Cuando nací, el dinosaurio ya estaba allí

Todos los octubres a las asturianas y asturianos que nos movemos en los ámbitos de las izquierdas nos llega, como si del aire las castañas se tratara, un recuerdo entre lo mítico y lo emocional, de la comuna asturiana, de nuestro ochobre de 1934.

A pesar de la importancia de esta efeméride, las conmemoraciones pasaron, en el mejor de los casos, de manera discreta. Sin embargo, al igual que en la Asturies de 1934 eran los mineros y el sindicalismo quienes copaban conversaciones y páginas de periódicos, también lo son 80 años después con el barrenazo, en este caso no en forma de dinamita sino de primicia periodística, de la investigación a José Ángel Fernández Villa por la ocultación a Hacienda de 1,4 millones de euros.

En una carambola de la Historia, el mismo sindicato que de forma digna plantó cara -junto a otros- a lo que consideraban como la amenaza del acceso del fascismo al poder en la España de 1934, se ve ahora inmerso en un difícil laberinto donde son más oscuras e importantes las preguntas que los hechos y que se pueden resumir en dos: ¿de dónde y cómo puede obtener un líder sindical tal suma de dinero?

Villa, o “el tigre” como lo conocen sus cercanos, representa la Asturies clientelar, de obediencia ciega y sumisa, la del “cagonmimantu” y el “será por perres”. Bajo su tupido bigote la boca por la cuál se dirigía Asturies sin presentarse a las elecciones, que ponía y quitaba presidentes, consejeros, alcaldes y concejales. Villa representa el pilar fundamental de en lo que se convirtió el socialismo asturiano y parte importante del sindicalismo y es la pieza clave del modelo carcomido del 78.

Durante décadas en Asturies no se hacía nada sin que tuviese el visto bueno de Villa y su ejército de acólitos, más preocupados del “¿dónde está lo mío?” que de mantener con dignidad unas siglas históricas. Más de treinta años arrastrando por el fango las palabras de socialismo y sindicalismo.

Habrá que preguntarse también por qué sólo Atlantica XXII metió el dedo en el ojo al sindicato y por qué tuvo que ser un diario de tirada estatal quien constatase lo que era un secreto a voces ya que, durante años, cada vez que se susurraba “Campelo” o “Monte Pío”, el bigote de “el tigre” y sus acólitos se encrespaba.

Las expulsiones fulminantes que ayer se apresuraron a decretar sus más fieles pupilos tanto del SOMA como del PSOE deberían ir acompañadas de otra serie de reflexiones, de tantos silencios durante años. Porque, no podemos olvidar, el defenestrado secretario general fue el mismo al que se le concedió la Medalla al Mérito en el Trabajo del Principado de Asturias en 2011, el mismo que de la mano del PSOE fue senador y que ocupó escaño en la Junta General durante veinte años o del íntimo amigo de Cascos, Gabino de Lorenzo, el empresariado asturiano y con buenas relaciones con la Casa Real.

La caída en desgracia de la personificación de lo más nauseabundo y casposo de la política y el sindicalismo asturiano debe entenderse como una buena noticia, como la posibilidad real de que una regeneración política en este pequeño país de norte sea posible.

Al menos para quienes rondamos la treintena es una buena noticia porque parafraseando a Augusto Monterroso, cuando nacimos, el dinosaurio ya estaba allí.

Terremoto electoral en Pravia

Tras unos días de avalanchas de análisis post-electorales del más variado contenido y continente y de tomar un poco de margen con el fin de poder analizar mejor las voluntades de las pravianas y pravianos, podemos sacar ya algunas conclusiones sobre los resultados electorales del pasado domingo.

La primera y más obvia es que la gran ganadora de estas elecciones es la abstención (60,52%), fruto probablemente de diversos factores como la desconexión del ciudadano medio con la Unión Europea que considera una institución demasiado lejana, la desafección con la política y, sobre todo, un hartazgo con los propios agentes activos de la misma como son los partidos.

Sin embargo, estas elecciones vinieron acompañadas de varias sorpresas que, para quienes nos situamos en los márgenes de lo posible nos aportan un poco de alegría a la monótona política local. Un descalabro de las dos opciones que representan el bipartidismo (obviando el naufragio de Foro Asturias) y unos resultados en alza tanto de formaciones ya asentadas como IU o de nuevo cuño como Podemos, nos presentan un escenario cuanto menos entretenido si queremos echar la imaginación a volar y repensar la sociología política de un concejo de natural conservador.

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Evolución electoral de las europeas en Pravia

Castigo a los representantes del bipartidismo

Como comentaba más arriba, la gran derrota fue de las formaciones que representan el bipartidismo en nuestro concejo, que prácticamente perdieron el 50% de su voto respecto a las últimas europeas de 2009. Esta sangría de votos, tónica general en el resto de municipios es singularmente sorprendente si tenemos en cuenta que en el caso del PSOE ostenta la alcaldía con mayoría absoluta, así como el gobierno autonómico. En el caso del PP, con una representante en el ayuntamiento, tampoco pueden estar contentos con haber ganado de forma pírrica las elecciones a nivel municipal pues si estando en la oposición municipal y gobernando a nivel estatal no son capaces de frenar una sangría de casi el 50% de los votos, la situación no es tampoco muy halagüeña.

Si nos ceñimos a porcentajes, en el 2009 el voto a PSOE y PP representaba el 92,08% de los votos totales en Pravia. En esta ocasión ese porcentaje se ha reducido al 59,06%. Más de 1.600 vecinas y vecinos del concejo que hace cinco años confiaron en PSOE y PP han decidido en esta ocasión no votar o confiar en otras formaciones pequeñas.

En otro apartado se encuentra Foro Asturias. Los casquistas ya apuntaban maneras con la campaña de baja intensidad realizada, con la inexistencia de interventores y con una presencia testimonial de apoderados. Sus 90 votos tuvieron que sentar como una bomba teniendo en cuenta que a día de hoy son la segunda fuerza política del concejo.

Y en esto llegó Podemos

Una de las grandes sorpresas de estas elecciones es la irrupción de la formación de Pablo Iglesias Turrión que de la nada consiguió los nada desdeñables 283 votos y se situó como la tercera fuerza política del municipio. Un resultado que tiene mucho mérito si tenemos en cuenta la corta vida de dicho proyecto y que no tiene implantación orgánica en nuestro concejo. Un cabeza de lista conocido y reconocido, al que han tenido acceso muchas de nuestras vecinas y vecinos ha podido romper el bloqueo ideológico y desbordar incluso los cauces tradicionales, obteniendo votos incluso en zonas conservadoras como la nuestra donde apenas hubo presencia pre-electoral. Tiene mucho mérito y hay que reconocerle el énorme mérito a los responsables del diseño de la campaña federal.

Una previsible fuente de votos a Podemos puede ser la fuga de votantes del PSOE que querían votar y optaron por una fuerza nueva, al menos muchos de mis conocidos que tradicionalmente votaban PSOE así lo pensaron y no es descabellado pensar que sea extensible a más vecinas y vecinos sumado a muchos votantes jóvenes provenientes de la abstención principalmente. Sin duda una sorpresa en el ámbito municipal a la que no se le puede quitar el mérito de su resultado y que tiene como gran desafío gestionar ese éxito, labor no poco compleja.

IU crecemos y nos asentamos

Pero para mí el gran resultado es el de Izquierda Unida y para comprenderlo hay que analizar varios factores. El primero que pese a mil trabas que se nos pusieron durante la campaña, llegando incluso a boicotear nuestro acto electoral central las burocracias administrativas o sufriendo el vandalismo de menores justificados por sus padres contra nuestros materiales, conseguimos hacer llegar nuestro mensaje a nuestro electorado potencial, lo que supone conseguir el objetivo que nos habíamos marcado incialmente.

En estas elecciones obtuvimos 267 votos, un 9,34% del voto. Supone un aumento exponencial de nuestro voto en todas las citas con las europeas desde 2005 con la siguiente serie: 46>110>267

Los resultados de unas europeas no se pueden extrapolar a otros comicios dado que las condiciones son diferentes. Si bien en unas municipales y autonómicas la percepción de la institución es más cercana y la participación es mucho mayor tanto por esa cercanía como por la influencia de la propia lista sobre las siglas, en el caso europeo no suele haber tanta afinidad pues ni se cree en exceso en la institución, ni se tiene esa cercanía con las personas que se presentan. A pesar de que no se deban hacer esas comparaciones, en nuestro caso sí creo importante resaltar nuestro dato comparado con las municipales de 2011.

En aquellas elecciones, con una participación de más del 70%, Izquierda Xunida de Pravia consiguió 270 votos rozando la entrada por primera vez en el Ayuntamiento de nuestra organización. En estas obtuvimos 267, tres votos menos, pero con una participación del 39%. Este resultado viene a confirmar una consolidación del voto a IU en nuestro concejo pues incluso en convocatorias con menor participación, el resultado se mantiene y aumenta proporcionalmente.

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Evolución del voto a IU en las europeas

La inexactitud de la matemática en la política

Uno de los grandes debates estos días en todos los círculos políticos de la izquierda es la posibilidad de una alianza entre IU y Podemos, así como con otras fuerza como Equo. Estos debates no escapan a nuestro municipio y son constantes las preguntas de nuestras vecinas y vecinos sobre qué pensamos de una posible alianza de aquí a un año. El argumento que nos suelen presentar es muy sencillo: mejor 550 votos juntos, que 283 y 267 por separado.

El problema es que las matemáticas no suelen ser muy eficaces en política y la suma de 1+1 no siempre suele ser 2. En mi modesta opinión, de haberse producido esa suma previa a las elecciones, ni IU hubiese obtenido 267 votos, ni Podemos sus 283. Porque aunque muchos creamos en que la convergencia de la izquierda alternativa es imprescindible, esta no es tan sencilla como una suma de letras. Y mucho menos una suma de potenciales votos.

Bajando al terreno de lo concreto, a Pravia, sería difícil una confluencia empezando porque como se puede comprobar desde hace un tiempo, hay quienes desde sus filas ven el enemigo en IU llegando a desarrollar además un anticomunismo cerril y extemporáneo que choca frontalmente con los ideales de muchos de mis compañeros.

Sin embargo es tiempo de reposar resultados, reorganizarse y seguir trabajando por conseguir nuestro objetivo que forzar un giro en las poíticas de nuestro concejo hacia la izquierda, en dar el poder a la gente. En eso seguimos, y quién sabe, puede que se lleguen a conseguir  convergencias formales o circunstanciales. Pero sólo el tiempo lo dirá.

Muere un socialista, Luis Gómez Llorente

Estaba ultimando una actualización del blog esta mañana cuado me sorprendió el fallecimiento de Gómez Llorente y, evidentemente, no dudé en postergar el ya de por sí varios días postergado texto anterior para reservar mi actualización de hoy a la muerte de uno de los principales referentes del socialismo español de la última mitad de siglo.

Podría recordar la figura de Gómez Llorente como el firme defensor que fue de la enseñanza pública y laica, pero ése, un valor que debe suponersele a un socialista, no debe centrar el resumen de su vida pocas horas tras su muerte. La figura de Llorente es sinónimo de socialista convencido y convincente, que unido eternamente a su pipa reencarna los valores clásicos del socialismo pablista y en quien todos aquellos que somos socialistas encontrábamos un referente.

En mi casa, con varias generaciones de socialistas a la espalda, siempre fue recurrente la referencia a Gómez Llorente, entre otros muchos, como esos ejemplos de socialistas sinceros que el aparato de turno fue usando y tirando, desprendiéndose por el camino de algunos de los mejores miembros que componían su capital humano durante décadas.

Con la muerte de Luis Gómez Llorente muere gran parte de ese socialismo digno, que cuando en el XXVIII Congreso del PSOE, un Felipe González que ya había abandonado a Isidoro en el camino y acataba las órdenes de la Internacional Socialista y la socialdemocracia alemana para desarmar ideológicamente el partido obrero por excelencia de la historia de España, supo plantar cara y defender con la razón y el corazón el legado por el que muchos habían dado su juventud y su vida. La pugna de si marxismo sí o marxismo no, no fue una guerra meramente formal de nomenclatura, fue una pugna entre la dignidad del socialismo clásico y el oportunismo de los arribistas que priorizaron el marketing a las ideas. Felipe González consiguió eliminar el marxismo de la definición del PSOE y muchos gritaron “¡Felipe, Felipe!”, extasiados por el retorno del líder mesiánico que volvía ufano al ver su órdago cumplirse a la perfección. Sin embargo algunos, como hicieron toda su vida, preferían gritar “¡PSOE, PSOE!”, desde su dignidad a un ideal tan noble como prostituido desde entonces.

Con Gómez Llorente, quienes nos sentimos socialistas por tradición y convicción estamos un poco más huérfanos. Muchos somos quienes tuvimos que buscar refugio en otras formaciones políticas más respetuosas con el ideal del socialismo democrático. Otros muchos más, como decía Hildegart al abandonar el PSOE en 1932, son esos marxistas sin partido, hartos ya de quienes traicionaron al socialismo para imponer “el socialenchufismo”.

Hoy, un hijo predilecto de aquellos que traicionaron no solo a Gómez Llorente, sino al propio ADN del PSOE le elogia, sin rubor. Quizá si las tesis de gente como Gómez Llorente o Francisco Bustelo hubiesen triunfado, el devenir del PSOE en la Historia reciente y de la Transición, podrían haber sido muy diferentes.

Dejo unas palabras de Luis Gómez Llorente publicadas en El País el 10 de julio de 1981 bajo el título de “Los socialistas ante su 29º Congreso”:

“Tomen ustedes los discursos de Prieto, de Largo, aun de Besteiro, o los escritos de Pablo Iglesias, vean lo que decían sobre el régimen económico capitalista, sobre el nacionalismo vasco o catalán, sobre el problema militar, sobre la Iglesia española, sobre el orden internacional, fíjense incluso en los programas electorales que planteaban, y compárenlos con las piezas oratorias o con los escritos de Felipe González, sea en el lenguaje -cosa bien significativa-, sea en el fondo de sus actitudes con respecto al sistema económico y social existente. Resulta obvio que algo habría que cambiar, puesto que la realidad actual es en parte diferente, pero se ha cambiado tanto en las posiciones que, naturalmente, no todos los socialistas han de pensar que tenían que modificarse en la misma forma”.

 

¡Que la tierra te sea leve compañero!