenemos la libertad de comprarlo, que a fin de cuentas es lo que importa. Libertad de comprar es libertad, la igualdad es solo cosa de progres y perroflautas.

Todo son risas… hasta que te das cuenta de que ésta es la puta realidad que nos toca vivir, de que hay miles de personas que a diario rebuscan en los contenedores de nuestras calles para comer y de que más de un 20% de la población se encuentra ya bajo el umbral de la pobreza y en riesgo de exclusión social. Cuando ves que una panda de hijos de la gran puta que priman los intereses de unos pocos sobre los de la mayoría, que carecen de la más mínima empatía social y humanidad para eliminar de un plumazo algo tan básico como el derecho a una cobertura sanitaria universal o para elevar impuestos sobre bienes de consumo y de primera necesidad, te das cuenta de que quizá estamos aún más cerca del abismo de lo que pensábamos. Quizá llegue el momento de romper la baraja, de cambiar el miedo de bando y de la rebeldía inunde las calles. El patriotismo no es una bandera, ni una selección, ni una nación. El patriotismo es estar con los tuyos, con los que sufren, con los eslabones más débiles de la sociedad, es estar con la mayoría silenciosa que sufre por la avaricia y usura de unos pocos. Pero pobres de esos pocos el día que los que menos tienen, por no tener, ya no tengan ni miedo.

Al final los locos teníamos razón

Hace 7 años, en 2005, se aprobó por referendum la firma de la Constitución Europea. Un referéndum que fue secuestrado por el efecto ZP y se intentó hacer de él una especie de segunda vuelta que ratificara la victoria de Zapatero puesta en duda desde la derecha mediática con teorías conspiranoicas en torno a los atentados del 11m en Madrid.

Por aquel entonces yo manifesté siempre públicamente mi oposición al tratado e hice campaña activa por el NO. Un amigo de las Juventudes Socialistas se extrañaba y me preguntaba «¿pero de verdad tú te crees esas cosas de la Europa del capital y de la guerra que dicen los comunistas?». Esta pregunta, con un tono peyorativo hacia «los comunistas» que no eran más que todas las formaciones a la izquierda del PSOE fuesen comunistas o no, hacía referencia a un slogan que la izquierda utilizaba en la campaña para condensar que se rechazaba dicha constitución porque solamente beneficiaba los poderes financieros y una política exterior agresiva con el mundo. Mi amigo me trató de loco, de antieuropeo, poco faltó incluso para calificarnos a quienes defendíamos desde la izquierda el no, de ser iguales que la derecha ultranacionalista.

Siete años después de aquella conversación que me quedó marcada, vuelvo a pensar en aquella oportunidad perdida de que la izquierda hubiese conseguido tumbar un tratado constitucional que solo beneficiaba al capital y se hubiese podido presionar por una constitución social, por una Europa de los ciudadanos. Con las consecuencias de la gran estafa de la crisis, asolando países y arrebatando la soberanía nacional a los pueblos de Europa, solo me queda recordar que se les avisó pero, como siempre, se nos trató de locos hasta que el rodillo del capitalismo feroz arrasó media Europa con el amparo de una UE que viaja a diferentes velocidades y en la que los pueblos de Europa son lo que menos importa.

Algo similar ocurrió en diciembre de 2010 cuando el Consejo de Ministros encabezado por Zapatero aprobó las privatizaciones parciales de Loterías y Apuestas del Estado y de AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea). En respuesta a dicha amenaza de privatización, los trabajadores de AENA se pusieron en huelga y paralizaron por completo los aeropuertos de España, dando solamente servicio a los vuelos de tipo médico. En aquella ocasión el ministro José Blanco decidió acabar con un conflicto que él mismo había generado militarizando el espacio aéreo. Por primera vez en la democracia se utilizaba al ejército para acabar con un conflicto laboral y en defensa de lo público. Por aquel entonces toda la prensa azuzaba contra los controladores, todo el mundo reclamaba como un derecho el poder irse de vacaciones a Punta Cana y nadie se planteaba, nadie pensaba siquiera, en que la protesta iba dirigida contra la privatización de los aeropuertos españoles, que se estaba defendiendo un patrimonio público que generaba riqueza y que el PSOE había decidido privatizar.

En aquel entonces también fue difícil explicarlo, también se nos trató a quienes desde la izquierda defendíamos la huelga de irresponsables, de  antipatriotas y de alarmistas. Se nos decía que con aquella privatización se mejoraría el servicio y no se perderían empleos. Hoy nos encontramos en la prensa que AENA ya se plantea reducir el 65% de su plantilla en 10 aeropuertos, unos 1000 de los 9000 de que dispone en total. Una vez más, se avisó, pero se nos trató de locos e irresponsables y hoy observamos cómo se desmantela poco a poco la estructura de aeropuertos públicos de España.

Unos meses después, en agosto de 2011, cuando el PSOE daba sus últimos coletazos en el Gobierno, se propició lo que muchos llamamos un golpe constitucional cuando el PSOE y el PP pactaron una reforma express de la Constitución que establecía por ley un límite del techo de déficit público en España. Muchos nos indignamos, muchos salimos a la calle y muchos alzamos la voz advirtiéndo de que dicha reforma abría las puertas de par en par a los recortes y las privatizaciones. Desde el PSOE se nos trató de locos, se nos atacó, se negó que se fuera a recortar nada y, lo que es peor, se trató de tonto a todo un país haciéndole creer que no tenía un fundamento ideológico, sino obligatorio.

Una vez más los locos, los utópicos, teníamos razón y hoy vemos cómo semana tras semana se destruye, se recorta, se ataca a lo público y se privatiza. Ahora, como entonces, muchos nos seguimos oponiendo a la destrucción sistemática de los servicios públicos, de los derechos y, en definitiva, de las personas. Evidentemente no todo el mundo puede decir lo mismo y quien privatizó, quien subió impuestos, quien recortó, no puede enarbolar ahora la defensa de lo público. Ante nosotros están los dos verdugos del estado del bienestar, el PSOE y el PP. Uno ideológicamente consciente y otro pragmáticamente obediente. Culpables los dos recorten o privaticen a velocidades diferentes. Tras dos reformas laborales del mismo color pero diferente tonalidad que se han demostrado inútiles y un atentado contra los trabajadores, queda claro que tras el golpe constitucional no queda espacio para el diálogo con quienes perpetúan el mismo sistema y buscan métodos de blindaje mutuos.

En nuestras manos está ser capaces de dar respuesta a esta crisis y proyectar un modelo alternativo no solo de salida a la misma, sino para la construcción misma de otro modelo social. Con el sistema en pleno colapso y una fractura social que pone en peligro la mera supervivencia de miles de personas es de vital urgencia la construcción de una alternativa sólida que señale con el dedo quiénes son los culpables y los cómplices de esta crisis, de no perdonar a los tontos útiles que se dejaron utilizar para imponer un modelo insostenible desde supuestas posiciones de izquierdas y de conseguir, como decía la última campaña de IU, que el miedo cambie de bando. En nuestra agenda debe estar, como primer punto, la confluencia de todos los conflictos sociales y la canalización de los mismos con el proposito de conquistar una nueva hegemonía que nos permita crear un nuevo modelo social.

La oposición a los recortes del Gobierno

En el pleno del Congreso de ayer tuvimos ocasión de asistir una vez más al rodillo del gobierno, al espectáculo de los indignos que aplauden cuando se aplasta a un pueblo y, tan patriotas ellos, se regocijan cuando éste pierde la soberanía nacional y la entrega a los intereses financieros.

En ese escenario, también tuvimos ocasión de ver la intervención de Cayo Lara, la única que podría considerarse realmente una oposición consecuente y desde la izquierda institucional a los desmanes de la derecha que nos gobierna. No es de extrañar que mes tras mes las encuestas sean cada vez más favorables hacia IU cuando a ojos de la gente es la única oposición frontal en las instituciones. Ahora falta, a mi juicio, conquistar las calles.

Una reforma electoral por la puerta de atrás

Hoy ha sido un día de golpes: golpes a los mineros y manifestantes en Madrid -incluídos niños-, golpes de la especulación y, sobre todo, el gran golpe a lo público anunciado por el Gobierno con el que se ataca, sobre todo, a los desempleados, funcionarios y pensionistas y se asemeja a las medidas de recorte dictadas en países intervenidos como Grecia o Portugal mediante las que se pretende dar un hachazo que recorte 65.000 millones de euros en dos años.

Pero hay una medida que quizá sea la que pase más desapercibida y no por ello es menos importante que es la que anuncia un recorte del 30% de los cargos políticos en los ayuntamientos. Esta medida es, simple y llanamente, demagogia y populismo que se aprovecha de una desazón generalizada de los ciudadanos hacia los políticos profesionales. Quizá el discurso transversal en ocasiones de colectivos como Democracia Real Ya o el 15M que no siempre han concretado del todo sus denuncias aunque casi siempre sean acertadas a mi juicio, ha provocado que exista entre la sociedad un descontento generalizado y sin ningún tipo de cribado hacia los políticos como ente abstracto. Se fomentó durante mucho tiempo que el problema de España era el excesivo número de políticos, un problema cuantitativo, cuando en realidad en problema no es la cantidad, sino la calidad y se intentó, en una suerte de mesianismo, hacer creer a quienes buscaban una respuesta fácil a la situación actual de nuestro sistema que la culpa era de los políticos, en general, sin matices ni más argumentaciones.

Evidentemente en España hay ayuntamientos que son un sumidero de dinero público, que malgastan, que confunden sus prioridades y, en algunos casos, que incurren en delitos con dinero público. La corrupción es una lacra profusamente diseminada entre los dos grandes partidos políticos que se turnan en el Poder y quizá por ello no se ha intentado nunca de manera eficiente perseguir y erradicar la corrupción, como tampoco se ha hecho nada por acabar con los privilegios de la Iglesia o por una efectiva lucha contra el fraude fiscal.

El problema, como decía antes, no está en la cantidad de políticos, sino en la calidad de los mismos y, sobre todo, en la conciencia de lo público que tengan. El Partido Popular se envuelve ahora en la bandera de la austeridad, del gasto eficiente de los dineros y de recortar y exigir sacrificios a los ciudadanos para salir de esta crisis que no es sino consecuencia del festín de unos pocos a los que encima se les rescata con el dinero de todos. Mientras nos exigen sacrificios, que nos repaguemos la sanidad, que hacinemos a nuestros estudiantes en clases saturadas, que ataquemos a los sindicatos por no arrimar el hombro en la destrucción del estado del bienestar, mientras todo eso ocurre, ellos, los austeros, gastan los dineros que no tenemos en promocionar la tauromaquia, en Fórmula 1 o en desviar tales cantidades de millones de euros para salvarles el culo a los causantes de esta catástrofe en la que nos encontramos que ni sabría siquiera cuantificarlo en pesetas.

Pues parece que ahora se dan las circunstancias perfectas, un cierto malestar de unos que quieren soluciones fáciles y un gobierno que busca saturar con recortes para que solo nos quedemos con la superficie desemboca en esto, en que de repente la solución para recortar el gasto es eliminar un 30% de concejales en España. Es curiosa esta medida cuando hay que tener en cuenta que en la inmensa mayoría de los ayuntamientos pequeños y medianos los concejales no cobran ni reciben ningún tipo de remuneración por su labor. También hay que tener en cuenta que en los casos en los que se cobra el problema no es por el número de concejales, sino por el partido que gobierna.

En mi caso, en el Ayuntamiento de Pravia, hay dos personas que perciben un sueldo por ejercer sus labores políticas: el alcalde y un concejal con una liberación completa. Personalmente opino que sus remuneraciones son excesivas, incluso diría que son obscenas para los tiempos que corren y, en el caso del concejal liberado, dudo de la necesidad de una dedicación exclusiva. Es mi opinión, evidentemente en el partido que gobierna creerán que los 4000 y pico euros mensuales que salen del Ayuntamiento para esos dos sueldos son más que justificadas, es su opinión y yo la respeto aunque no la comparta porque, como dije anteriormente, el problema de los ayuntamientos con los concejales no es un problema cuantitativo sino cualitativo y que depende de la ética de lo público que tengan los partidos gobernantes y no del número de concejales que componen el pleno.

Lo que sí está claro es que una reducción del número de actas reduce considerablemente la democracia porque facilita las mayorías absolutas del partido hegemónico, dificulta la representatividad de las diferentes opciones que le disputen el poder y ataca la posibilidad de entrada de formaciones diferentes al elevarse el ratio. Y esto no lo digo solamente por ser militante de una organización que por un puñado de votos está fuera del Ayuntamiento, lo digo por una mera cuestión de higiene democrática y porque la política de un municipio debe ser la representación de su composición social e ideológica y en la pluralidad y diversidad está la calidad democrática de un pueblo.

Para más datos sobre este asunto, hay un excelente análisis en el siempre recomendable blog «Fueya en blanco».

 

Con Fraga, hasta la braga

Lo reconozco, en cuanto escuché la noticia de la muerte de Fraga me recorrió por todo el cuerpo el cosquilleo de tener que escribir sobre ello. Nunca me alegro por la muerte de un ser humano, de hecho ni por los hombres y mujeres más ruínes que el mundo haya dado me alegro. La muerte es una liberación, es un punto y final que ahoga en olvido los peores actos cometidos. Y no, eso no se lo deseo a nadie, ni a mi peor enemigo.

Muchos seguramente mañana recuerden al señor Fraga Iribarne como un demócrata ejemplar, como un político de excepción que supo amoldarse de un régimen totalitario a un sistema democrático. Otros recordarán que es el fundador del partido que ostenta el poder en la práctica totalidad del Estado. Incluso en algunos medios de comunicación recordarán aquel ya clásico «con Fraga, hasta la braga» que resumía la relajación de la mojigatería de la censura o aquel esperpéntico baño en Palomares tras el affaire nuclear.

De lo que estoy seguro es de que a muy pocos les dará hoy por pensar en el otro Fraga. En el Fraga que puso voz y cara para justificar ante todo un país el fusilamiento de aquel comunista llamado Julián Grimau en 1963. Tampoco se hablará del Fraga que dirigía las fuerzas de órden público aquel 3 de marzo de 1976 que resultaban con la muerte matada de cinco trabajadores en huelga. Y, evidentemente, tampoco se hablará del Fraga que conocía y amparaba aquel atentado que desde el búnker se lanzaba contra aquel carlismo que se reinventaba y reivindicaba una identidad nueva frente al tradicionalismo franquista en Montejurra un 9 de mayo de 1976.

De nada de esto se hablará porque nada de esto interesa en esta sociedad obligada a ejercer una amnesia colectiva, un intento de amnistia de facto para todos aquellos verdugos, fieles vasallos y perros de presa surgidos de las entrañas del franquismo. Fraga, al igual que otros muchos, muere en la cama, tranquilo, sin haber sufrido persecución ni condena alguna porque, ante todo, el señor Iribarne ha sido en sus 89 años de vida un camaleón capaz de transformar su existencia a las circunstancias, de sobrevivir y, sobre todo, de escapar a la propia justicia.

Otro culpable muere en la cama con las manos manchadas de sangre. Hoy debemos de estar tristes por haber sido incapaces en 30 años de sentar en un banquillo ante un juez a quienes deberían haber rendido cuentas por sus hechos.

Como bien dice Lluís Llach a todos ellos «les perseguirán nuestras memorias para siempre».

Las dos caras de la misma moneda

¿Os acordais de esto?

Pues hoy pasó esto otro:

¿La diferencia? El PP siempre estuvo a favor de la guerra de Irak y de las agresiones imperialistas mientras que el PSOE saca la bandera saharaui cuando está en la oposición y la esconde cuando gobierna. La reacción en ambos mítines la misma: hooliganismo, violencia, agresiones y una ausencia total de empatía hacia la protesta.

Pinzas, lealtades e hipocresía

Ya están constituídos los ayuntamientos fruto de las elecciones municipales y autonómicas del pasado 22 de mayo. El panorama municipal ha cambiado respecto a la legislatura anterior debido al desplome del apoyo electoral al PSOE.

Pero en Ferraz y en sus medios de comunicación afines no hay autocrítica, a lo sumo se culpa a la crísis, pero no se plantean por qué ese partido ha perdido las elecciones municipales y por qué su electorado ha optado por votar a otras opciones políticas o en muchos casos por abstenerse. Lo fácil es sacar alguna cabeza de turco, crear una cortina de humo que intente tapar el fracaso electoral del partido en el Gobierno. ¿Y qué mejor que resucitar el fantasma de la pinza de PP-IU? Incluso los noticiarios se aventuraron a tirar de videoteca para sacar imágenes de Anguita con Aznar para ilustrar la supuesta traición de la izquierda al social liberalismo, el regalo de los postcomunistas de los gobiernos municipales a una suerte de contubernio faccioso.

Desde el PSOE se ha llamado de todo, se ha invocado a la falta de lealtad de Izquierda Unida hacia ellos e, incluso, un señor presidente del Congreso ha tenido la desfachatez de insultar al líder de la tercera fuerza política del Estado español.

De lo que se olvida el PSOE es de varios aspectos fundamentales:

  • Desde Izquierda Unida se apuesta por no apoyar gobiernos que desarrollen políticas de derechas, es decir, no se defiende que haya que pactar con el PSOE, no somos el Pepito Grillo del social liberalismo, no somos la conciencia del PSOE y, por tanto, allá donde el PSOE ha desarrollado políticas de derechas, IU se ha abstenido o votado en contra. Desde Izquierda Unida se entiende la lealtad al electorado de izquierdas y no se toleran las políticas neoliberales y de recortes sociales, de igual que vengan del PSOE que del PP.
  • La pinza la desarrolla el PSOE con el PP continuamente. Desde el PSOE se pide unidad de la izquierda a la vez que se pacta con la derecha todas las medidas de calado. El PSOE se siente más cómodo pactando sus políticas en el Congreso de los diputados con fuerzas como PNV o CIU, derechas rancias a las que considera mejores interlocutores que, por ejemplo, Izquierda Unida. También el PSOE liquida con la derecha las grandes reformas sin tener en cuenta ninguna de las propuestas de la izquierda y así lo ha demostrado con su continua política de recortes sociales, con la reforma laboral, con la reforma de la ley electoral, con la Ley Sinde y con infinidad de leyes más en las que se ha sentido más cómodo negociando con el PP, CIU o PNV que con su supuesta fuerza política afín como supuestamente defienden que es Izquierda Unida.
  • Se ningunea a la tercera fuerza política del Estado. Desde el Gobierno no se ha tenido en cuenta ni una sola de las propuestas de Izquierda Unida para dar una salida social a la crisis, se han obviado directamente. Tampoco se han tenido en cuenta las propuestas de reforma electoral, aun cuando el propio PSOE tenía dicha reforma como promesa electoral en las últimas elecciones generales. Tampoco se tiene a Izquierda Unida como un agente con el que dialogar o pactar, no se tiene en cuenta su voz, ni sus propuestas, incluso el presidente Zapatero llegó a ningunear y bromear sobre el escaso peso de IU en la vida política parlamentaria en un claro ejemplo de arrogancia.
  • El PSOE se olvida de que ha sido él quien ha perdido las elecciones y eso se debe básicamente a hipotecar a la izquierda, a desarrollar todo un programa político de la derecha que servirá para dejarle todo el programa neocon hecho al PP cuando llegue. Es el PSOE quien ha traicionado a su electorado, el desleal hacia la izquierda y el único culpable de que la derecha avance. No se pueden hacer políticas de derechas con los votos de la izquierda, ni se puede culpar a la izquierda transformadora de los desastres y desmanes de quienes tienen el socialismo secuestrado y sometido a los intereses de los mercados.
  • También se olvida el PSOE de esos sitios donde ha abierto el paso a la derecha como Pamplona, Vitoria y casi una 20 de alcaldías más, destacando sobre todo el infantilismo demostrado en Cangas del Narcea en Asturies, donde pretendieron devolverle una supuesta venganza a IU que se aupó al gobierno en 2007 votada por el PP. Se les olvida que hay una sutil y gran diferencia entre que a uno lo vote el PP y ser uno mismo quien vota a la derecha.

Lo que no cabe duda es que los medios de comunicación han jugado bien la estrategia del miedo a la derecha, el PSOE ha sacado su chaqueta de pana y reutilizado el discurso de la unidad para pedir una lealtad que él mismo no ha tenido hacia la izquierda ni hacia los trabajadores. Es curioso, el partido de los recortes sociales y de la desmantelación del estado del bienestar culpa al partido de la defensa del bienestar y de los trabajadores de abrir paso a la derecha. Llámenme iluso, pero siempre pensé que quien le hacía el trabajo sucio a la derecha legislando y gobernando con mano de hierro hacia los débiles y guante de seda ante los mercados, no tenía la más mínima gota de dignidad como para permitirse enjuiciar a lo poco que queda de izquierda real y combativa en las instituciones.

 

 

Militantes por la reflexión y el cambio

Las recientes elecciones y el contexto en el que se han celebrado no pueden dejar indiferente a IU quien, pese al aparente optimismo por su moderado ascenso, sigue teniendo un futuro complicado si desea capitalizar y hegemonizar una izquierda que consiga la transformación de este sistema.

Muchos votantes han vuelto a nosotros impulsados por el espíritu del movimiento15-M iniciado en Sol, visualizando a IU como el referente político que pudiera canalizar reivindicaciones que están en nuestro discurso y nuestras propuestas desde hace mucho tiempo. Muchos militantes (la organización de base que debe ser IU) desean que IU no desaproveche, una vez más, la posibilidad en que la nueva realidad institucional y social nos coloca.

El mensaje del 15 M en Sol no sólo iba dirigido al PSOE y al PP, también nosotros debemos escuchar y ser hoy más coherentes que nunca con la demanda en la calle, para no acabar siendo una pieza más del engranaje de un sistema demoledor con los derechos políticos, sociales, económicos y humanos.

El PSOE es el que ha sufrido el mayor castigo en las urnas y en la calle. Es el de la reforma laboral, la congelación del salario de los funcionarios, la reforma de las pensiones y ahora –junto a la complicidad sindical- el que prepara el último aldabonazo para la reforma de la negociación colectiva. Le quedan unos meses escasos a este gobierno para languidecer y rematar sus políticas contra los trabajadores. IU nunca podrá ser referente de la izquierda transformadora si no consigue la reforma del sistema electoral. Por ello, es el momento de poner al bipartidismos y al sistema entre la espada y la pared. Le quedan pocos meses al PSOE de gobierno y nos necesita en los escasos municipios y comunidades donde no ha arrasado el PP.

IU tiene una gran responsabilidad, es el momento clave para hacer una oferta pública a la dirección del PSOE, que conecte con el ambiente social, que represente a los descontentos, a los indignados, a los que quieren frenar al PP. Sólo con la profundización de la democracia que tiene como condición indispensable la reforma de la ley electoral, y un giro en las políticas sociales, y el estímulo de las movilizaciones, se puede frenar al PP. Las políticas del gobierno de Zapatero ya han sido derrotadas. La derogación de la llamada “Reforma Laboral” y del acuerdo de pensiones, se deben plantear como el requisito para poder establecer acuerdos en cualquier ámbito con el PSOE.

Si queremos un futuro para nuestra organización que sirva de herramienta para la construcción de una alternativa del sistema, es el momento de exigir al PSOE que cualquier pacto local o regional pasa por LA REFORMA DE LA LEY ELECTORAL antes de que dejen el gobierno, de lo contrario no contarán con los votos de IU en aquellos lugares donde sea necesario. Por lo tanto, los abajo firmantes pedimos a la organización federal que no exista ningún acuerdo de gobierno o legislatura en ayuntamientos o comunidades si el PSOE no inicia ya la REFORMA DE LA LEY ELECTORAL que garantice la pluralidad y la representación para profundizar la democracia.

Puedes firmar en este enlace.

Barcelona, rosa de foc

Hoy hemos visto la Barcelona más hermosa, la rosa de foc, la luchadora, la rebelde, la que no claudica. Bajo esa ciudad 2.0 de diseño, gafapastas e invasiones de Jordilabandismo, subyace la que hoy es para todos los que estamos a este lado de la barricada nuestra capital, nuestro sitio, hacia donde todos miramos con admiración, respeto y solidaridad.

Obviamente la brutalidad policial no es nada nuevo, tampoco merece la pena andar recordándolo, pero lo visto hoy ha sido la gota que colma el vaso, el último ladrillo que faltaba para acabar por despertar alguna que otra conciencia. Lo visto hoy no es sino el cierre del círculo porque primero nos ignoraron, luego se burlaron de nosotros, ahora nos atacan y finalmente sólo queda que venzamos. No es casualidad que, con la excusa de las celebraciones de un partido de fútbol, recurran a la fuerza bruta para acabar con los movimientos que cuestionan al propio sistema, se autodefiende. Ya pasaron las elecciones, ya da todo igual, en cuatro años a la gente se le olvidará que un día una banda de gorilas al servicio del poder se ganaron el salario abriendo cráneos.

Son funcionarios públicos, pero su trabajo es abrirle la cabeza a los que precisamente se manifiestan para conseguir un futuro mejor para sus hijos (incluídos los de los Mossos). Por detrás la verdadera cara de CIU, pero podría haber sido el PP o el PSOE perfectamente, ya lo han demostrado muchas veces y a alguno ya nos tocó recibir algún que otro «susto» de manos de cuerpos de seguridad al servicio de gobiernos de colores diversos.

Las ansias de cambios, de una profundización de nuestra democracia son enormes y este tipo de reacciones del Poder no son sino muestra de su nerviosismo ante la fuerza de las ideas que no se dejan domesticar. Somos herederos de un sistema que no nos gusta, un sistema que hace aguas y que no creemos que nos representa. Por cada porrazo, por cada pelota de goma y por cada intento de reprimir las ideas y las ansias de cambio, una nueva conciencia se remueve y cuando una mente se abre, da igual la violencia que se ejerza sobre ella, es invencible.

Reflexión y reacción

Hoy, día de reflexión, he decidido hacerlo a mi manera y he leído (por fin!) Reacciona, la obra coordinada por Rosa María Artal y en la que colaboran plumas tan importantes como Ignacio Escolar o José Luis Sampedro. Es una pequeña gran obra que nos da, como su subtítulo indica, 10 razones por las que debes actuar frente a la crisis económica, política y social.Una lectura muy interesante para este día de reflexión, rodeados de movilización y lucha por una regeneración y profundización democrática de nuestro sistema. En definitiva, 10 razones para seguir dejándonos soñar a los utópicos que, en estos días, vemos la utopía más cerca que nunca.

Me tomo la libertad de reproducir un fragmento del apartado redactado por José Luis Sampedro, así como reproduzco al final del post un video a mi juicio muy interesante. Reflexionemos, reaccionemos y llenemos las urnas de votos de rebeldía mañana. Y el lunes a seguir acampando, discutiendo y debatiendo para conseguir una sociedad más justa.

¿Democracia? (extacto del artículo «Debajo de la alfombra» de José Luis Sampedro en Reacciona)

Es verdad que el pueblo vota y eso sirve para etiquetar el sistema, falsamente, como democrático, pero la mayoría acude a las urnas o se abstiene sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. Esos votos condicionados por la presión mediática y las campañas electorales sirven al poder dominante para dar la impresión de que se somete al veredicto de la voluntad popular expresada en libertad en las urnas. En ocasiones, como se ha visto, sirven incluso para avalar la corrupción. Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento.

Ya en la primera infancia se inculcan al niño creencias, que la mente infantil no puede sino asumir. Así continúa la formación mental de súbditos en las sucesivas etapas de una enseñanza orientada a formar productores competitivos y consumidores, que son los que interesan a los dominantes. Fuera de las aulas los medios audiovisuales siguen inculcando las ideas del mando, sugieren preferencias políticas y desvían el interés de las personas hacia los atractivos del consumismo y los espectáculos. Es imposible enumerar la infinidad de argucias contra el pensamiento crítico, sin el cual la famosa libertad de expresión pierde su valor. Con un somero repaso a los programas y a los resultados electorales de nuestro entorno desbriremos fácilmente bajo la alfombra, etiquetada y vendida como «democracia occidental», un sistema oligárquico en manos de las minorías dominantes.

Resumiendo: queda claro que la crisis -en principio un problema económico- nace de una dominación política (gobiernos sumisos al poder financiero) en la que influye el problema social de los votantes condicionados por la propaganda. En la degradación de esos tres niveles del suelo bajo la alfombra -económico, político, social- se encuentran las respuestas a nuestras tres preguntas iniciales. En la terna, sin duda, el poder del dinero es el más fuerte.